Libia y el interés nacional de EEUU

“El inminente colapso después de 42 años del brutal y caprichoso régimen de Muammar Gaddafi demuestra que incluso el poco entusiasta esfuerzo de los EEUU puede marcar una gran diferencia. Obama insistió hace seis meses en que la participación de EEUU durarí­a sólo “dí­as”; mantuvo la conexión entre los medios militares y turbios objetivos polí­ticos, eludió en lugar de cumplir con la Resolución de Poderes de Guerra, tardó en reconocer a la oposición libia. Pero a medida que Cameron y Sarkozy se implicaban, el Sr. Obama mantuvo el suficiente apoyo crí­tico de EEUU para hacer que la misión de la OTAN funcionara.”

Hay enorme riesgos, sí, or supuesto. Libia no tiene una tradición de autogobierno y poca sociedad civil después de cuatro décadas de represión. Los riesgos incluyen asesinatos en represalia, batallas intestinas de poder, rivalidades tribales y contrarrevolución. Pero también hay algo que no habría existido sin la ayuda de EEUU: una oportunidad de éxito. La resistencia de Libia se ha estado preparando durante seis meses para asumir el poder. Los Estados Unidos tienen credibilidad y acceso al régimen que entra – otro de los beneficios de su apoyo militar. (THE WASHINGTON POST) DIARIO DEL PUEBLO.- Después de que los mercados recibieran el golpe de la pérdida de confianza en la deuda estadounidense, los inversores se han espantado de la deuda de los países periféricos de la zona euro. Aunque Europa intente por todas las fuerzas restaurar el crédito en la deuda europea, las largas negociaciones internacionales han dañado las expectativas de los inversores. Todo esto ha causado un nuevo colapso de la confianza de los mercados. Además, los EE.UU. probablemente lancen una política de flexibilización cuantitativa por tercera vez. Si fuera ese el caso, representaría un golpe a la ventaja de los precios de los productos de exportación de los países de la eurozona, que verían empeorar la situación. EEUU. The Washington Post La acción de EEUU apoyando la causa de la libertad en Libia La euforia inicial en Trípoli y Benghazi representa el comienzo de un nuevo capítulo en Libia, y muchos peligros por delante. Pero antes de centrarse en ellos, vale la pena reflexionar sobre lo que se ha logrado. "Sé que ha habido controversia acerca de la promoción de la democracia en los últimos años, y gran parte de esta controversia está conectada con la guerra de Irak", dijo el presidente Obama en su discurso de El Cairo hace dos años. "Así que permítanme ser claro: No existe un sistema de gobierno que pueda o deba ser impuesto a una nación por otra. " Eso era cierto, pero olvidó un punto clave. Hemos visto en el Medio Oriente, como en el resto del mundo, que la libertad no es algo que sea "impuesto". Es deseada universalmente; basta con ver la alegría en Trípoli a medida que se levanta el miedo. La pregunta correcta para Estados Unidos y sus aliados no es si se debe ayudar a la gente oprimida a luchar por la libertad, sino cuándo. La respuesta dependerá de las posibilidades de éxito, los costos de la intervención y los posibles beneficios. El inminente colapso después de 42 años del brutal y caprichoso régimen de Muammar Gaddafi demuestra que incluso el poco entusiasta esfuerzo de los EEUU puede marcar una gran diferencia. Obama insistió hace seis meses en que la participación de EEUU duraría sólo "días"; mantuvo la conexión entre los medios militares y turbios objetivos políticos, eludió en lugar de cumplir con la Resolución de Poderes de Guerra, tardó en reconocer a la oposición libia. Pero a medida que el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy se implicaban, el Sr. Obama mantuvo el suficiente apoyo crítico de EEUU para hacer que la misión de la OTAN funcionara. Los libios proporcionaron la motivación y los recursos humanos, pero no habrían tenido éxito sin la ayuda de EEUU. Y el Sr. Obama sostuvo la misión a pesar de las críticas de los demócratas y los posibles oponentes de 2012. El congresista Michele Bachmann (Republicano por Minnessota), por ejemplo, dijo durante un debate presidencial republicano en New Hampshire que Obama "estaba completamente equivocado en su decisión de Libia". "En primer lugar, no fuimos atacados", dijo. "No estábamos en peligro de ataque. No había ningún interés nacional vital". Puede ser cierto que Libia no sea un "interés nacional vital", Estados Unidos logró convivir con la dictadura de Gaddafi durante mucho tiempo. Pero hay que valorar los beneficios si Libia empieza a moverse hacia la democracia. Impulsará la ayuda a los demócratas en Túnez y Egipto, que están tratando de dar forma a su mundo post-dictatorial. Se aísla aún más fuertemente el bastión sirio de Bashar al-Assad. Significa que los jóvenes libios pueden ser capaces de imaginar un futuro saludable para sí mismos en lugar de unirse a los grupos terroristas de la frustración y la ira. Hay enorme riesgos, sí, por supuesto. Libia no tiene una tradición de autogobierno y poca sociedad civil después de cuatro décadas de represión. Los riesgos incluyen asesinatos en represalia, batallas intestinas de poder, rivalidades tribales y contrarrevolución. Pero también hay algo que no habría existido sin la ayuda de EEUU: una oportunidad de éxito. La resistencia de Libia se ha estado preparando durante seis meses para asumir el poder. Los Estados Unidos tienen credibilidad y acceso al régimen que entra – otro de los beneficios de su apoyo militar. Esta sigue siendo, como siempre lo ha sido, una lucha de los libios. Pero Estados Unidos puede ofrecer su apoyo económico y político. La clave, a medida que termina la lucha, es doblar el compromiso de EEUU para una transición exitosa a un gobierno pacífico y civil. Tal resultado sería sin duda en el interés de EEUU. THE WASHINGTON POST. 23-8-2011 China. Diario del Pueblo Las deficiencias de la eurozona Zhang Zhixiang y Zhang Chao Diez días después del “lunes negro” del 8 de agosto, las bolsas de valores de todo el mundo vuelven a mostrar un panorama sombrío. Sin embargo, el protagonista de esta vez no es Estados Unidos, sino su socio del otro lado del Atlántico: los países de la zona euro, donde los principales índices bursátiles registraron caídas de más del 4%. Ya han pasado dos años desde que comenzó la crisis de la deuda en Europa, la cual se ha ido expandiendo por Europa como la peste negra del siglo XIV. Comenzando por Grecia, gradualmente se extendió a Irlanda, Portugal, España y otros países periféricos de la unión, hasta amenazar a países centrales como Italia. Después de que los mercados recibieran el golpe de la pérdida de confianza en la deuda estadounidense, los inversores se han espantado de la deuda de los países periféricos de la zona euro. Aunque Europa intente por todas las fuerzas restaurar el crédito en la deuda europea, las largas negociaciones internacionales han dañado las expectativas de los inversores. Todo esto ha causado un nuevo colapso de la confianza de los mercados. Además, los EE.UU. probablemente lancen una política de flexibilización cuantitativa por tercera vez. Si fuera ese el caso, representaría un golpe a la ventaja de los precios de los productos de exportación de los países de la eurozona, que verían empeorar la situación. Al observar la evolución de la crisis desde cierta distancia, podemos decir que la falta de organización y supervisión en el sistema económico-financiero de la eurozona hizo que la extensión de la crisis fuera inevitable. La eurozona es una economía compacta, la segunda en todo el mundo, que sólo puede compararse con EE.UU. Sin embargo, comparados con la relación económico-fiscal entre los países miembros, los vínculos financieros son mucho menos estrechos. Si bien existen límites estrictos en las finanzas para los países que desean ingresar en la zona euro, esta crisis ha sido resultado directo de la falta de regulación una vez dentro de ella. En el período de estabilidad económica, el funcionamiento de la zona euro se mostraba normal, sin embargo, durante la turbulencia económica de los mercados financieros internacionales y la creciente amenaza de la caída económica, esos vínculos poco estrechos impidieron la implementación de muchas medidas para paliar la crisis y los países miembros se achacaban la culpa entre ellos. Todas esas disputas hicieron que se perdiera el momento propicio para introducir medidas eficaces. Justo el día antes de la caída de las bolsas, los líderes de Alemania y Francia se negaron a emitir un bono común europeo, pues no estaban dispuestos a sacrificar las ventajas financieras de sus países para cargar con la deuda de otros países de la eurozona. Esta decisión confirmó directamente que en la zona euro, a pesar de tener una unidad monetaria, todavía existe una gran brecha en la unión económico-financiera. Aunque todos los países usan la misma moneda, todavía no se han unificado las finanzas. La posición política e ideológica de los países miembros va cambiando según los partidos gobernantes, y por eso no se puede idear un plan adecuado para el desarrollo económico integral de la zona euro a largo plazo. Otra de las razones importantes que han causado la extensión y la profundización del impacto de la crisis, ha sido el hecho que la eurozona carece de una regulación unificada de las finanzas de los países miembros. Por eso, cada vez que uno de ellos tiene problemas, faltan las medidas correspondientes. Además, existen grandes diferencias en el tamaño, estructura y modelo de desarrollo de las economías de la zona euro, a lo cual se le suman fenómenos sociales complejos como el envejecimiento de la población, altas prestaciones sociales y bajos salarios, entre otros. Todas estas son las “deficiencias” de la zona euro. El impacto de la propagación de la crisis de la deuda europea sobre los activos chinos en monedas extranjeras no ha sido tan grande como el descrédito de la deuda soberana de EEUU, porque las reservas en euros de China son menores que las en dólar. Sin embargo, la caída de demanda real causada por la crisis de la deuda europea tendrá un impacto a largo plazo en la economía real de China. Siendo la única economía del mundo que es producto de la integración de varios países, la zona euro debe reformar los obstáculos institucionales que restringen el desarrollo económico, y tratar con responsabilidad el desarrollo económico de la región y de cada país, en relación con la estabilidad financiera y económica mundial, para poder restaurar la confianza de los mercados en la eurozona y sus países miembros a través de la toma de medidas concretas. DIARIO DEL PUEBLO. 22-8-2011

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