La estrella Hawking nos deja una supernova de pensamiento
Hagamos un experimento. Aborde a alguien por sorpresa. Pida que le nombre a un científico ¡rápido, rápido!. Seguramente le dirá azorado ¡Einstein!. Replique: -no, uno de la actualidad. Entonces, casi con toda certeza, su apurado interlocutor dirá un nombre. Y ese nombre será Stephen Hawking. Un icono de nuestra época. Con su voz de computadora…