Se acumulan las denuncias contra Vito Quiles

Ser un acosador y un difamador fascista no puede salir gratis

¿Qué le habría pasado en 1997 a un pseudo-periodista que, usando las mismas y agresivas formas que Vito Quiles, hubiera acosado así a Ana Botella, esposa de José María Aznar?

Hay agitadores fascistas -disfrazados de pseudoperiodistas- y medios de ultraderecha que han decidido cruzar todas las líneas rojas. El más conocido en nuestro país no es otro que Vito Quiles, que tras acosar a periodistas como Sarah Santaolalla o Javier Ruiz, ahora se ha atrevido a agredir a Begoña Gómez, esposa del presidente del gobierno. El ultra acumula denuncias y procesos judiciales, y si resulta condenado en el juicio que tiene ante Rubén Sánchez, secretario general de FACUA, podría pasar hasta nueve años de cárcel.

Pero estos intoxicadores y acosadores ultras y los medios para los que trabajan no actúan solos. Hay quien les financia generosamente vía publicidad institucional, como es el caso de múltiples CCAA y ayuntamientos gobernados por el PP y Vox. O directamente a través de sus empresas, como varios directivos de la multinacional de los servicios Eulen, grandes financiadores de medios como EDATV de Javier Negre.

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El miércoles 29 de abril, la esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, presentó una denuncia por agresión contra el acosador ultra Vito Quiles. Gómez estaba en un restaurante de Las Rozas (Madrid) acompañada de tres amigas cuando Quiles la abordó y le impidió salir a la calle, según la denuncia. El incidente ha sido difundido -previa edición, para no revelar los episodios de provocación- por el propio agitador ultra, que encima retuerce los hechos para presentarse él como agredido por las amigas de Begoña.

Se trata de una nueva línea roja que puede cruzarse gracias al grado de impunidad que hasta ahora ha gozado este personaje, junto a otros que trabajan para medios ultras como EDATV u OKdiario. Y que se pueden producir sin consecuencias inmediatas gracias al ambiente crispado y envenenado que cultivan la derecha y la ultraderecha españolas.

Haga un ejercicio de memoria, o de imaginación: ¿qué le habría pasado en 1997 a un pseudo-periodista que, usando las mismas y agresivas formas que Vito Quiles, hubiera acosado así a Ana Botella, esposa de José María Aznar? ¿Cuánto habría durado sin ser detenido por la policía, sin ser acusado de graves delitos?

Este acoso fascista de Vito Quiles no ha nacido aquí, al contrario. Viene de una larga lista de hostigamientos a políticos y periodistas de izquierdas, con seguimientos a las puertas de sus centros de trabajo y sus domicilios, como el que han sufrido en los últimos meses profesionales como Sarah Santaolalla y Javier Ruiz, de Mañaneros 360 de RTVE.

Pero todo el mundo recuerda la turba de fascistas que durante años se manifestó en la puerta del domicilio del entonces vicepresidente del gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, y su pareja y ministra, Irene Montero. Hostigamiento que llegó a producirse incluso hasta la guardería a la que llevaban a su hijos. ¿Pasó algo? ¿Hubo detenidos? ¿Fueron puestos a disposición de la Justicia por acoso e invasión a la intimidad?

No. Nada de eso ocurrió entonces. De aquellos polvos, estos barros.

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Vito Quiles ¿a la cárcel?

Pero la impunidad con la que actúa el señor Zoppellari podría acabar. El secretario general de la organización de consumidores FACUA, Rubén Sánchez, ha sentado a Vito Quiles en el banquillo de los acusados, en un juicio por tres delitos continuados de calumnias con agravantes de odio ideológico, por el que se piden nueve años de cárcel, una multa de 24.000 euros y una indemnización de 60.000 euros. Además, solicita que el acusado sea inhabilitado para desarrollar cualquier actividad vinculada al supuesto ejercicio del periodismo durante el mismo periodo que la condena por las calumnias.

Tras el auto de procesamiento, Vito Quiles ha seguido insultando y acusando de delitos al secretario general de FACUA, diciendo que es el «líder de una organización delictiva», por lo que Rubén Sánchez ha emprendido nuevas acciones legales que podrían engrosar tanto el acerbo probatorio como las penas que se piden.

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¿Quién paga el acoso fascista?

Es posible que, por acumulación de delitos y demandas, Vito Quiles acabe entre rejas. Pero nada habrá cambiado si se permite que sigan existiendo pseudo-medios de comunicación que difunden odio, bulos y señalamiento fascista. Medios que alguien financia. Sigamos la pista del dinero.

María José Álvarez Mezquiriz, presidenta de Eulen, pertenece al consejo de administración del portal de desinformación de Negre.

El vínculo con partidos de ultraderecha no es difícil de establecer. Vito Quiles fue en las listas electorales de Se Acabó la Fiesta (SALF) y fue «jefe de prensa» de Alvise Pérez. El País ha demostrado que recibió 13.140€ de SALF para su incendiaria gira universitaria del año pasado. Y Estado de Alarma TV (EDATV), el pseudo-medio donde trabaja Vito Quiles, que fue fundado por Javier Negre, ha recibido apoyo (político y ¿económico?) de partidos como Vox.

Gracias a investigaciones como la del periódico El Salto, sabemos que EDATV ha sido financiada principalmente mediante publicidad institucional y contratos de administraciones gobernadas por el Partido Popular y, en menor medida, Vox. El Salto acredita pagos superiores a 680.000 € desde 2021 a EDATV de gobiernos regionales populares como el de la Junta de Andalucía, la Comunidad de Madrid, la Región de Murcia y otros entes locales como ayuntamientos.

Pero no sólo es la derecha y la extrema derecha. También importantes grupos monopolistas como la multinacional Eulen -gigante en el sector de los servicios, desde la limpieza a la seguridad, con más de 47.000 trabajadores- es una de las grandes financiadoras de EDATV, así como de lobbies como Hazte Oír. De hecho, María José Álvarez Mezquiriz, presidenta de Eulen, pertenece al consejo de administración del portal de desinformación de Negre.

Pero no es sólo Vito Quiles o EDATV. Otras muchas investigaciones han rastreado quién financia a otros muchos medios intoxicadores de la ultraderecha, que forman una auténtica batería mediática que amplifica los mensajes de odio y falsedades. Bulos, muchos de los cuales acaban siendo comprados -en todo o en parte- por los medios de comunicación generalistas -Atresmedia, Mediaset- para ser esparcidos en tertulias televisivas. Y se observa el mismo patrón: sus espónsors son, por una parte, la publicidad institucional de gobiernos autonómicos y municipales gobernados por PP y Vox, y por otra parte importantes empresas monopolistas en manos de grandes familias oligárquicas.

Así tenemos que el gobierno de la comunidad de Madrid inyectó, desde 2020 a 2024, hasta 1,27 millones de euros al OkDiario, de Eduardo Inda. Medio ultra que, por otra parte, ha sido generosamente regado por Abertis de Florentino Pèrez, bancos como el Santander, el Sabadell o la Caixa, gigantes como Telefónica, Mapfre, El Corte Inglés, Quirón…

Quien paga, manda. Los medios ultras no sólo sirven para esparcir veneno ideológico, desestabilizar gobiernos y abrir paso a otros, sino como ariete mediático para inocular climas de opinión en torno a los intereses de ajustes y saqueo de los grandes centros de poder de la oligarquía y el imperialismo, actuando siempre bajo la batuta del trumpismo y de su agenda ultrareaccionaria.

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