La deuda española más cara que nunca

«Tras el recorte del rating por parte de Fitch y la prórroga que el Ejecutivo dio el lunes para sacar adelante una reforma laboral prácticamente impuesta por Bruselas y el FMI, España ve cómo sus emisiones de deuda empiezan a sufrir un peligroso encarecimiento»

La Administración Obama no se fía de la situación de los bancos de la UE y cree que las autoridades euroeas deben divulgar los resultados de los test de estrés que hicieron el año pasado y éste sobre sus entidades. Según The Wall Street Journal, algunos países, como Alemania, son muy reticentes a hacer pública esa información. Los motivos de no son sólo la situación de los bancos, sino también el hecho de que, entre los diferentes escenarios de los test de estrés, están suspensiones de pagos de países del sur de Europa, entre ellos España. (EL MUNDO) EL ECONOMISTA.- El portavoz de CiU en el Congreso ha reclamado "hablar en serio del subsidio del paro" para reformarlo. Duran cree que las personas que cobran las ayudas al desempleo y rechazan una oferta de trabajo deberían perder el subsidio, ya que, en estos momentos, mucha gente prefiere seguir cobrando el paro y, además, trabajar en la economía sumergida compitiendo "con los autónomos y las empresas que pagan impuestos". EL PAÍS.- Los poderes del presidente norteamericano y del Congreso (si decide cooperar con él) son amplios y es mucho lo que se puede hacer para mejorar los asuntos nacionales e internacionales. Pero todos esos poderes están establecidos dentro de unos límites y los líderes nacionales deberían ser humildes al respecto. Y, quién sabe, quizá esté llegando el tiempo en el que incluso los ensimismados políticos norteamericanos puedan leer algo del primer Karl Marx y meditar sobre su observación de que los hombres "solo" hacen la historia bajo circunstancias ya existentes y transmitidas por el pasado. Economía. El Mundo La deuda española más cara que nunca J. Gallego / J. E. Maíllo La credibilidad de España en los mercados financieros sigue deteriorándose. La prima de riesgo exigida al Tesoro alcanzó ayer su nivel más alto desde la creación de la Eurozona al superar los 173 puntos. Esto equivale a un sobrecoste del 62% respecto a la deuda que emite Alemania a través del bono a 10 años, un instrumento de financiación utilizado como referencia en el mercado europeo de deuda pública. Tras el recorte del rating por parte de Fitch y la prórroga que el Ejecutivo dio el lunes para sacar adelante una reforma laboral prácticamente impuesta por Bruselas y el FMI, España ve cómo sus emisiones de deuda empiezan a sufrir un peligroso encarecimiento. Al mismo tiempo, la Bolsa se salvó ayer de otra jornada de infarto gracias a los buenos datos macroeconómicos en Estados Unidos. Pese a todo, el Ibex concluyó la sesión con un nuevo recorte (0,6%) hasta los 9.299,70, muy cerca de sus mínimos anuales. Durante el mes que empezó ayer el Tesoro tiene previstas cuatro subastas, según su calendario de emisiones. El problema es que el coste de colocar esa deuda se está disparando semana tras semana, especialmente en las emisiones a corto plazo. Por ejemplo, en sólo los últimos siete días el tipo de interés de la deuda a dos años ha pasado del 2,12% al 2,51%, es decir, un 18% más cara, según datos de Bloomberg. Los analistas creen que los inversores pueden seguir castigando a España mientras el Ejecutivo no concrete la reforma laboral y satisfaga las expectativas. «Una reforma light sería un duro golpe para la credibilidad del país y tendría un impacto muy negativo en la bolsa española», apuntaban ayer desde Link. Otros expertos creen que incluso llegado este momento el riesgo del país puede seguir latente ante los problemas que puedan surgir para recortar el déficit y ajustarse a las promesas hechas a Bruselas. En esta cuestión otros países como Grecia, Portugal o Italia están sufriendo las mismas consecuencias que España. El impacto también se está dejando notar en los seguros que permiten a los inversores cubrirse contra el riesgo de impago (CES por sus siglas en inglés), que en el caso de España creció sólo en la sesión de ayer un 22% hasta los 235 puntos básicos. Y todo ese deterioro de la imagen de la economía española se contagió ayer también a los bancos y las cajas de ahorros. Fitch rebajó la calificación crediticia de Bancaja, Caja Mediterráneo, Banco Sabadell y Banco de Valencia, mientras que Standard&Poor’s puso en perspectiva negativa la nota de Caja Madrid. El caso de cada agencia es distinto. El movimiento de Fitch obedece a la revisión anual que hace de las entidades, pero su mensaje es claro: la economía española presenta una situación de «debilidad» y la recuperación no se aventura para los próximos años. El mejor parado es el Sabadell, con un rating de A. Paga caro tener su negocio concentrado en España, pero le da ventaja estar focalizado en el negocio de pymes y tener menos exposición al sector inmobiliario. Más difícil es el panorama para las cajas de ahorros. Bancaja y Banco de Valencia ven reducida su calificación en un escalón, a BBB. Mientras, Caja Mediterráneo se sitúa un paso por encima, con BBB+, aunque con perspectiva negativa, frente a la estable de Bancaja. No obstante, la agencia de calificación no ha tenido en cuenta el acuerdo de integración alcanzado por la CAM con CajAstur, Caja Extremadura y Caja Cantabria. En Caja Madrid el movimiento sobre su rating no procede de Fitch, sino de S&P, que advierte de una fuerte presión sobre el beneficio operativo de la entidad tanto en este ejercicio como en 2011. La caja negocia con otras cinco entidades la constitución de un SIP para el que, como informó EL MUNDO el pasado sábado, reclamará el apoyo del Frob. S&P ha puesto bajo vigilancia negativa la calificación de Caja Madrid, que es de A, y decidirá en poco tiempo si lo reduce. Entretanto, la Administración de Obama no se fía de la situación de los bancos de la UE y cree que las autoridades europeas deben divulgar los resultados de los test de estrés que hicieron el año pasado y éste sobre sus entidades, informa Pablo Pardo desde Washington. Según The Wall Street Journal, algunos países, como Alemania, son muy reticentes a hacer pública esa información. Los motivos de no son sólo la situación de los bancos, sino también el hecho de que, entre los diferentes escenarios de los test de estrés, están suspensiones de pagos de países del sur de Europa, entre ellos España. EL MUNDO. 2-6-2010 Reforma laboral. El Economista CiU abre otro frente: pide que se reforme el subsidio de paro El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, ha anunciado hoy que su grupo sólo apoyará una reforma laboral propuesta por el Gobierno si "su contenido vale la pena" y no se trata simplemente de "maquillaje", a la vez que ha pedido una reforma del subsidio de paro. "Si el Gobierno tira por el camino del medio estamos dispuestos a darle nuestro apoyo", ha dicho Duran, para quien la reforma llega "tarde" y es "muy urgente", ya que el sistema laboral es una herencia del franquismo y el Ejecutivo central se comprometió a tenerla a punto antes de acabar el mes de abril. En declaraciones a Rac1, el dirigente ha apostado por "acabar con la actual dualidad" entre contratos indefinidos y temporales, algo que, bajo su punto de vista, afecta especialmente a los jóvenes. "La economía española está vigilada desde el exterior" como un "enfermo tras una operación a corazón abierto", ha afirmado Duran, y ha considerado insuficientes las medidas antidéficit aprobadas. Reformar el subsidio del paro Ha reclamado además "hablar en serio del subsidio del paro" para reformarlo, aunque lo ha desvinculado de la reforma laboral. Duran cree que las personas que cobran las ayudas al desempleo y rechazan una oferta de trabajo deberían perder el subsidio, ya que, en estos momentos, mucha gente prefiere seguir cobrando el paro y, además, trabajar en la economía sumergida compitiendo "con los autónomos y las empresas que pagan impuestos". Sobre el descenso del paro el portavoz de CiU en el Congreso ha dicho que era una buena noticia, aunque lo ha vinculado a la llegada de la temporada de verano, cuando el número de desempleados suele disminuir. Por otra parte, y respecto a las medidas aprobadas ayer por el Gobierno catalán, que incluyen una subida del IRPF a las rentas superiores a 120.000 euros anuales, Duran ha considerado "curioso" que el conseller de Economía, Antoni Castells, se negara a adoptarlas hace unos días y ayer las sacara adelante. Según el portavoz de la federación nacionalista en el Congreso, las contradicciones de Castells se deben a que el PSC es "rehén" de "los dos partidos pequeños del tripartito" -ERC e ICV-EUiA-, quienes le imponen sus tesis a cambio de mantener a José Montilla en la presidencia de la Generalitat. EL ECONOMISTA. 2-6-2010 Opinión. El País Los liderazgos y el curso de la historia Paul Kennedy Hace ahora poco más de 70 años, el 10 de mayo de 1940, un robusto y controvertido político británico entró en el Palacio de Buckingham para ser recibido por el rey Jorge VI. El rey le pidió que aceptara ser primer ministro. Se llamaba Winston Churchill. Ese cambio de liderazgo se ha considerado decisivo. La opaca y deshonesta década de los años treinta había pasado; ahora era el turno de "sangre, fatiga, sudor y lágrimas" y de una ardua victoria final. Si algo podía demostrar el argumento de Thomas Carlyle sobre la importancia del "Gran Hombre" en la historia, ahí estaba. Para esa teoría del liderazgo, también había una sobrada muestra contemporánea en las figuras de Hitler, de Stalin y de Roosevelt. El acceso de Churchill al poder realmente hizo que cambiaran muchas cosas. Unió a la nación británica, incorporando a políticos laboristas y liberales a su Gabinete de Guerra, unificando las distintas estructuras de mando de la defensa y asumiendo amplísimos poderes ejecutivos. Y no se trató de una simple cuestión de cambios constitucionales y organizativos. Churchill trajo consigo sus extraordinarias dotes para la retórica y el lenguaje, las mayores desde el propio Shakespeare, y de un poder tan electrizante que si uno escucha todavía hoy las grabaciones de sus grandes discursos de guerra resulta difícil no llorar un poco (yo desde luego lo hago). El nuevo primer ministro movilizó a la lengua inglesa y la envió al combate. Sus visitas a las casas bombardeadas del East London, sus vuelos sorpresa para visitar a las tropas en Egipto, su increíble interés por las nuevas armas, por las nuevas formas de hacer la guerra, por los nuevos medios con que poder derribar a los enemigos fascistas revitalizaron a la nación británica, y también a muchas naciones menores. No tiene nada de extraño que encabece regularmente las encuestas norteamericanas y británicas sobre la figura más significativa del siglo XX. Fue un hombre que estampó su sello sobre los asuntos del mundo. ¿Pero realmente fue él -o cualquiera de los otros Grandes Hombres- tan decisivo como para alterar las corrientes de los asuntos del mundo? Esta es una cuestión que no ha dejado de llamar la atención de historiadores, filósofos y estudiosos de la ciencia política, y con razón, ya que plantea la causalidad de los cambios a lo largo del tiempo: ¿qué es lo que, en definitiva, cambia el curso de la historia? Curiosamente, el mayor desafío a la teoría del liderazgo de Carlyle llegó de su contemporáneo victoriano, de aquel inmigrante, el antiidealista filósofo de la historia y de la economía política, Karl Marx. En los párrafos iniciales de su clásico El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, nos ofrece estas famosas líneas: "Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen como les gustaría hacerla; no la hacen bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo circunstancias ya existentes, dadas y transmitidas por el pasado". Qué imponente sentencia. Marx captura en ella la potestad de acción propia del empeño humano al tiempo que nos recuerda cómo hasta los más poderosos están limitados por la geografía y por la historia. Y así ocurrió con Churchill. A pesar de todos los poderes que congregó bajo su autoridad, no pudo impedir que la Blitzkrieg nazi (guerra relámpago) se extendiera por Europa. No pudo impedir la impresionante conquista japonesa de gran parte del Imperio Británico en el Extremo Oriente. No pudo impedir que el Ejército Rojo engullera toda la Europa del Este. Y no pudo, a pesar de su bravura, impedir el declive y la caída de su amado Imperio Británico. En síntesis, los logros de Churchill como líder durante la guerra fueron asombrosos, pero no pudo alterar las poderosas corrientes de la historia y tuvo que ejercer su acción política dentro de los límites que había heredado. En los años cuarenta existían ya unas profundas fuerzas en acción -como las del surgimiento de Asia y el relativo encogimiento de Europa- que estaban comenzando a cambiar el paisaje geopolítico del planeta y que hoy prosiguen su avance. Realmente, la maravilla es que Churchill y su relativamente pequeña isla-Estado consiguieran tanto, y durante tanto tiempo. Ese punto de vista práctico acerca de las limitaciones naturales de todo líder y de todo gobierno, ¿no es acaso válido para cualquiera de nuestros Grandes Hombres de la Historia? Baste dar un repaso a los principales candidatos del siglo precedente. Hitler atropelló a Europa en su camino, pero cuando en 1941 entró en guerra contra la URSS y Estados Unidos -mientras combatía aún contra el Imperio Británico- su "Reich de los Mil Años" fue arrollado por fuerzas más numerosas. Mussolini afirmó a finales de 1943 que la historia había agarrado a Italia por el cuello; lo que realmente había estrangulado a Italia eran los regimientos anglo-americanos curtidos en el combate. Stalin sobrevivió a la Operación Barbarroja porque sus ejércitos tenían el mejor armamento antitanques del mundo. Años más tarde, Kennedy y Johnson perdieron en Vietnam porque luchar contra ejércitos de guerrilleros en densas junglas resultaba inútil y porque Occidente estaba en retirada de Asia. Cuatro siglos antes, el todopoderoso Felipe II de España había enviado a su infantería castellana hacia el norte para sofocar la revuelta de los protestantes holandeses. Pero las corrientes de la historia iban en contra de una supremacía católica en Europa. ¿Qué significa eso para la política de hoy día? Para mí, eso significa que deberíamos renegar de nuestra patética obsesión con las personalidades políticas y burlarnos del sensacionalismo de los tabloides y de los talk-show por ser lo que son: un insulto a nuestra inteligencia. Por supuesto que los medios tienen el deber de informar con rigor, pero también el de poner las cosas en su contexto. ¿Anuncia la llegada de la coalición de conservadores y liberal-demócratas en Reino Unido una nueva era? Uno lo duda, ya que ellos, a su vez, tienen que lidiar con déficits masivos, con la cuestión de la inmigración y la retorcida relación con Europa. ¿Es muy diferente el papel de Putin en Rusia? Ciertamente sabe cómo meter a banqueros en la cárcel, fastidiar a las compañías energéticas occidentales y endurecer la actitud de sus fuerzas armadas; pero ¿qué puede hacer para acabar con el alcoholismo generalizado, la desintegración demográfica, el insoportable clima, los murmullos de las minorías y las incompetencias de un orden social sin incentivos? Tales conclusiones nos llevan lógicamente a algunas consideraciones acerca de la trayectoria de la reciente Administración de Obama. Sus políticas han sido, en esencia, las del control de daños y el reparar los mástiles del barco. ¿Cómo hubiera podido ser de otro modo? Ocuparon sus despachos cuando el sistema bancario norteamericano y el orden financiero internacional parecían próximos al colapso. Heredaron una guerra imposible de ganar en el Hindu Kush y todavía tienen que calcular cómo manejarla a largo plazo. También han heredado desastres medioambientales, no causados pero seguramente agravados por regulaciones poco exigentes y por el abusivo despilfarro de nuestros recursos naturales. Gobiernan un país cuyo entramado social, especialmente en muchas ciudades del interior, está gravemente dañado y carente de fondos para su reparación. Y ellos, al igual que todos los que presenciaron maravillados la impresionante campaña electoral de Obama, ocuparon ese agitado campo político y económico demasiado influidos por expectativas excesivas y promesas exageradas. Los poderes del presidente norteamericano y del Congreso (si decide cooperar con él) son amplios y es mucho lo que se puede hacer para mejorar los asuntos nacionales e internacionales. Pero todos esos poderes están establecidos dentro de unos límites y los líderes nacionales deberían ser humildes al respecto. Y, quién sabe, quizá esté llegando el tiempo en el que incluso los ensimismados políticos norteamericanos puedan leer algo del primer Karl Marx y meditar sobre su observación de que los hombres "solo" hacen la historia bajo circunstancias ya existentes y transmitidas por el pasado. Entonces podrían ser un poco menos charlatanes con sus promesas de ir a transformar el mundo si fueran elegidos. EL PAÍS. 2-6-2010

Deja una respuesta