“Hay ámbitos importantes en los que debemos seguir gastando mucho dinero. Hay otros ámbitos en los que debemos ahorrar. Debemos establecer prioridades”. Así ha presentado el canciller germano, Friedrich Merz, los presupuestos del gobierno alemán.
¿En qué va a gastar más Alemania? En el ámbito militar. ¿Dónde va a gastar menos? En sanidad, pensiones y ayudas sociales.
Recortes drásticos para financiar un enorme rearme, exigido por EEUU y apoyado por las principales burguesías europeas. Esta es la música que ya se está entonando en Alemania. Y ya sabemos que cuando en Berlín se ponen encima de la mesa los recortes, el conjunto de Europa debemos proteger la cartera.
El mayor gasto militar desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Esto es lo que ya ha aprobado el gobierno alemán. El ministro de defensa germano, Boris Pistorius, ha anunciado que Alemania aspira a disponer del “Ejército más fuerte de Europa”, proponiéndose superar en gasto militar a cualquier otro país de la UE, incluyendo a Francia.
¿En qué se traduce esto? Los nuevos presupuestos alemanes ya han aprobado un aumento del gasto en defensa… ¡del 27,9%! Su intención es duplicar el dinero público destinado a la guerra en los próximos cuatro años, de los actuales 82.700 millones a 179.900 millones en 2030.
Una gigantesca inversión en rearme destinada a más que duplicar el número de soldados del ejército alemán. En los planes de Berlín se pasarían de los actuales 185.000 soldados a 260.000 para 2035, que contando a los 200.000 reservistas -el doble que los actuales- llegaríamos casi hasta el medio millón de soldados. El ejército convencional más poderoso del continente para Alemania.
Con este enorme gasto Alemania alcanzaría en 2029 el 3,5% del PIB en gasto militar, que sumando otros gastos indirectamente relacionados con Defensa se elevaría hasta el 5% que Trump reclama.
¿Cómo va a financiar Alemania este rearme? Con drásticos recortes sociales.
Los mayores van a ser en la sanidad pública. El gobierno germano va a dedicar 17.000 millones menos a sanidad este año y 30.000 millones menos el año que viene. Unos recortes sanitarios que seguirían creciendo hasta alcanzar los 38.300 millones en 2030.
Esto va a suponer la retirada de prestaciones sanitarias básicas. Se reforzará el control para reducir las intervenciones quirúrgicas que “no sean médicamente imprescindibles”. Y se eliminarán otros como la revisión para detectar precozmente el cáncer de piel para los mayores de 35 años.
Además, se aplicarán copagos por medicamentos y hospitalización, y se eliminará la gratuidad de la seguridad social para los cónyuges que no cotizan.
Todo un hachazo a la cobertura sanitaria en Alemania, el país emblema del Estado del bienestar.
A estos recortes sanitarios se le añaden otros, como una reforma de las pensiones que ha levantado ampollas en Alemania. El canciller germano, Friedrich Mertz, ya ha advertido que las pensiones van a pasar a ser “una cobertura básica” que “ya no podrá garantizar el nivel de vida a largo plazo”. Es decir, la pensión pública será de beneficencia, obligando a contratar pensiones privadas.
Ya se ha acordado que la pensión pública sea, como máximo, del 48% del salario medio. Si lo aplicamos a España significaría que un pensionista debería conformarse con unos ingresos de apenas 1.021 euros, por debajo del salario mínimo.
El gobierno alemán también anuncia recortes en la renta básica, en las ayudas a la infancia, un endurecimiento de los subsidios a los parados de larga duración…
Para poder destinar miles de millones más al rearme, el gobierno alemán está volviendo a empuñar la tijera de los recortes contra su propia población. Sabemos que lo que sucede en Alemania establece una tendencia que empuja para trasladarse al resto del continente.
Los europeos debemos protegernos contra ese rearme financiado con recortes que pretenden imponernos.

