La pobreza crece: ni trabajo, ni paro, ni nada

“Es la parte más oscura y menos conocida de la crisis y también la más lacerante, no sólo en lo que afecta a esas personas y a su entorno, sino porque representa, para el conjunto de la sociedad, una bomba de relojerí­a, un agujero negro que amenaza con dinamitar la cohesión y la esperanza en un futuro mejor. Además, las expectativas no son nada halagüeñas. Estamos hablando de un 30% de desocupados en el lí­mite de la pobreza extrema y las previsiones nos remiten a un aumento colosal de quienes van a dejar de cobrar subsidios en los próximos meses.”

El sociólogo José Adelantado, crítico con las olíticas que recortan gasto social, augura que «de la recesión se saldrá, solo que las condiciones serán diferentes: habrá una devaluación en la calidad de la democracia, como ya se ha visto cuando hemos acatado las órdenes de Merkel y Sarkozy, la pobreza habrá aumentado, los hijos de las clases medias por primera vez vivirán peor que sus padres, y los derechos sociales y laborales se verán seriamente mermados». (EL PERIÓDICO) PÚBLICO.- El objetivo de los más ricos no es ingenuo: pretenden adelantarse a que, ante la enorme acumulación de riqueza por unos pocos, ésta se cuestione, pretenden que no se ponga en cuestión su derecho a seguir siendo muy ricos, se presentan como filántropos en lugar de absorbedores de la riqueza social y se aprestan a limitar el coste que están dispuestos a pagar por ello. La supuesta filantropía de estos muy ricos consigue manejar el aparato del Estado como ellos quieren, pagar menos de lo que tendrán que hacer si la opinión pública realmente toma constancia de su privilegiada situación y, además, quedar como personas profundamente preocupadas por la situación social. ¡Que fantástica operación de imagen! LA VANGUARDIA.- La recuperación del impuesto de patrimonio aprobada por el Consejo de Ministros del viernes ha puesto de manifiesto la descomposición del Gobierno de Zapatero durante el largo interregno que el presidente estableció hasta las elecciones generales del próximo 20 de noviembre. La medida, aplicada tras la insistencia del candidato del PSOE a las próximas elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha debido superar el rechazo del propio presidente y las reticencias iniciales de la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, que ha optado por plegarse a la petición del actual hombre fuerte del socialismo español. Editorial. El Periódico La pobreza que crece La situación dramática de miles de personas, sin subsidio de paro y sin acceso a la renta mínima de inserción, se resume en el testimonio demoledor de cinco de ellas en el Cuaderno del Domingo de hoy. Más de 160.000 catalanes, con sus respectivas historias familiares a cuestas, se encuentran al borde de la desesperación, solo matizada, según los casos, por pequeños ingresos que apenas palían el estado de precariedad en el que malviven. Es la parte más oscura y menos conocida de la crisis y también la más lacerante, no solo en lo que afecta a esas personas y a su entorno, sino porque representa, para el conjunto de la sociedad, una bomba de relojería, un agujero negro que amenaza con dinamitar la cohesión y la esperanza en un futuro mejor. Además, las expectativas no son nada halagüeñas. Estamos hablando de un 30% de desocupados en el límite de la pobreza extrema y las previsiones nos remiten a un aumento colosal de quienes van a dejar de cobrar subsidios en los próximos meses. Con todo eso se dibuja un panorama ciertamente crítico, que requiere una urgente y decidida acción no solo concreta sino con proyección de futuro, tanto en asistencia social como en los mecanismos que eviten un colapso de consecuencias imprevisibles. En el reportaje del Cuaderno se habla de un retorno al capitalismo inicial, el de Oliver Twist. ¿Asistiremos impávidos a la derrota del Estado del bienestar y a los progresos conseguidos desde entonces? ******************************** Ni trabajo, ni paro, ni nada Núria Marrón Más de 160.000 personas ya no tienen ningún subsidio vinculado al empleo. ¿Qué soluciones hay? ¿Qué escenario laboral y económico se va dibujando a largo plazo? Cinco parados ‘a la intemperie’ explican cómo se las apañan para vivir sin ingresos. Maricarmen y Javi tienen 35 años, dos hijas y un contrastado historial como buscavidas. Con 19 años se fueron a trabajar a Canarias. A su vuelta a Badalona, ella puso un centro de estética. Y él trabajaba como carpintero/pintor/lo que fuera en una empresa de reformas. Pero, de pronto, Maricarmen ya no podía poner ni una tirita más a su agónico negocio y lo cerró. Al cabo de nada quien llegó a casa balbuceando que lo habían despedido fue su marido. A ella, para recibir una ayuda, le dijeron que debía seguir unos cursos en los que nunca había plaza. Él cobró su último subsidio en junio. A partir de ahí, la nada. Y la nada, en su caso, ha sido un salto desesperado a la economía sumergida. Ella depila a vecinas en una habitación en casa de su madre. Y él hace chapuzas para su antigua empresa. Cada vez que acaba una, le dan un sobre marrón. Maricarmen y Javi, como las otras cinco historias que conforman este reportaje, son algunos de los nombres de ese limbo formado por 161.262 catalanes que no encuentran trabajo y que han agotado el subsidio del paro y los 426 euros de prórrogas del Gobierno Zapatero. Los servicios sociales andan colapsados (…) Unos reciben la renta mínima de inserción (RMI). Otros, ayudas específicas. Y miles de ellos dibujan esa nebulosa que pende con chinchetas de la red familiar y de la economía sumergida. Hoy suponen casi el 30% de los desocupados y un porcentaje muy elevado responde a eso que la Administración y las entidades sociales califican como «personas jóvenes y padres y madres de familia que jamás pensaron que pisarían los servicios sociales».Poca cosa, de cumplirse los augurios del conseller d’Ocupació, Francesc Xavier Mena, quien días atrás se descolgó diciendo que, de mantenerse congelados los datos actuales, el 69,8 % de los actuales perceptores del subsidio de desempleo agotarían ese derecho entre octubre y marzo. La pregunta llega casi con sirena de ambulancia: ¿qué hacer entonces con toda esta población, cuando el Govern, en plena cruzada mundial antidéficit, reformó la RMI, que hasta ahora era la salida para unas 20.000 personas que habían agotado las ayudas vinculadas al paro? (…) El sociólogo José Adelantado, crítico con las políticas que recortan gasto social, (…) augura que, de seguir el panorama actual, «aumentarán la pobreza, las enfermedades psíquicas y físicas, al somatizarse el malestar, y los brotes de xenofobia y delincuencia»(…) También aciago es el escenario que intuye tras la crisis. «De la recesión se saldrá, solo que las condiciones serán diferentes: habrá una devaluación en la calidad de la democracia, como ya se ha visto cuando hemos acatado las órdenes de Merkel y Sarkozy, la pobreza habrá aumentado, los hijos de las clases medias por primera vez vivirán peor que sus padres, y los derechos sociales y laborales se verán seriamente mermados». EL PERIÓDICO. 18-9-2011 Opinión. Público Impuestos a la carta Miren Etxezarreta Es curioso el revuelo generado en torno a la hipotética demanda que se han planteado hacer algunos ricos españoles de que se les aumenten sus impuestos siguiendo el ejemplo de sus colegas de Estados Unidos, Alemania y Francia. En el fondo es un tema menor que ha recibido una gran atención mediática. Parece que ser un muy rico moderno exige que se pida al Estado que aumente la imposición sobre sus respectivas fortunas para hacer su aportación a la salida de la crisis, añadiendo además sobre qué bases y tasas de imposición se puede hacer. Hay quien se impresiona por este patriotismo de los fortunados y considera que es una encomiable actitud digna de ser copiada. ¡Qué buenos, qué progres, son los ricos de ciertos países, mientras que nuestros ricos siguen negándose a asumir estas tasas voluntarias! Porque, eso sí, los ricos españoles, por si acaso, de momento se niegan rotundamente a esta posibilidad. Este es un pequeño indicador que muestra ampliamente hasta qué punto estamos perdiendo las rutas del análisis social. Resulta que ahora quienes poseen las más grandes fortunas son quienes van a decidir por sí mismos si van a ser o no gravados y en qué formas y niveles, usurpando una de las pocas atribuciones que le quedan al Estado de regular la vida social. Sólo si a ellos les parece bien, podrán ser gravados y serán ellos asimismo quienes decidirán sobre el alcance de dicha imposición. Es totalmente el fisco al revés. En lugar de ser el Estado el que disponga el sistema impositivo que considere adecuado, se encuentra ahora en una posición en la que los filántropos adinerados le dirán lo que tiene que hacer. ¿Es el poder del dinero tal que se le admite que establezca su propio sistema de imposición? Quizá sea más grave que quienes guían a la opinión pública lo presenten como algo positivo en vez de mostrar su verdadera naturaleza de absorción de uno de los pocos reductos que le quedan a la acción pública. Filántropos con intención de incidir en la actuación pública los ha habido siempre y los seguirá habiendo en el futuro, pero que esta supuesta filantropía llegue a determinar una parte importante del sistema fiscal no deja de ser una ocupación escandalosa de la autoridad democrática. Desde la crisis de los setenta, los impuestos disminuyeron en todo el mundo occidental y en España han estado disminuyendo principalmente en las dos últimas décadas. Y ahora estos ricos que tanto han presionado para la disminución de impuestos a los tramos económicos más altos y sus fuentes de riqueza pretenden presentarse como ciudadanos responsables que están dispuestos a pagar un poco más, si es en sus términos: discuten “qué es un rico”; desde qué nivel de riqueza se puede empezar; cuánto podrían pagar; a qué se tendrían que dedicar esos fondos. Entre otras cosas, ni se nos ocurre pensar en el absurdo y en el enorme agravio comparativo que supone, ¿puede el resto de la ciudadanía diseñar el sistema fiscal al que será sometida? Si esto no es la usurpación del poder democrático, habrá que explicarlo. Incluso ahora, existen suficientes figuras fiscales para mejorar la recaudación de los más ricos sin grandes modificaciones legales, sin recurrir a las aportaciones graciosamente ofrecidas. Bastaría con que se revisasen las exenciones al impuesto de sociedades, o establecer gravámenes superiores a figuras como la imposición a los fondos de inversión y las sicav, o que se recuperara que la llamada imposición al ahorro que establece una tasa de imposición más baja para los intereses y dividendos que el cómputo de ingresos totales que regía hasta hace poco, o se incrementen los tipos de imposición a los tramos más altos del IRPF. Por no hablar de las posibilidades que ofrece la mejora del control del fraude fiscal –es curioso que entre algunos de estos muy ricos que piden ser taxados, en Francia, por ejemplo, aparece algún nombre hasta hace muy poco conocido por su grado de fraude fiscal–. Que empiecen por pagar lo que el sistema fiscal les puede exigir que paguen y ahora eluden con ingeniosas fórmulas fiscales legales. El sistema económico y social actual no precisa de filantropía, requiere de derechos y actuaciones fiscales que aseguren a los entes públicos la capacidad de participar de forma regulada legalmente, y sin excepciones en la riqueza creada por la sociedad. El objetivo de los más ricos no es ingenuo: pretenden adelantarse a que, ante la enorme acumulación de riqueza por unos pocos, ésta se cuestione, pretenden que no se ponga en cuestión su derecho a seguir siendo muy ricos, se presentan como filántropos en lugar de absorbedores de la riqueza social y se aprestan a limitar el coste que están dispuestos a pagar por ello. Incluso es necesario revisar los números con cuidado. Aunque es una propuesta de otro cariz, pensemos que en las recientes propuestas de recuperar el Impuesto sobre el Patrimonio y un impuesto a la banca, se prevé que el primero ingrese 1.080 millones de euros y el segundo en torno a 1.000 millones, mientras el antiguo Impuesto sobre el Patrimonio en su último ejercicio de vigencia recaudó 2.212 millones. ¿Filántropos progresistas además de más baratos? Inteligente combinación… para los ricos. La supuesta filantropía de estos muy ricos consigue manejar el aparato del Estado como ellos quieren, pagar menos de lo que tendrán que hacer si la opinión pública realmente toma constancia de su privilegiada situación y, además, quedar como personas profundamente preocupadas por la situación social. ¡Que fantástica operación de imagen! PÚBLICO. 18-9-2011 Opinión. La Vanguardia El Gobierno se desmorona Manel Pérez La recuperación del impuesto de patrimonio aprobada por el Consejo de Ministros del viernes ha puesto de manifiesto la descomposición del Gobierno de Zapatero durante el largo interregno que el presidente estableció hasta las elecciones generales del próximo 20 de noviembre. La medida, aplicada tras la insistencia del candidato del PSOE a las próximas elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha debido superar el rechazo del propio presidente y las reticencias iniciales de la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, que, tras haberse distanciado de su mentor y ex vicepresidente primero a cuenta del debate sobre la negociación colectiva, ha optado por plegarse a la petición del actual hombre fuerte del socialismo español. Durante las últimas semanas la actividad del Gobierno ha pivotado en torno a la resolución de este espinoso asunto. Por ese motivo, un sector del propio Gobierno e incluso asesores próximos a Zapatero consideran que el Ejecutivo se ha quedado sin norte en política económica, justo cuando la coyuntura financiera internacional atraviesa una nueva etapa crítica. "El equipo de Salgado se ha olvidado de asegurar el objetivo de déficit del 6% del PIB para este año que había sido su norte hasta que Zapatero anunció a principios de julio la fecha de celebración de las elecciones generales, el 20 de noviembre próximo", señala un asesor de la Moncloa. Ese objetivo ya no es alcanzable, aseguran las mismas fuentes, lo que augura nuevos problemas de imagen y financiación para la economía española en los próximos meses. En el seno del Gobierno la oposición de Zapatero a recuperar el impuesto de patrimonio tan sólo contaba con el apoyo activo de Miguel Sebastián, el ministro de Industria y uno de los padres de la idea de suprimirlo cuando el PSOE elaboró su programa para las elecciones generales del 2008. Al revalidar la victoria, la supresión se ejecutó parcialmente con la bonificación del 100%. Precisamente ha sido Sebastián el más decidido opositor a la medida, que en gran medida ha recibido como una desautorización del programa económico para las elecciones del 2008 que él desarrolló por encargo de Zapatero. Por ese motivo, el ministro de Industria elaboró un documento, que incluso entregó a algunos compañeros de gabinete, en el que explicaba los motivos por los que estaba en contra de resucitar el impuesto. Obviamente, su oposición no se ha visto coronada por el éxito. Entre los argumentos del escrito, que algunas fuentes han resumido a este diario, destaca la idea de que el PSOE se está encadenando a su discurso económico de los años 90, el que, según Sebastián, llevó a la debacle electoral del 2000, cuando el candidato socialista era el actual comisario europeo Joaquín Almunia, y provocó el rechazo de amplias capas de profesionales y emprendedores, que o bien se alejaron del socialismo o incluso votaron al PP. Se trata del ya viejo debate socialista sobre la evolución de las clases medias en el capitalismo global y su relación con la izquierda. En el mencionado documento, Sebastián asegura que el impuesto de patrimonio no se justifica por motivos económicos ni políticos y además es ineficaz porque las grandes fortunas no lo pagan. Este último argumento hace referencia a las sociedades de inversión, las llamadas sicav, y a la exención para los empresarios familiares, que tienen totalmente bonificado el impuesto si pose-en más del 5% del capital de su empresa. De hecho, el temor a que aprovechando el cambio normativo desapareciera esa bonificación planeó sobre alguna reunión de la junta directiva del Instituto de la Empresa Familiar (IEF). Los responsables de la entidad expresaron su preocupación, según algunas fuentes, aunque otros responsables de organizaciones empresariales vinculadas a la gran patronal CEOE aseguran que esa posibilidad nunca estuvo sobre la mesa del Gobierno. Precisamente el pasado miércoles, el presidente de la gran patronal española, Juan Rosell, acudió a un almuerzo de la junta del IEF en el que refrendó la idea del aislamiento de Zapatero en el seno del Gobierno. Pero el episodio más evidente de la dislocación del Ejecutivo se produjo el pasado jueves. Ese día, como ocurre cada semana, se reunía la comisión delegada para asuntos económicos, que es el órgano del Gobierno que se encarga de elaborar la agenda del consejo del día siguiente y a la que acuden secretarios de Estado y ministros del área económica. En la reunión, Elena Salgado no informó de la inminente recuperación, al día siguiente, del impuesto de patrimonio, aunque nada más levantar la sesión se dirigió a presentar la reforma a la prensa (véase La Vanguardia del pasado viernes, día 15). Algunas fuentes próximas a la comisión aseguran que Salgado buscaba evitar el choque con Sebastián y. en especial, con su propio secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, contrario a la medida, y hombre que en el último año y medio ha asumido ser la cara del Gobierno español en los mercados internacionales de deuda. Aunque no es obligatorio al tratarse de un órgano del propio Gobierno, no presentar el expediente en la comisión delegada es un hecho absolutamente inusual que "revela la absoluta descomposición del Gobierno y la falta de coherencia en la dirección de la política económica", señalan algunas fuentes involucradas en el proceso que culminó el pasado viernes. Incluso, después del anuncio oficial, la propia Salgado se ha visto cuestionada por el propio Rubalcaba, que ya no está en el Gobierno, o por el portavoz del Ejecutivo, el ministro de Fomento, José Blanco, lo que da una idea del procedimiento a través del cual se toman ahora las decisiones. LA VANGUARDIA. 18-9-2011

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