¿Qué actores determinan la situación internacional?

Tres protagonistas globales

Frente a la idea de una superpotencia norteamericana dirigida por Trump que impone de manera omnímoda sus dictados y proyectos, apenas sin oposición, la realidad es que hay otros dos protagonistas globales -los BRICS+ y la lucha de los países y pueblos del mundo- que no sólo plantan cara y resisten, sino que son capaces de infligir derrotas a EEUU

Vivimos una situación mundial convulsa y peligrosa, donde el proyecto de Dictadura Mundial de Trump pone en grave peligro a la Paz y la estabilidad Mundial, así como la libertad y la democracia en cada rincón del planeta.

La superpotencia norteamericana dirigida por Trump es el primer y más poderoso de los actores globales. Pero no juega al solitario. Otros dos protagonistas despliegan una creciente influencia, que disputa terreno y poder a EEUU, infligiéndole no pocas derrotas y reveses: se trata de las potencias emergentes, los BRICS+, encabezados por China. Y la vigorosa lucha de los países y pueblos del mundo.

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Primer protagonista

Los EEUU de Trump

La superpotencia norteamericana ostenta la hegemonía, tiene las mejores y más poderosas bazas para intervenir en los asuntos mundiales, y no deja de utilizarlas. La Dictadura Mundial de Trump está lanzando diferentes ataques y ofensivas en distintas áreas del planeta, consiguiendo éxitos y avances significativos con muchos de sus zarpazos.

EEUU comenzó 2026 lanzando una intervención militar en Venezuela, consiguiendo no sólo secuestrar a Maduro, sino capturar la soberanía del país caribeño, que llevaba desde 2002 fuera de la órbita norteamericana.

Siguió con una incendiaria escalada militar en Oriente Medio, atacando -junto con Israel- a Irán, y expandiendo la guerra no sólo a Líbano sino por toda la región. Generando una enorme convulsión que no sólo pone en gravísimo peligro la paz mundial, sino a la estabilidad y la economía globales.

La Dictadura Mundial de Trump está lanzando diferentes ataques y ofensivas en distintas áreas del planeta, consiguiendo avances significativos con muchos de sus zarpazos.

Europa se ha llevado también los zarpazos de la superpotencia. Trump trata de imponer a los europeos un trato extremadamente degradatorio y un todavía más intransigente encuadramiento en los planes de guerra del Pentágono, exigiendo el 5% de gasto militar para los países de la OTAN… a costa del desmantelamiento de los Estados del Bienestar. Una política que nos condena a brutales recortes sociales o a una nueva andanada de privatizaciones para mayor beneficio de los grandes capitales de Wall Street, y que tiene como alumna aventajada a la Alemania del canciller Mertz.

Para ayudarle en estos planes de saqueo e intervención, Trump ha reclutado a una legión de quintacolumnistas. El trumpismo se ha convertido en el principal baluarte y foco de expansión para una ultraderecha global, a la que usa como ariete de sus proyectos más agresivos. Una “internacional ultra” de partidos de extrema derecha para disgregar y trocear a la UE, o para imponer en América Latina una ristra de gobiernos extremadamente vendepatrias y proyanquis.

Todo ello mientras sigue demoliendo la legalidad internacional, a la ONU y sus agencias, a los tribunales penales internacionales; mientras sigue alentando el genocidio en Gaza, la ocupación de Cisjordania y el apartheid israelí.

A través de la Dictadura Mundial de Trump, EEUU trata de imponer un enorme aumento del saqueo global para obligarnos a financiar su hegemonía. A través de la subida de aranceles EEUU busca apoderarse de hasta 300.000 millones extra de la plusvalía mundial.

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Segundo protagonista

Los BRICS+, el ascenso del multipolarismo

Junto a sus cinco miembros originales: China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica, los BRICS+ se han ampliado con Egipto, Emiratos Árabes, Irán, Etiopía e Indonesia. Y como miembros asociados tenemos a: Turquía, Vietnam, Nigeria, Tailandia, Malasia, Uganda, Bolivia, Cuba, Bielorrusia, Kazajistán, Uzbekistán…

Los EEUU tienen un poder que no puede ser minusvalorado. Pero frente a las visiones que nos presentan a una superpotencia siempre en avance -o como mucho sufriendo algún «traspiés” en el Golfo Pérsico- la realidad es que el panorama mundial está marcada por más actores.

El segundo protagonista global son los BRICS+, con China a la cabeza. Este grupo de naciones nacido en 2001 -todos, a excepción de la Rusia imperialista, procedentes del Tercer Mundo- se ha ampliado y ya suma hasta 11 integrantes, y una docena más de «asociados». Juntos, sus economías suponen más del 40% del PIB global y el 51% de la población mundial.

Si los BRICS+ existen es gracias a la revolución. China, cabeza indiscutible de los “reinos combatientes” y principal oponente a la hegemonía norteamericana, es un país socialista. Si India rompió las cadenas del colonialismo británico, si Sudáfrica liquidó el apartheid, o si el Brasil de Lula dejó atrás las dictaduras militares o ser el “enfermo crónico de América Latina”, es gracias a la heroica lucha de sus pueblos.

Los BRICS+ encabezados por China están impulsando una alternativa integral al declinante orden unipolar norteamericano

Este grupo de «reinos combatientes» están estableciendo ya, en el momento presente, una auténtica alternativa al viejo y caduco orden norteamericano. Cuestionan abiertamente elementos claves de la hegemonía estadounidense, como el monopolio del dólar como divisa internacional.

Los BRICS+ impulsan un multipolarismo que ya es una realidad, que abre paso a relaciones económicas, comerciales y políticas «Sur-Sur» mucho más favorables para las naciones del Tercer Mundo, que constituyen un poderoso punto de apoyo para resistir y vencer las agresiones y las injerencias de Washington.

Los BRICS+ no sólo son un «factor de resistencia» o un conjunto de países que en determinados aspectos se oponen a la hegemonía yanqui. Impulsan una alternativa integral -desde el plano social al medioambiental, desde el cultural al científico-tecnológico- al dominio de la superpotencia norteamericana.

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Tercer protagonista

La lucha de los países y pueblos del mundo

En tercer lugar, pero no menos importante, tenemos la lucha del conjunto de los países y pueblos del mundo, que conforman una marejada indomable e irresistible, que no deja de erosionar la declinante hegemonía norteamericana.

Los pueblos no son un sujeto pasivo que solo “resiste”. Son una fuerza activa, que es protagonista en el mundo, que se enfrenta al orden hegemonista y es capaz de infringir derrotas a EEUU.

Lo acabamos de ver en el Estrecho de Ormuz, donde Trump ha sufrido un revés significativo que vuelve a demostrar -como en Vietnam, como en Irak, como en Afganistán- que a pesar de su abrumador poder militar, EEUU no gana guerras cuando lo que tiene enfrente es a un país determinado a resistir.

En África -especialmente en el Sahel y el área subsahariana- surge una auténtica avalancha de países y pueblos que exigen enérgicamente su plena independencia, que expulsan de su territorio las bases de EEUU o de Francia, que reclaman la soberanía sobre sus inmensas riquezas naturales para reinvertirlas en su propio desarrollo.

Los pueblos no son un sujeto pasivo que solo “resiste”. Son capaces de infligir derrotas al imperialismo.

El sudeste asiático fortalece su integración económica a través de asociaciones como la ASEAN o la RCEP, el tratado de libre comercio más grande del mundo donde no participa Washington pero que sin embargo sí está interconectado con China y los BRICS+. En Asia Central y Oriental, las economías prosperan y se vertebran en torno a la Nueva Ruta de la Seda.

América Latina bulle de fuerzas de lucha y resistencia, con protestas masivas en Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Chile, Honduras, Paraguay, Puerto Rico… En países tan importantes como Brasil o México, pero también en Uruguay, los gobiernos progresistas y antihegemonistas gozan de un sólido apoyo de masas a sus políticas soberanistas y de redistribución de la riqueza.

Y en el vientre de la bestia, también el pueblo norteamericano despliega contra la Dictadura de Trump las movilizaciones más contundentes desde la guerra de Vietnam.

No, no estamos en un mundo donde sólo actúa una superpotencia que sólo a veces tiene algún traspiés. La realidad es que los pueblos y el multipolarismo avanza, y que el Imperio retrocede.

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