España recibe al papa norteamericano… que se enfrenta a Trump

La posición de León XIV ante las guerras imperialistas y ante los migrantes hacen que Trump y sus terminales ultras monten en cólera, tildándolo de "papa progre" o acusándolo de alinearse con la “izquierda radical”.

El papa León XIV visita nuestro país, recalando en Madrid, Barcelona y Canarias, en una gira apostólica enmarcada en un momento donde el pontífice -el primer papa norteamericano de la historia- ha protagonizado fuertes choques contra Donald Trump, posicionándose de manera firme, nítida y rotunda en la defensa de la Paz y en la condena de las agresiones y crímenes de EEUU e Israel en Oriente Medio, pero también a favor de los migrantes y los derechos humanos contra las represivas y reaccionarias políticas migratorias que defiende el trumpismo y la extrema derecha.

Unas posiciones que no sólo alinean a León XIV con «el lado correcto de la historia» -en la línea de su predecesor, Francisco- sino que le granjean la simpatía de la mayoría social progresista de nuestro país, al mismo tiempo que causan la furia de Trump y sus terminales ultras.

Millones de fieles están celebrando la llegada a nuestro país de León XIV, la primera visita de un papa desde la de Benedicto XVI en 2010. Su antecesor, Francisco, nunca visitó España como papa, aunque expresó varias veces su deseo de hacerlo, especialmente en Canarias.

La llegada del titular de la cátedra de San Pedro a España no es una visita de Estado más. En España, entre un 55% y un 60% de la población se considera católica, y de todas maneras es el líder espiritual de más de 1.400 millones de personas de todo el mundo. Esto da una idea de la fuerza -muy material- que sigue teniendo la Iglesia Católica.

Francisco I y León XIV

La lucha de clases lo recorre todo, y la Iglesia no es una excepción. Una institución que tiene más de 2.000 años de antigüedad, que ha visto caer imperios y hasta modos de producción, no habría llegado hasta aquí sin tener una extraordinaria capacidad para comprender hacia dónde soplan los vientos de cambio en el mundo, y adaptarse para ello. Doctores tiene la Iglesia.

En los últimos tres lustros, dos papas, primero Francisco y ahora León XIV -un papa argentino y «canchero», seguido de otro que aunque nacido en Chicago se forjó en la diócesis de Chiclayo en Perú, atendiendo a los más pobres- han puesto a la Iglesia por unos raíles que la llevan a mirar al Tercer Mundo, especialmente a América Latina (la mayor reserva de católicos del mundo) y a África (donde más crece el catolicismo en el planeta), pero sin olvidarse de la emergente Asia.

Una Iglesia que mira a los países en desarrollo, a sus problemas: la pobreza, los conflictos bélicos, la explotación laboral, la migración, la destrucción del medio ambiente. Y que por tanto entra en choque con los que -como Trump- se aferran a un viejo, brutal y caduco orden unipolar donde el alfa y el omega son los dictados de la superpotencia.

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Dios no bendice los conflictos”

Un vicario de Cristo defendiendo la Paz mundial y el jefe de la mayor fuente de guerra del planeta quejándose de un «papa woke». Señor, dame paciencia.

Lo cierto es que León XIV, como su predecesor, ha denunciado sin ambages las guerras imperialistas y en particular la escala militar de EEUU e Israel en Oriente Medio.

“Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra», de quienes tienen «sus manos están llenas de sangre» dijo el papa, refiriéndose -sin nombrarlos- no sólo a Donald Trump, sino también a su secretario de Guerra, Pete Hegseth, conocido por su fanatismo «religioso», que porta un tatuaje que reza «Deus Vult» (Dios lo quiere, el que llevaban los templarios) y que afirma sin despeinarse que las tropas estadounidenses combaten en Irán «en el nombre de Jesucristo». Aunque más osado aún fué el vicepresidente JD Vance, afirmando que el papa debería tener cuidado al mezclar la teología con la política exterior estadounidense.

León XIV no sólo no se amilanó ante estas veladas amenazas, sino que respondión con firmeza. “El mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos”, dijo en Camerún. Y luego añadió: “¡Ay de quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sórdido y tenebroso!”.

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El papa con los migrantes

Tras visitar Madrid y Barcelona, el pontífice visitó Canarias para asistir de primera mano al drama de los migrantes que llegan a las islas. Un gesto que vale más que mil palabras, pero León XIV tampoco ha sido parco en palabras que muestran su posición de empatía y misericordia hacia la migración.

En estos meses, el papa ha respaldado a los sacerdotes estadounidenses que se han enfrentado al ICE, denunciando las redadas y cacerías de migrantes como «inhumanas», y cuestionando la coherencia de quienes se dicen “pro-vida” (anti-aborto) pero apoyan políticas migratorias duras.

“En cada migrante rechazado, es Cristo mismo quien llama a la puerta de la comunidad”. La Iglesia “sabe que su anuncio del Evangelio solo es creíble cuando se traduce en gestos de cercanía y acogida” hacia quienes más lo necesitan, como los migrantes. “Esos barcos que esperan avistar un puerto seguro, y esos ojos llenos de angustia y esperanza que buscan llegar a la orilla, no pueden ni deben encontrar la frialdad de la indiferencia ni el estigma de la discriminación”

Estas y otras declaraciones de León XIV han hecho que, como en el caso de la guerra, Trump ponga el grito en el cielo, calificándolas de «injerencias» o incluso de alineamiento con la “izquierda radical”.

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Las asignaturas pendientes de la Iglesia

Lo que no tiene perdón de Dios

Última hora: fuentes del Vaticano han confirmado que finalmente León XIV se reunirá con víctimas de la pederastia en su visita a España.

Es de justicia. Es una buena noticia. Pero dista mucho de satisfacer el profundo proceso de autocrítica, depuración, justicia y reparación que necesita hacer la Iglesia -en concreto la Iglesia española- ante los delitos sexuales contra menores en su seno.

Pongamos los datos. En nuestro país hay identificadas más de 3.000 víctimas de pederastia cometidas por sacerdotes o miembros de la Iglesia, de los que la Conferencia Episcopal sólo reconoce unos 1.200 casos. Pero según la encuesta demoscópica del Defensor del Pueblo encargada por el Congreso, se estima que al menos 440.000 personas mayores de edad en España habrían sufrido abusos en el ámbito de la Iglesia católica desde 1940.

Si este es el volumen del crimen, también abulta la omertá, la escandalosa ley del silencio dentro de la Iglesia Católica española. Hasta siete cardenales (el 41% de los 17 que hay en España) y 61 obispos españoles (el 49%), junto a 26 superiores de órdenes religiosas, están señalados por encubrir a pederastas durante décadas.

Casos de pederastia y el robo de bebés. Dos llagas sangrantes en el costado de la Iglesia Católica, que exigen Verdad, Justicia y Reparación.

Esta es una enorme asignatura pendiente, una enorme llaga sangrante en el costado de los católicos españoles, que exige Verdad, Justicia y Reparación.

Pero no es el único caso de crímenes sin resolver en el seno de la Iglesia. Desde el franquismo hasta los años 80, cientos de miles de bebés -varios expertos hablan de 300.000 casos- fueron robados a sus padres con la complicidad de la Iglesia católica -cuando no con la participación directa de sus religiosos- y entregados a «familias de bien». Sus familias siguen buscando a sus hijos o a sus hermanos, y exigen Verdad, Justicia y Reparación.

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