Huelga estatal histórica en las escuelas infantiles de 0 a 3 años

Y colorín, colorado… ¡¡las del 0-3 están luchando!!

La situación de las educadoras de 0 a 3 años retrata también una realidad estructural: la precarización de los trabajos de cuidados.

Las trabajadoras de las escuelas infantiles han protagonizado este 7 de mayo una jornada histórica de huelga en todo el pais. Por primera vez, el ciclo educativo de 0 a 3 años ha parado de forma coordinada para denunciar décadas de precariedad, abandono institucional y privatización de los cuidados. Más de 60.000 educadoras estaban llamadas al paro en unos 11.000 centros públicos y privados.

El seguimiento ha sido masivo en numerosas comunidades autónomas. En ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza, Las Palmas o Sevilla, miles y miles de trabajadoras de enseñanza infantil han salido a la calle para denunciar unas condiciones laborales que califican de “insostenibles”. Salarios que apenas superan el mínimo, ratios desbordadas y jornadas agotadoras forman parte de la realidad cotidiana de un sector profundamente feminizado.

“Nuestras condiciones son las condiciones de cuidado de la infancia”, repetían muchas pancartas durante las movilizaciones. Porque las reivindicaciones no son únicamente salariales. Las educadoras exigen una reducción inmediata de ratios, más inversión pública y el reconocimiento real del primer ciclo de Infantil como una etapa educativa esencial y no como un simple aparcamiento infantil para facilitar la conciliación laboral.

El conflicto lleva meses creciendo. En la Comunidad de Madrid, las trabajadoras mantienen huelgas y movilizaciones desde abril, denunciando además la externalización de servicios y la degradación progresiva de la educación pública. El malestar se ha extendido rápidamente al conjunto del Estado ante la falta de respuestas por parte de las administraciones.

La situación retrata también una realidad estructural: la precarización de los trabajos de cuidados. El sector está compuesto casi íntegramente por mujeres, y muchas trabajadoras denuncian que sus salarios no permiten vivir con autonomía económica. Algunas explican que necesitan un segundo empleo o dependen económicamente de sus parejas para llegar a fin de mes.

Mientras gobiernos autonómicos y empresas privadas convierten el 0-3 en un negocio sostenido con fondos públicos, las profesionales sostienen aulas masificadas y una enorme carga emocional y física. En algunos centros, una sola educadora llega a atender a 20 niños y niñas de dos años.

La huelga de este 7 de mayo ha conseguido colocar por fin en el centro un debate que durante años se quiso invisibilizar: quién cuida, en qué condiciones y qué valor tiene educar a la infancia trabajadora desde los primeros años de vida. Las educadoras han lanzado un mensaje claro: sin derechos laborales dignos no puede haber educación digna.

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