Intensas protestas contra el gobierno derechista de Rodrigo Paz

La rebelión vuelve a estallar en Bolivia

Seis meses después de asumir el poder y poner fin a casi 20 años de gobierno del MAS, el derechista Rodrigo Paz se enfrenta a una intensa ola de protestas y bloqueos de carreteras.

Han pasado seis meses después de una dura derrota de la izquierda en Bolivia, que presa de la división y el enfrentamiento interno perdió el gobierno del país tras décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo. Ha pasado medio año de ascenso al poder de Rodrigo Paz, un presidente derechista y alineado con Washington.

Pero en estos seis meses, el movimiento obrero, campesino y popular en Bolivia no ha dejado de luchar contra las políticas neoliberales y entreguistas al servicio de la oligarquía y el gran capital norteamericano. Ahora, una enorme ola de protestas, que exigen la renuncia de Rodrigo Paz, han barrido el país andino, dejando claro que la rebelión popular ha vuelto a brotar en Bolivia.

Fuertes enfrentamientos entre una multitudinaria marcha de trabajadores y las fuerzas de antidisturbios han radicalizado los bloqueos y cortes de carretera que rodean la capital boliviana -La Paz- desde hace dos semanas, con el resultado de un manifestante muerto. Claman contra las políticas del actual gobernante y exigen su dimisión.

Seis meses después de asumir el poder y poner fin a casi 20 años de gobierno del MAS, el derechista Rodrigo Paz se enfrenta a una intensa ola de protestas y bloqueos de carreteras liderados por campesinos, obreros, mineros y maestros. Los manifestantes exigen medidas para combatir la peor crisis económica del país desde la década de 1980, exacerbada por una inflación del 14% y el fin de los subsidios a los combustibles.

Miles y miles de bolivianos han marchado en protesta desde varios rincones del país hacia la capital. La movilización provocó el cierre de comercios y enfrentamientos con la policía, que utilizó gases lacrimógenos contra explosivos y piedras lanzadas por mineros. La tensión se agravó con la llegada de simpatizantes del expresidente Evo Morales y con bloqueos en al menos 28 puntos de la carretera, lo que causó escasez de combustible y algunos alimentos en la capital.

Al eliminar de un plumazo todas las políticas de subsidios y ayudas del MAS que sostenían a amplios sectores de las masas más desfavorecidas del país, así como a los campesinos, Rodrigo Paz ha lesionado gravemente los intereses de millones de bolivianos.

Este cúmulo de políticas antipopulares y pifias de gestión del gobierno derechista han generado una enorme ola de indignación. Un polvorín que se ha hecho aún más explosivo por la cruda represión ordenada contra las protestas.

Las protestas no tienen una dirección política unificada. La «guerra interna» entre distintos sectores del MAS-IPSP que enfrentó a partidarios de Evo Morales con los de Luis Arce está lejos de haber sido aplacada, y la izquierda boliviana hoy no solo está dividida y fragmentada, sino que también carece de legitimidad ante su base social popular.

Sin embargo, ha sido sustituida por una especie de «izquierda social, laboral y sindical», descentralizada, de múltiples organizaciones y colectivos -de campesinos, obreros, maestros, estudiantes, miembros de cooperativas, o pueblos indígenas, de sectores rurales y urbanos- con demandas corporativas distintas y diversas, pero que están empezando a confluir y a buscar alianzas contra un gobierno reaccionario que ataca sus intereses.

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