Elecciones generales el 29 de noviembre

Y el pueblo vuelve a cambiar el guión

Movilizar a la mayoría progresista exige que el centro de estas elecciones esté, desde ya, en mejorar las condiciones de vida de la mayoría: viviendas, pensiones, salarios, sanidad y educación públicas...

Hace dos semanas casi todos los pronósticos apuntaban a que las elecciones generales se celebrarian en febrero o marzo. Ahora, la fecha ya está fijada: iremos a las urnas el próximo 29N. ¿Qué ha cambiado en tan poco tiempo? Las movilizaciones por la vivienda han sacudido el pais, y todo ha cambiado.

El huracán de lucha popular no solo ha alternado las fechas, también ha cambiado los pronósticos. Ahora el pueblo afronta estas elecciones decisivas en mejores condiciones.

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Una nueva situación

Una vez más, la irrupción del pueblo ha provocado un drástico cambio en el escenario político. Sucedió en 2023, cuando todos apostaban porque PP y Vox obtendrían mayoría para gobernar. El 23J una movilización de los votantes progresistas vetó un ejecutivo con Abascal de vicepresidente.

En 2026 ha vuelto a suceder. Las movilizaciones por la vivienda, con multitudinarias manifestaciones y acampadas, ha cambiado el clima político. Hace apenas quince días giraba en torno a la crisis en Ceuta y la inmigración como “problema”, el escenario más favorable para las fuerzas más reaccionarias. Ahora se han puesto en primer plano las cuestiones sociales, las que afectan a las condiciones de vida de la mayoría, con la vivienda como tema estrella del debate político.

La lucha popular revirtió el desahucio de Maricarmen, la primera vez que esto sucede, y forzó la presentación de los dos “decretos Maricarmen”. Y su voto en contra ha “retratado” a PP, Vox y Junts. El fallecimiento de Maricarmen nos ha conmocionado, pero no ha detenido sino espoleado las movilizaciones.

Esto ha generado condiciones más favorables, las mejores que la izquierda podía encontrar, para convocar elecciones. No ha sido una “maniobra táctica brillante” de Pedro Sánchez, ha sido el pueblo, su lucha, quien lo ha impuesto.

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Unas elecciones decisivas

Las generales del 29N van a determinar el rumbo político del país. Va a decidirse si puede reeditarse un gobierno de coalición progresista, o si se impone un ejecutivo “trumpista”, basado en un acuerdo entre PP y Vox.

Todas las fuerzas están tomando posición ante estas elecciones.

Es significativo que los principales medios norteamericanos han llevado a su portada la convocatoria de elecciones en España. El Wall Street Journal, biblia del gran capital norteamericano, acaba de dedicar uno de sus editoriales a las generales del 29N. Bajo el titúlo: “Las elecciones anticipadas en España son una oportunidad para rechazar a Pedro Sánchez”. The Político publica, en un lugar destacado, un artículo donde valora que el 9N es “una votación que podría señalar la caída del último gran gobierno socialista de la UE y apartar a uno de los grandes críticos europeos de Trump de la primera línea política”.

Washington ya está en precampaña. Lo mismo sucede con los portavoces del Ibex-35, como el Círculo de Empresarios, que apuestan por un cambio de gobierno.

Ya se empieza a conocer, en concreto, lo que supondría un gobierno de la derecha y la ultraderecha. Vox acaba de anunciar que acabaría con el sistema público de pensiones, privatizándolo parcialmente. Degradando la pensión público a un mínimo de beneficencia y obligando a “completarla” con una pensión privada.

Pero el pueblo también esta en campaña. La movilización popular ha creado un nuevo escenario, donde hay mejores condiciones para evitar un gobierno de la derecha y la ultraderecha.

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¡Sí se puede!

Diferentes analistas y grandes medios afirman que las generales no están decididas y que “hay partido”. Y las fuerzas más reaccionarias no las tienen todas consigo. Es significativo que tanto Feijóo como Abascal llamen al electorado de derechas a “no confiarse” para “evitar lo que sucedió en 2023”.

La situación es complicada. En 2023 se remontaron ocho puntos, ahora la ventaja de PP y Vox llega a los 15 puntos en las encuestas. Pero PP y Vox no han ampliado su base de votantes. Su ventaja se explica por la desmovilización de sectores progresistas. Los que votaron a la izquierda y ahora se abstienen suman 1,5 millones, a los que hay que añadir 1,2 millones que anuncian que dejarán de votar al PSOE.

En 2023 la movilización de un millón de votantes lo cambio todo. Ahora puede suceder lo mismo.

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La mejora de las condiciones de vida de la mayoría, la clave del 29N

Nos la jugamos en la vivienda, los salarios, las pensiones…

Las generales van a decidirse en las cuestiones que determinan las condiciones de vida de la mayoría, con la vivienda como problema “estrella”. Sin una alternativa para atajar el aumento de la desigualdad será imposible evitar un gobierno PP-Vox.

El gobierno va a volver a presentar los dos decretos Maricarmen, para que sean aprobados por la Diputación Permanente, donde no es necesario el voto de Junts para su convalidación.

Los principales sindicatos de clase han convocado una huelga general por la vivienda, con el objetivo de “pedir mejores salarios, facilitar el acceso a la vivienda y contener los precios”.

Esta es una cuestión clave. Significa la irrupción de la clase obrera y el pueblo trabajador. Y de los sindicatos, la más amplia y combativa plataforma de lucha popular.

Pedro Sánchez ha defendido las medidas sociales del gobierno, su oposición a cumplir con el 5% del PIB en rearme o su denuncia del genocidio en Gaza. Cuestiones con amplio apoyo social.

Pero también ha reivindicado su política económica, afirmando que “el poder adquisitivo ha aumentado el tripe que en Francia o Alemania”, o que se ha reducido a mínimos la desigualdad.

No es verdad. Bajo los gobiernos de Sánchez el capital norteamericano y el Ibex-35 han batido récords de ganancias, y España es uno de los países donde más se ha recortado el salario real.

No se puede apostar todo a las movilizaciones por la vivienda, y al rechazo que generan PP y Vox. Es necesario que la izquierda plantee el 29N una alternativa para mejorar las condiciones de vida de la mayoría -vivienda, salarios…-, basada en programa de Redistribución de la Riqueza.

Esta es la enseñanza principal de las victorias de Mandani en Nueva York o Die Linke en Berlín. Vencieron, ofreciendo una alternativa que movilizó a amplios sectores, poniendo en el centro las cuestiones que afectan directamente a la vida del pueblo: la vivienda, los salarios, los servicios sociales…

Movilizar a la mayoría progresista, incluyendo a quienes ahora están indecisos o en la abstención, exige que el centro de estas elecciones esté, desde ya, en mejorar las condiciones de vida de la mayoría, en atajar el atraco de la vivienda, en subir salarios para evitar que la inflación los recorte, en blindar las pensiones públicas para que nadie pueda recortarlas o privatizarlas, en mejorar la educación y la sanidad públicas…

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