UPyD contra el derroche autonómico

“El partido liderado por Rosa Dí­ez ha abordado en un informe denominado El coste del Estado Autonómico el funcionamiento de las autonomí­as bajo la pregunta: “Tal y como se ha desarrollado el sistema, ¿es bueno para el ciudadano o el coste del Estado autonómico es excesivo?”. La propia Rosa Dí­ez ha respondido a esta cuestión, señalando que el Estado autonómico español “no es eficiente ni bueno para el ciudadano” en la actualidad, dejando claro que “el problema” no es el modelo, sino su evolución, ya que “no se ha desarrollado de forme eficaz y eficiente”. (EL BIERZO DIGITAL)

EL PAÍS.- La reestructuración de las cajas de ahorros es la acción medular de la reforma del sistema financiero. Desde julio de 2007 hasta la fecha ha quedado rácticamente demostrado que las cajas españolas necesitan una reconversión profunda, es decir, una reducción del número de entidades y una disminución drástica de los costes (vale decir, del número de oficinas). Una intervención reciente del nuevo presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, cristaliza esta idea que ya estaba clara prácticamente desde la creación del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria). Según el ex director del FMI, desaparecerán 25 de las 45 cajas actuales y el 30% de las sucursales. LA VANGUARDIA.- Zbigniew Brzezinski, ex consejero de seguridad nacional de Jimmy Carter, afirma que todavía está vigente "la supervisión mundial ejercida por Occidente". Pero ya están llamando a la puerta, y de manera decidida, las potencias emergentes, que en buena parte no pertenecen al llamado mundo occidental. Las potencias emergentes, como Brasil, Rusia, India y China, integrantes del grupo que se conoce por BRIC, piden tener un sitio en el orden internacional que se corresponda con su peso o que se les tenga en cuenta, incluidos sus valores, si de lo que se trata es de discutir un nuevo orden más acorde con la escena actual. Opinión. El Bierzo digital UPyD revela que las Autonomías suponen un derroche anual de 23.910 millones de euros Un estudio elaborado por Unión, Progreso y Democracia (UPyD) sostiene que las autonomías podrían ahorrarse hasta 24.000 millones de euros al año mejorando sus prácticas de gestión y acercándose en eficiencia a las tres comunidades autónomas que lideran la lista, que en gasto de personal laboral son Murcia, País Vasco y Cataluña mientras, que en gasto corriente destacan Murcia, Andalucía y Castilla y León. El partido liderado por Rosa Díez ha abordado en un informe denominado El coste del Estado Autonómico el funcionamiento de las autonomías bajo la pregunta: "Tal y como se ha desarrollado el sistema, ¿es bueno para el ciudadano o el coste del Estado autonómico es excesivo?". La propia Rosa Díez ha respondido a esta cuestión, señalando que el Estado autonómico español "no es eficiente ni bueno para el ciudadano" en la actualidad, dejando claro que "el problema" no es el modelo, sino su evolución, ya que "no se ha desarrollado de forme eficaz y eficiente". El estudio elaborado por UPyD analiza la eficiencia de las administraciones autonómicas como la relación entre los recursos que gasta en su propio funcionamiento y los recursos que gestiona. Para ello, utiliza una doble perspectiva y por un lado estudia el personal empleado en la administración, mientras que por otro aborda los gastos de funcionamiento. En cuanto a los empleados públicos, el informe estima que las autonomías incurren en un gasto excesivo de 12.845 millones de euros aproximadamente que se ahorrarían si llevasen a cabo las prácticas que ya ejercen las tres mejores autonomías en este capítulo, que son Murcia, País Vasco y Cataluña. Mientras, en gasto corriente, las tres comunidades que destacan por sus buenas prácticas son Murcia, Andalucía y Castilla y León, con lo que si el resto de autonomías siguieran sus pasos podrían ahorrarse hasta 11.065 millones de euros anuales. Estos datos llevan a UPyD a calcular una estimación de costes excesivos de las autonomías de 23.910 millones de euros, lo que representa un 2,3 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB). Para UPyD, las comunidades autónomas podrían ahorrarse estas cantidades todos los años "sin menoscabar el servicio a los ciudadanos". Para ello, "sólo tienen que poner en marcha las mejores prácticas de las comunidades más eficientes". Rosa Díez explicó que estos costes se pueden atribuir, sobre todo, al "caos organizativo, la proliferación de organismos y las duplicidades", además de los gastos excesivos. A su juicio, el sistema adolece de "falta de rendición de cuentas, falta de información comparada y evaluación y falta de coordinación efectiva", lo que lleva a "duplicidades" en la actuación. Por último, desde UPyD se concluye que España cuenta con un modelo autonómico que se ha convertido en "un gravísimo lastre" para la economía del país y que, lejos de ayudar a su recuperación, la "impide" y la está "agravando". EL BIERZO DIGITAL. 18-4-2010 Editorial. El País El censo óptimo de cajas La reestructuración de las cajas de ahorros es la acción medular de la reforma del sistema financiero. Desde julio de 2007 hasta la fecha ha quedado prácticamente demostrado que las cajas españolas necesitan una reconversión profunda, es decir, una reducción del número de entidades y una disminución drástica de los costes (vale decir, del número de oficinas). Una intervención reciente del nuevo presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, cristaliza esta idea que ya estaba clara prácticamente desde la creación del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria). Según el ex director del FMI, desaparecerán 25 de las 45 cajas actuales y el 30% de las sucursales. La hipótesis de Rato, una traslación casi mecánica de las estadísticas sobre los costes de las crisis financieras mundiales asociadas con recesiones, debería complementarse con una llamada urgente a que la reestructuración se inicie de una vez por todas y concluya con rapidez, de forma que las cajas reforzadas que emerjan del proceso estén en condiciones de financiar cualquier atisbo de recuperación económica. Pero el estado de esta cuestión sigue siendo ostentosamente confuso. Las fusiones de cajas tardan demasiado en concretarse y se han orientado en una línea autonómico-proteccionista que no va a resolver el problema de fondo de los balances de las entidades. Si el mercado financiero es global y el mercado español debe considerarse como una unidad (y no como diecisiete), carece de sentido el localismo de campanario que gangrena el método de estructuración mediante fusiones y que tiene sus dos exponentes más ruidosos en Galicia y Valencia. En la fusión de las cajas gallegas defendida por Núñez Feijóo hay muy poca racionalidad financiera; basta menos que en una fusión con cajas de otras comunidades autónomas. Pero el gobierno autonómico gallego, como el de Camps, conciben las cajas como una ventanilla local, al servicio de las inversiones autonómicas; por esta visión mezquina están dispuestos resistir y, de paso, socavar la autoridad del Banco de España, que es la institución que debería decidir (pero que parece haber renunciado a ello) cuál es la composición óptima del censo de cajas. Y por este hilo se llega fácilmente a una definición de lo que debería haber sido (y ya no será) el pacto de Estado contra la crisis. En una concepción más ambiciosa del pacto, el PP (o el PNV, o CiU) hubiera defendido en los gobiernos autonómicos que controla esa composición óptima del censo de cajas elaborada por el Banco de España. De esa forma no habría existido el riesgo de fricción institucional (autonomías contra Banco de España) y la reestructuración financiera no se hubiera demorado hasta exceder el periodo de vigencia inicial del FROB. La resistencia de los poderes locales no es el único problema a la vista. El procedimiento de las fusiones aparece ahora como excesivamente politizado, largo de tramitar y finalmente poco eficaz si no se completa, antes o después, con una recapitalización de las cajas resultantes y de algunos bancos. No son pocos los que se preguntan si un trámite añadido de inyección de capital a cajas (solitarias o fusionadas) después de una demora de dos años de conversaciones, presiones y enfrentamientos para la reestructuración de estas entidades, no pondrá en riesgo la recuperación de la economía. EL PAÍS. 18-4-2010 Opinión. La Vanguardia Nuevo orden Xavier Batalla Hace noventa años, nada más acabar la Primera Guerra Mundial, el mundo era un escenario frágil y abocado a un nuevo orden. Entonces, para los occidentales, la amenaza era el bolchevismo ruso; ahora, el mundo, frágil y zarandeado por la crisis financiera, también está emplazado a dar con un nuevo orden. En el siglo XX, Estados Unidos propuso en dos ocasiones crear un orden internacional basado en sus valores. El primer intento no fraguó. El presidente demócrata Woodrow Wilson tuvo la idea de crear la Sociedad de Naciones, pero el invento no funcionó, aunque el fracaso no se debió a que la idea no fuera buena. Lo que falló fue la práctica, ya que el idealismo de Wilson ignoró la realidad del poder. Y el segundo intento lo encabezó Franklin Roosevelt, quien recogió las ideas de Wilson para promover la fundación de las Naciones Unidas. En el Congreso de Viena, en la segunda década del siglo XIX, se diseñó un orden que sólo era europeo, como los congresistas. En Versalles, después de la Primera Guerra Mundial, fueron tres potencias occidentales (Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia) las que cortaron el patrón de lo que debería haber sido otro orden. Y después de 1945, fue Estados Unidos quien impulsó la creación de las organizaciones internacionales que han modelado el mundo desde entonces. Ahora, el tablero internacional es distinto. Zbigniew Brzezinski, ex consejero de seguridad nacional de Jimmy Carter, afirma que todavía está vigente "la supervisión mundial ejercida por Occidente". Pero ya están llamando a la puerta, y de manera decidida, las potencias emergentes, que en buena parte no pertenecen al llamado mundo occidental. Las potencias emergentes, como Brasil, Rusia, India y China, integrantes del grupo que se conoce por BRIC, piden tener un sitio en el orden internacional que se corresponda con su peso o que se les tenga en cuenta, incluidos sus valores, si de lo que se trata es de discutir un nuevo orden más acorde con la escena actual. A China, por ejemplo, se le ha hecho un sitio en la Organización Mundial del Comercio y se le han aumentado sus votos en el Fondo Monetario Internacional. Pero los emergentes piden más, y eso representa un desafío para Occidente. Sin China ya no se puede resolver ningún problema global, pero tampoco será fácil integrarla. Los países BRIC suman el 22% de la economía mundial; Estados Unidos, el 25%. Por eso piden unos mecanismos, económicos y de seguridad, "más justos". Pero ¿qué piden: otro orden o más votos en el presente orden? El mundo ya es más multipolar, aunque los principios de Roosevelt continúan siendo válidos: el multilateralismo y las instituciones internacionales. Pero si las presentes instituciones siguen dirigidas como si nada hubiera pasado, las potencias emergentes, ahora por el statu quo, tal vez considerarán que habrá que crear un orden con otros valores. Henry Kissinger escribió en Diplomacia (1994): "En el siglo XXI, Estados Unidos necesitará socios para mantener el equilibrio". LA VANGUARDIA. 18-4-2010

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