Obama versus Merkel

«El enviado del presidente Obama, el secretario del Tesoro, Thomas Geithner, predicó sin éxito los méritos de imprimir dinero a gran escala; para impulsar el crecimiento y para ampliar el fondo de rescate europeo. í‰ste último tendrá, cuando quede aprobado por todos los paí­ses miembros, unos 440.000 millones de euros. Cantidad estratosférica pero que los mercados consideran insuficiente porque no cubre las posibles necesidades financieras de paí­ses como Italia o España.»

De momento, ayer las cosas quedaron en tablas. Los euroeos hicieron oídos sordos a las advertencias de Giethner y este dijo alto y claro lo que pensaba. Lo lógico es que en los próximos días, durante la asamblea del FMI, la asamblea de la ONU y todo cuanto evento de alcance internacional se produzca, los responsables estadounidenses repitan el sermón intentando imponer su punto de vista. También cuenta con líderes europeos que van con buenos ojos su posición ¿Hasta qué punto resistirá Alemania? (LA VANGUARDIA) EL MUNDO.- Ayer se escenificó de nuevo la desunión que existe en la UE, y esta vez fue ante testigos. El secretario del Tesoro norteamericano asistió a la reunión del Ecofin y salió escaldado de la misma al constatar los conflictos entre gobiernos y de éstos con el BCE. Hasta tal punto que advirtió de «riesgos catastróficos» para la economía mundial. Porque no se avanzó en la cuestión clave del rescate de Grecia: siguen las reticencias de Finlandia y Austria y, a expensas de lo que ocurra este fin de semana, retrasaron el pago de los 8.000 millones. EL PAÍS.- Cuando hemos entrado en una zona muy peligrosa de la crisis, 44 millones de parados en los países de la OCDE, con la secuela de una generación perdida, los líderes europeos continúan poniendo con mimo tiritas. EEUU, alarmado, advierte de un posible contagio europeo a su economía. Al tiempo oculta que su situación de deuda es peor que la de Europa. Su economía se estanca, la clase media se desmorona, la pobreza aumenta y aflige a 46 millones de estadounidenses, el 15% de la población. Obama repliega al país tras sus fronteras para reconstruirlo, tras los déficits provocados por las guerras de Afganistán e Irak. Conflictos bélicos que han debilitado la economía y el poder blando de EE UU. Una década perdida, acumulando desequilibrios Opinión. La Vanguardia Obama versus Merkel Manel Pérez Los dos grandes bloques económicos del mundo desarrollado, EE.UU. y la Unión Europea, exhibieron ayer sus grandes diferencias sobre la forma de evitar que la actual crisis de la deuda se convierta en una catástrofe financiera mundial. El enviado del presidente Obama, el secretario del Tesoro, Thomas Geithner, predicó sin éxito los méritos de imprimir dinero a gran escala; para impulsar el crecimiento y para ampliar el fondo de rescate europeo. Éste último tendrá, cuando quede aprobado por todos los países miembros, unos 440.000 millones de euros. Cantidad estratosférica pero que los mercados consideran insuficiente porque no cubre las posibles necesidades financieras de países como Italia o España. (Hay que tener en cuenta que el BCE ya lleva invertidos de forma interina, es decir a la espera de que lo haga en su lugar ese fondo europeo, unos 140.000 millones de euros en bonos griegos, italianos y españoles). La cifra que gustaría a los mercados, y a los estadounidenses, se acerca a los 2,5 billones. Sobre este asunto, Alemania, la voz cantante en Europa en asuntos económicos, reitera posiciones ya conocidas, austeridad y castigo a los manirrotos. Aunque también es cierto que la canciller Angela Merkel, pese a seguir descartando los eurobonos, en las últimas semanas ha ido modificando su posición, más claramente proactiva en la defensa del euro. Así, los mercados tomaron nota de su pronunciamiento a favor de la moneda única, en línea con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, tras la videoconferencia del pasado jueves con el atribulado Papandreu. A ese cambio ha contribuido la huida de los halcones del BCE más contrarios a que el banco central compre deuda de los países asesiados por los mercados tras la dimisión de Jurgen Stark y Axel Weber, de la dirección de la única institución unificada efectiva de la eurozona. De momento, la posición más conservadora ha quedado descabezada. Lo que no significa que el BCE sea más independiente. La superación de su delicada posición financiera – el peligro de que Grecia quiebre y el valor de su deuda quede en nada abriéndole un agujero en su balance- necesita un acuerdo político para el rescate del país. El diferendo con EE.UU. sobre el fomento de políticas expansivas ya viene de largo. Los europeos acusan a sus socios/competidores de intentar salir de la crisis devaluando el dólar. Es decir, las políticas expansivas, como las aplicadas por la Reserva federal americana (Fed) tienden a debilitar el dólar, devaluando así el valor de las deudas de Washington y fomentando sus exportaciones. Pero, precisamente, la continuidad de la crisis europea está actuando justamente en sentido contrario. El euro está debilitado en los mercados de divisas, la última prueba ha sido el movimiento del banco central suizo imponiéndose un límite para la revalorización de su moneda contra la divisa europea, y el dólar tiende a revalorizarse. Esa tendencia pone en entredicho la estrategia Obama/Bernanke, el presidente de la Fed, para salir del hoyo. De momento, ayer las cosas quedaron en tablas. Los europeos hicieron oídos sordos a las advertencias de Giethner y este dijo alto y claro lo que pensaba. Lo lógico es que en los próximos días, durante la asamblea del FMI, la asamblea de la ONU y todo cuanto evento de alcance internacional se produzca, los responsables estadounidenses repitan el sermón intentando imponer su punto de vista. También cuenta con líderes europeos que van con buenos ojos su posición ¿Hasta qué punto resistirá Alemania? LA VANGUARDIA. 17-9-2011 Editorial. El Mundo EEUU toma cartas en la crisis de la deuda europea AYER SE escenificó de nuevo la desunión que existe en la UE, y esta vez fue ante testigos. El secretario del Tesoro norteamericano asistió a la reunión del Ecofin y salió escaldado de la misma al constatar los conflictos entre gobiernos y de éstos con el BCE. Hasta tal punto que advirtió de «riesgos catastróficos» para la economía mundial. Porque no se avanzó en la cuestión clave del rescate de Grecia: siguen las reticencias de Finlandia y Austria y, a expensas de lo que ocurra este fin de semana, retrasaron el pago de los 8.000 millones que necesita el Gobierno heleno para hacer frente las nóminas y las pensiones. El enfado de Geithner motivó que Obama pidiera reunirse con los líderes europeos la próxima semana aprovechando la Asamblea de la ONU. EEUU, pues, toma cartas en la crisis de deuda europea. Con todo, tras el anuncio de la inyección de liquidez de los bancos centrales al sector financiero, los inversores tienen más claro que éstos van a hacer todo lo posible para salvar a la banca. Con eso bastó para que las Bolsas remontaran en la semana. EL MUNDO. 17-9-2011 Mundo. El País China necesita a Europa Francisco G. Basterra A solo tres horas de avión del corazón de Europa, amenazada existencialmente por la crisis de la deuda y la última tormenta desatada sobre su sistema bancario, Sarkozy y Cameron disfrutaron el jueves en Trípoli y Bengasi de los 15 minutos de gloria que Andy Warhol decretó posibles para todo ser humano en algún momento de su existencia. Líderes de dos exgrandes potencias fueron recibidos como libertadores del pueblo libio. Por unas horas, el presidente francés debió sentirse el general De Gaulle recorriendo los Campos Elíseos tras la liberación de París. La grandeur de la que no puede disfrutar en Francia agobiado por el desplome de sus grandes bancos. Cogido de su brazo, el primer ministro británico pudo creerse Churchill, olvidando unas horas el malestar social en Reino Unido, sometido a una cura de caballo fiscal. Ni Cameron ni Sarkozy hubieran podido darse este baño de masas sin los misiles de Estados Unidos y sin el paraguas de la OTAN, sin los cuales no hubiera sido posible el cambio de régimen. Sus ejércitos, aun siendo los mayores de Europa, no están para guerras urbi et orbi, tampoco sus haciendas. La canciller Merkel, que patinó en Libia optando por el aislamiento de Alemania, probablemente viera con melancolía las imágenes triunfantes de sus colegas en los telediarios mientras se debate ante la decisión más importante de su vida política. Salvar la idea misma de la UE sin romper el euro, sin mancomunar las deudas de los 17 de la eurozona, sin que Grecia abandone la moneda única y sin que los alemanes se rebelen. Será difícil lograrlo sin aceptar los eurobonos, dar el salto a la unión política y la integración fiscal, reabriendo el melón de los tratados y enmendando incluso la propia constitución alemana. Cuando hemos entrado en una zona muy peligrosa de la crisis, 44 millones de parados en los países de la OCDE, con la secuela de una generación perdida, los líderes europeos continúan poniendo con mimo tiritas. La gobernanza global viene de los principales bancos centrales que enchufan liquidez en dólares a la banca europea hasta Navidades. Un alivio, pero que no resolverá por sí mismo el problema de fondo que es político. Europa, en conjunto, tiene bastante dinero para resolverlo. EE UU, alarmado, advierte de un posible contagio europeo a su economía. Al tiempo oculta que su situación de deuda es peor que la de Europa. Su economía se estanca, la clase media se desmorona, la pobreza aumenta y aflige a 46 millones de estadounidenses, el 15% de la población. Obama, el presidente "bella durmiente", como le llama Maureen Dowd en The New York Times, repliega al país tras sus fronteras para reconstruirlo, tras los déficits provocados por las guerras de Afganistán e Irak. Conflictos bélicos que han debilitado la economía y el poder blando de EE UU. Una década perdida, acumulando desequilibrios, aumentando la desesperanza de las generaciones futuras y distraída por la guerra contra el terrorismo, en beneficio de China, como ha explicado en estas páginas Timothy Garton Ash. Se cumple así el pronóstico realizado por Paul Kennedy, profesor de Historia en Yale, ya en 1988, en su libro Auge y caída de las grandes potencias (DeBolsillo). "Los dirigentes en Washington deben afrontar la incómoda y duradera realidad de que la suma total de los intereses globales y obligaciones de EE UU es hoy en día mucho más amplia que el poder del país para defenderlas simultáneamente". Algo que ya le había ocurrido anteriormente a los imperios español o británico. "Simplemente, ninguna sociedad ha podido permanecer permanentemente por delante del resto". Europa, al borde del precipicio sin dirección política; EE UU, limitado a advertir del riesgo del contagio occidental, y China, ya no el peligro amarillo, sino el caballero blanco que ofrece salvación. El tablero volteado y el mundo al revés. El G-2, el condominio Washington-Pekín, no funciona. El G-20 tampoco. Un G-cero aumentaría el caos. China no está aún dispuesta a asumir responsabilidades globales, antes debe despejar sus desequilibrios internos. Lo que le sobra es tiempo. Pekín necesita sumar a Europa en un G-3 que compense a la todavía superpotencia dominante. China ha triplicado su compromiso financiero con Europa desde 2008, exporta más a nuestro continente que a EE UU, necesita la tecnología europea y un euro fuerte contrapeso al dólar como moneda dominante. China anuncia que sus fondos soberanos acudirán al rescate de las deudas europeas. Con un precio: el reconocimiento por Europa de la segunda economía mundial como economía de mercado, lo que reduciría barreras comerciales y facilitaría su inversión directa en el Viejo Continente. Las dictaduras cayendo en Oriente Próximo, las democracias fallando y el capitalismo de Estado chino al rescate. Los papeles cambiados. EL PAÍS. 17-9-2011

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