La coyunda polí­tica de Merkel y Sarkozy

“Todo para los europeos, pero los europeos que se queden quietecitos, que nosotros nos ocupamos de todo. Incluso de crear nuevas instituciones por encima de los tratados y de nombrar a sus responsables por el método digital o a dedo, para que nos enteremos todos.”

No deja de extrañarme que algunos medios hayan saludado el acuerdo de los dignatarios alemán y francés con alausos, sin reparar en la ausencia democrática plena de dicho acuerdo. Hemos vuelto al dominio de la aristocracia centrípeta y el pueblo distanciado corea con alborozo el dueto franco-alemán. Como no tengo veleidades políticas, no hago la crítica porque el nuevo sistema me aleje de las decisiones importantes, lo hago por los otros dirigentes europeosninguneados hasta las tinieblas más espesas. En esta ocasión no han recurrido a los dirigentes de otros países ni como palmeros.” (EL ECONOMISTA) LA VANGUARDIA.- Las revueltas populares han reclamado democracia y un horizonte económico. Pero la división está presente en todo el mundo árabe. Hay países donde el enfrentamiento es entre chiíes y suníes; en otros, entre islamistas y partidarios de una democracia liberal; en algunos, como en Siria, donde una comunidad religiosa minoritaria concentra el poder en perjuicio de la mayoría; en Jordania resulta que la mayoría de la población es palestina aunque el poder está en manos de los hachemíes, y en Libia la división entre tribus hace incierto el día después del derrocamiento del coronel Gadafi. La esperanza de los potencias occidentales de que el derrocamiento de las autocracias árabes sea el principio de un proceso democratizador se ve contrarrestada por el temor a que la desestabilización política incendie de nuevo la región. EL MUNDO.- Alemania no está dispuesta a permitir que sus socios europeos comiencen a actuar cada uno por su cuenta. El portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, fue el encargado de dar ayer un tirón de orejas a Grecia y Finlandia por el acuerdo que da a Helsinki garantías adicionales a cambio de participar en el segundo plan de rescate. Este pacto bilateral rompería la unidad de acción de la zona euro. «Ese acuerdo no ha sido consultado ni aprobado por otros miembros de la zona euro», reprochaba Seibert a las garantías adicionales obtenidas por Finlandia, mientras reconocía el «malestar» que el pacto ha causado en Berlín. EL PAÍS.- Las tensiones en la financiación de la banca europea se agudizan. La agencia de calificación Fitch reveló ayer en un informe que los fondos monetarios estadounidenses están reduciendo sus posiciones en el sector financiero europeo de forma acelerada. Con los datos disponibles a finales de julio, los inversores habían reducido un 9% su exposición a la deuda bancaria europea respecto a un mes antes y un 20% si tomamos en cuenta los datos de mayo. La deuda bancaria europea en manos de estos fondos se encuentra así en su nivel más bajo desde 2008, cuando la quiebra de Lehman Brothers Opinión. El Economista La coyunda política de Merkel y Sarkozy Hernando F. Calleja Con todo respeto, la coyunda política de Merkel y Sarkozy no me gusta nada. Es un episodio más del despotismo imperante en esta nuestra comunidad de Estados soberanos. Todo para los europeos, pero los europeos que se queden quietecitos, que nosotros nos ocupamos de todo. Incluso de crear nuevas instituciones por encima de los tratados y de nombrar a sus responsables por el método digital o a dedo, para que nos enteremos todos. No deja de extrañarme que algunos medios hayan saludado el acuerdo de los dignatarios alemán y francés con aplausos, sin reparar en la ausencia democrática plena de dicho acuerdo. Hemos vuelto al dominio de la aristocracia centrípeta y el pueblo distanciado corea con alborozo el dueto franco-alemán. Como no tengo veleidades políticas más allá de gobernar mi cuerpo con un poco de descaro, no hago la crítica porque el nuevo sistema me aleje de las decisiones importantes, lo hago por piedad por los otros dirigentes europeos ninguneados hasta las tinieblas más espesas. En esta ocasión no han recurrido a los dirigentes de otros países ni como palmeros. El pragmático me dice que si lo que han decidido es bueno, qué más da que el pas de deux haya dejado a todos los demás fuera del escenario (más bien de espectadores de gallinero). Es un argumento antidemocrático y falaz. Vendemos Europa como el paraíso de los derechos humanos y políticos, pero dos personas deciden el futuro por 502,5 millonesde europeos. Que acierten no los legitima. Desde que en 1970 empecé a escribir de Europa, mi fe se ha ido reblandeciendo como los relojes de Dalí. He criticado con vehemencia la falta de liderazgo en Europa, pero no dejo nunca de establecer que es muy importante diferenciar entre el liderazgo y el ejercicio autónomo del poder. Merkel y Sarkozy tienen todo el derecho a concertarse, pero hay más instrumentistas en la filarmónica. EL ECONOMISTA. 22-8-2011 Editorial. La Vanguardia Y después de Gadafi, ¿qué? Muamar Gadafi ha sido, en los casi cuarenta y dos años que ha permanecido en el poder de Libia, un personaje imprevisible. Empezó sorprendiendo a los suyos cuando decidió aplazar el golpe de estado que había preparado para derrocar al rey Idris, que estaba tomando baños contra el reuma en Turquía, porque en la noche inicialmente fijada cantaba en Trípoli la artista preferida de Gamal Abdel Naser, a quien Gadafi consideraba su máximo. Y ahora, casi cuarenta y dos años después de aquel 1 de septiembre de 1969, Gadafi vive sus ultimas horas como líder libio no sin dejar de sorprender a todos. Al revés del tunecino Zin el Abidin Ben Ali, que optó por refugiarse en Arabia Saudí, o del egipcio Hosni Mubarak, ahora sentado en el banquillo de los acusados después de haberse negado a exiliarse, el desenlace de Gadafi aún está por escribirse. El régimen de Gadafi ha llegado a su fin.Y irremediablemente, de la forma que sea, el coronel pasará engrosar la lista de autócratas árabes derrocados desde que el 17 de diciembre del 2010, Mohamed Bouzid, de 26 años, fuera humillado por la policía tunecina y se inmoló en la plaza principal de su pueblo. Bouzid murió el pasado 4 de enero y su muerte fue la llama que encendió las revueltas populares que desde entonces sacuden el mundo árabe. Primero cayó Ben Ali; después, Honi Mubarak, y Gadafi ya tiene las horas contadas, después de que los rebeldes, con el decisivo concurso de la intervención internacional aprobada por el Consejo de Seguridad, hayan entrado en Trípoli. Las revueltas populares están dibujando un Oriente Medio distinto, pero aún no es posible determinar qué surgirá de los acontecimientos que se siguen desarrollando. Y Libia, dividida en clanes y tribus, es un caso especial. En Siria, el presidente Bashar el Asad intenta sofocar a sangre y fuego el más grave desafío al que se ha enfrentado el régimen baasista, en el poder desde 1963;Yemen es escenario de un desigual enfrentamiento entre la oposición y el presidente Saleh, que manda autocráticamente desde hace más de tres décadas; en Bahréin, la minoría suní reprime con la ayuda de Arabia Saudí la revuelta de la mayoría chií, que se considera discriminada; en Omán, que se consideraba un oasis de estabilidad, el sultán también ha recurrido a la fuerza para acallar la protesta, y en otros países, como Marruecos, Argelia, Jordania y Arabia Saudí, los respectivos dirigentes -monarcas o presidentes- se han visto obligados a anunciar ciertas reformas para aplacar los ánimos de unas poblaciones hartas de corrupción y ausencia de futuro. En todos estos escenarios, las revueltas populares han reclamado democracia y un horizonte económico. Pero la división está presente en todo el mundo árabe. Hay países donde el enfrentamiento es entre chiíes y suníes; en otros, entre islamistas y partidarios de una democracia liberal; en algunos, como en Siria, donde una comunidad religiosa minoritaria concentra el poder en perjuicio de la mayoría; en Jordania resulta que la mayoría de la población es palestina aunque el poder está en manos de los hachemíes, y en Libia la división entre tribus hace incierto el día después del derrocamiento del coronel Gadafi. La esperanza de los potencias occidentales de que el derrocamiento de las autocracias árabes sea el principio de un proceso democratizador se ve contrarrestada por el temor a que la desestabilización política incendie de nuevo la región. LA VANGUARDIA. 23-8-2011 Eurocrisis. El Mundo Merkel frena la rebelión de los países que exigen a Grecia más garantías Rosalía Sánchez Alemania no está dispuesta a permitir que sus socios europeos comiencen a actuar cada uno por su cuenta. El portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, fue el encargado de dar ayer un tirón de orejas a Grecia y Finlandia por el acuerdo que da a Helsinki garantías adicionales a cambio de participar en el segundo plan de rescate. Este pacto bilateral rompería la unidad de acción de la zona euro. «Ese acuerdo no ha sido consultado ni aprobado por otros miembros de la zona euro», reprochaba Seibert a las garantías adicionales obtenidas por Finlandia, mientras reconocía el «malestar» que el pacto ha causado en Berlín. Holanda tampoco guardó silencio. El ministro de Finanzas, Kees de Jager, calificó el acuerdo de «inválido», «inaplicable» y «no compatible con el principio de trato igualitario a todos los países del euro», según la nota oficial enviada a su Parlamento. Pero advirtió a continuación de que, si Finlandia y Grecia «encuentran un modelo que permita la exigencia de garantías, Holanda se sumará a él». Tampoco fue claro el Gobierno austriaco, que criticó el pacto, pero pidió que los países menos expuestos reciban más garantías. Otros gobiernos europeos podrían considerarse discriminados y plantear pactos bilaterales a la medida de cada participante en el rescate, pero Moody’s les previno ayer al alertar de que sólo servirían para presionar a la baja la calificación crediticia de Grecia y de otras economías débiles. La agencia interpreta el acuerdo, así como las solicitudes de Eslovaquia y Eslovenia, como una falta de voluntad para seguir presionando a Francia y Alemania en la dirección de los eurobonos. Según Moody’s, «estos acuerdos pueden retrasar el siguiente tramo de ayuda a Grecia y amenazar incluso con una moratoria de su deuda, a la vez que limitarán la disponibilidad de fondos para futuros programas de rescate». El hecho es que la posición estricta de Merkel está impulsando a otros países a buscar salidas por su cuenta mientras la canciller ni siquiera cuenta con total consenso en su propio partido. Varios diputados cristianodemócratas votarán en contra y la CDU creará una comisión para acercar posiciones antes de la votación parlamentaria del 23 de septiembre sobre la participación alemana en el segundo rescate a Grecia. El proyecto, acordado por Merkel y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, el pasado 21 de julio, recibió ayer un jarro de agua fría cuando el Bundesbank hizo público su rechazo a un rescate que «debilitará los cimientos de la unión monetaria y podría aumentar la tendencia de los Estados a endeudarse». El banco central alemán asegura que el segundo tramo de rescate «representa un gran paso para compartir los riesgos financieros de Grecia, su inestabilidad y sus errores económicos», y sugiere la necesidad de dotar de mayor influencia política sobre Grecia a los países donantes. Mientras tanto, Alemania y Francia siguen su escalada en solitario hacia la gobernanza económica común . Los ministros de Finanzas de ambos países, Wolfgang Schäuble y François Baroin, se reunirán hoy en París para avanzar en el contenido del último acuerdo entre Merkel y Sarkozy. Para empezar, pondrán letra a la canción de la tasa a las transacciones financieras, cuyo proyecto debe ser sometido al resto de los jefes de Gobierno europeos a principios de septiembre. Deben determinar la cantidad, la extensión geográfica, el calendario de aplicación e incluso el destino de los ingresos que proporcione, ya que no ha quedado aún claro si irán a parar al presupuesto europeo, a aliviar la deuda de los estados o a ayudar al desarrollo de los que pasan por peores momentos. También trabajarán en la homologación de sus impuestos de sociedades y en el freno al endeudamiento en las constituciones, que deberán definir entre la regla de oro francesa y el límite impuesto en la Ley Fundamental alemana. EL MUNDO. 23-8-2011 Economía. El País Los inversores de EE UU reducen su exposición a la banca europea Alicia González Las tensiones en la financiación de la banca europea se agudizan. La agencia de calificación Fitch reveló ayer en un informe que los fondos monetarios estadounidenses están reduciendo sus posiciones en el sector financiero europeo de forma acelerada. Con los datos disponibles a finales de julio, los inversores habían reducido un 9% su exposición a la deuda bancaria europea respecto a un mes antes y un 20% si tomamos en cuenta los datos de mayo. La deuda bancaria europea en manos de estos fondos se encuentra así en su nivel más bajo desde 2008, cuando el pánico desatado por la quiebra de Lehman Brothers provocó, en los meses posteriores, una búsqueda de posiciones de liquidez entre los inversores. La banca europea representa así el 47% de la inversión de estos fondos, frente al 48% registrado a finales de junio y el mínimo del 45,4% de finales de 2008. Los fondos han reducido, sobre todo, su exposición a la banca alemana (un 22,5% de caída medida en dólares), seguida de la francesa (un 7,2% menos) y la británica (un 7%). Y aunque el descenso ha sido menor proporcionalmente, los inversores de estos fondos han abandonado completamente sus posiciones en la banca española e italiana, dos de los países que más se vieron afectados por la crisis soberana europea el mes pasado. Entre los 15 bancos con mayor dependencia de los fondos monetarios para su financiación no hay ningún español. La entidad que más depende de estos fondos para su financiación es la holandesa Rabobank (6,6%), mientras que el francés BNP Paribas acapara el 4,3% de la inversión total de estos fondos. "Los fondos estadounidenses pueden haberse visto afectados por el temor a las consecuencias de una rebaja en la calificación crediticia de EE UU. Si esa es la razón, el dinero debería volver", explica David Cano, socio y director general de Analistas Financieros Internacionales (AFI). "Pero podemos estar ante la profecía autocumplida. Que los fondos hayan rebajado sus posiciones por temor a dificultades de financiación en la banca europea y que su salida provoque, precisamente, esos problemas", remata. Desde Londres, el analista de banca europea de Morgan Stanley, Huw van Steenis, admitía en una presentación a clientes su preocupación por las tensiones del mercado bancario y, en especial, en las líneas de financiación en dólares de la banca europea, lo que a su juicio "llevará a algunos bancos a reducir balances y los riesgos de una restricción crediticia en los países del sur de Europa están creciendo". Esos riesgos crecientes tienen su reflejo más evidente en el coste de asegurar la deuda de la banca europea. El credit default swap (CDS) promedio del sector a un año se situó ayer en 345 puntos, niveles similares a los provocados por la crisis de Lehman, aunque significativamente inferiores a los máximos de 418 puntos registrados en mayo pasado. Cada punto de CDS equivale a un coste de 1.000 dólares por asegurar 10 millones de dólares de deuda. El temor del mercado a que se repitan los peores momentos de la crisis financiera global está llevando a los reguladores a extremar las precauciones. Si la semana pasada era la Reserva Federal de Nueva York la que pedía información adicional sobre la liquidez a los bancos europeos que operan en el país, el mismo camino ha seguido ahora el regulador británico. Según Sky News, la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, por sus siglas en inglés) ha pedido información detallada en especial a dos entidades: Société Générale y BBVA. La entidad española apenas tiene peso en el sistema financiero británico dado que cuenta con una sucursal en Londres, por lo que cualquier petición de información se hace a través del regulador español, de quien depende la entidad. En el caso del Banco Santander rechaza comentar sus relaciones con los reguladores, aunque opera en Reino Unido como una entidad británica y no como extranjera. EL PAÍS. 23-8-2011

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