Todo por la pasta
Aquí hace falta una «revolución formidable» que, por lo menos, cursará, si los hados quieren favorecernos, con más de un siglo de retraso. España no es posible, ni deseable tan siquiera, en ese océano de mierda -con perdón- en el que chapotean nuestros partidos políticos y, con ellos y aparentemente satisfechos, los sindicatos, las patronales…