El Estado venderá el 7,5% a grandes fondos

Regalando la banca pública a precio de saldo

Otro escándalo ha estallado en Bankia. Esta vez no es un multimillonario rescate público ni el atraco de las preferentes. Sino el anuncio del comienzo de su privatización. El Estado, accionista mayoritario de la entidad, venderá el 7,5% a grandes fondos de inversión. A la mitad del precio de mercado que recomiendan los expertos. Y “asesorado” por Goldamn Sachs o Deustche Bank, es decir por la gran burguesí­a yanqui o alemana que está saqueando el paí­s. Tenemos la oportunidad de construir una gran banca pública que ponga sus recursos al servicio del desarrollo económico. Pero el gobierno apuesta por regalar las cajas al gran capital, probablemente extranjero.

Bankia no es una “empresa en quiebra”, como algunos difunden. Presentó el año pasado 818 millones de euros de beneficios. Tiene un valor en bolsa de 18.200 millones de euros, más que la suma de Popular y Sabadell, el cuarto y quinto banco del país. Y controla unos activos totales valorados en 282.310 millones. “Los países que crecen porque se han liberado, en todo o en parte, del dominio del FMI o Berlín se han apoyado en una poderosa banca pública”

Tras inyectar 22.242 millones de dinero público, el Estado controla el 68,4% del capital de Bankia. Es, por tanto, un banco mayoritariamente público.

¿Y qué va a hacer el gobierno, utilizar los enormes recursos que controla Bankia para ponerlos al servicio de crear empleo y salir de la crisis?

Nada de eso. Siguiendo las instrucciones marcadas en el memorándum de la UE que desbloqueó el préstamos de 40.000 millones, se disponen a venderla, rápidamente y a precio de saldo, al gran capital extranjero y nacional.

Acaba de anunciarse que el Estado pone en venta el 7,5% del capital de Bankia, un paquete de 863,8 millones de acciones valorado en 1.365 millones de euros.

Los expertos pensaban que era mejor esperar más para “vender Bankia a precios superiores”. Pero no se podía esperar, porque Washington y Berlín exigen que se haga rápido y barato.

Según algunos cálculos de expertos, para recuperar todo el dinero público invertido Bankia se debería vender a un precio medio de unos 2,8 euros por acción. Y el gobierno va a hacer a 1,5 euros por acción, casi la mitad del precio recomendado.

Si con la venta de Novacaixa Galicia se perdieron 8.000 millones de euros de dinero público… ¿cuántos van a regalarse con la venta de Bankia?

Pero es que además se han entregado las llaves de la venta de Bankia al gran capital extranjero.

Goldaman Sachs, el mayor banco de inversión del mundo y buque insignia del capital norteamericano, será el “asesor estratégico” en la venta. Y los Rothschild, histórico apellido de la gran burguesía europea, realizará “labores de estudio de mercado”, proponiendo precios y posibles inversores.

En esta primera etapa de la venta, los bancos “escogidos” por Goldaman Sachs y los Rothschild para colocar las acciones han sido Deutsche Bank, Morgan Stanley y UBS.

Lo que han diseñado es el asalto final del gran capital extranjero al botín del sector financiero español, que hasta hace muy poco tenían vetado. Un salto más del saqueo exterior al que nos están sometiendo.

Lo que necesitamos es construir, como exige nuestro programa para las próximas elecciones europeas, una gran banca pública. Es posible, porque ahora mismo las cajas donde, tras el rescate público, el Estado es el principal accionista, formarían el primer banco del país. Podríamos poner sus ingentes recursos al servicio de acabar con el paro, ayudar a pymes y autónomos…

Es lo que han hecho los países que crecen porque se han liberado, en todo o en parte, del dominio del FMI o Berlín.

La experiencia del gobierno brasileño de Lula a este respecto es sumamente significativa. La existencia de una banca pública brasileña que controla el 27% de los depósitos y activos financieros del país ha sido en todos estos años una poderosa palanca financiera en manos del gobierno brasileño. Gracias a ella, no sólo ha podido dedicar grandes recursos públicos a erradicar la pobreza o industrializar el país, sino que le ha permitido al mismo tiempo contener la irrefrenable tendencia del capital financiero privado hacia la especulación improductiva.

Esto es lo que necesitamos en España. Frente a una clase política que, antes con Zapatero y ahora con Rajoy, dilapida el dinero público en defender los intereses y ganancias de la oligarquía y el capital extranjero.

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