Los efectos de los recortes en sanidad

¿La 19ª mejor sanidad?

El informe Euro Health Consumer Index (Índice Europeo de Salud del Consumidor), que analiza desde 2005 el sistema sanitario de 35 paí­ses europeos, ha vuelto a coronar a Holanda como el paí­s con mejor sanidad, seguido de Suiza, Noruega, Finlandia y Bélgica. Para encontrar nuestro paí­s, junto a Italia o Portugal, tenemos que descender hasta la decimonovena posición. Esta dicotomí­a, entre los paí­ses ricos del norte y los más pobres del sur europeo se agudiza en los últimos años.

Los titulares de los medios generalistas o sectoriales que recogen la noticia coinciden en señalar que ya no tenemos la sanidad de la que solíamos presumir, y resaltan que media Europa tiene mejor sistema sanitario que España, transmitiendo asépticamente la principal conclusión del informe: “Eliminar a los políticos de la toma de decisiones de los sistemas de salud. Los que mejor funcionan están gestionados por profesionales del sector sanitario”. ¿A qué profesionales se refiere?

El informe valora los sistemas de sanidad respecto a información y derechos de los pacientes, accesibilidad, resultados , cobertura de la cartera de servicios, prevención y acceso a las medicinas. “El modelo sanitario que peor funciona es el de los países saqueados”

Los que mejor y peor funcionanLos que mejor funcionan son los países que aplican el “sistema Bismarck” (Alemania, 1883). Eso es, Alemania, Bélgica, Suiza, Austria y Holanda. El modelo funciona con planes privados ofertados por aseguradoras e instituciones médicas privadas, y pagos complementarios (para el ingreso hospitalario o la adquisición de fármacos).

Por otro lado, los que peor funcionan son los países que, como España, Italia, Portugal y los Países Nórdicos, aplican el “sistema Beveridge”. Este modelo, lanzado en 1942 por el político inglés Willian H Beverdige, ha servido de base a los Estados del Bienestar europeo desde la Segunda Guerra Mundial. Consiste en una red pública de centros que dan cobertura universal gracias financiados con los impuestos.

La asunción por parte del estado, afirmaba el informe, mediante los impuestos, de los gastos de enfermedad y de las pensiones de jubilación permitirá a la vez elevar el nivel de vida de la población y, por otro, espoleará la productividad y la competitividad de la gran industria nacional.

Este principio fue la guía con la que la socialdemocracia europea, bajo la batuta de EEUU, conjuraría el peligro del avance de los partidos que representaban la otra superpotencia, la URSS, y de las organizaciones revolucionarias.

Una vez caída la URSS en los 90 se abrió la veda de la demolición de los Estados del Bienestar por orden de Washington. La derrota norteamericana en Irak y la posterior crisis financiera, tras la caída de Lehman Brothers en 2008, agudizó las necesidades financieras de EEUU y aceleró dicha demolición.

Es llamativo que los principales países objeto de esta demolición-saqueo, los países del Sur de Europa, a los que despectivamente nos llaman PIGS, estamos en el fondo del ranking sanitario europeo. El propio informe precisa que no se debe a causas económicas sino a decisiones políticas.

Territorio lista de esperaSomos “territorio de la lista de espera” junto a Reino Unido, Irlanda, Suecia y gran parte de Europa del Este. Nuestra sanidad saca buena nota en prevención, nota moderada en el resto de apartados, y suspenso rotundo en accesibilidad por los tiempos de espera.

El informe aclara que esta cuestión no depende mecánicamente de la falta de recursos sino de las decisiones en la gestión. Por tanto, el alarmante aumento de las listas de espera son fruto de decisiones políticas que hacen deficiente el “acceso a la atención primaria el mismo día que se solicita (con o sin cita)”, el “acceso directo al especialista sin volante del médico de cabecera”, la “espera para operaciones quirúrgicas no urgentes” y la “espera para tomografías computarizadas no urgentes”.

El informe señala que la elevación de las listas de espera encarece, no abarata, la sanidad y también señala que la división en 17 sistemas sanitarios agudiza el problema.

Las causas a las que achacan este retroceso apuntan a recetas nada inocentes. Primera, que las organizaciones públicas no ofrecen la remuneración ni los incentivos necesarios para contratar al tipo de gestores de primera linea que requieren organizaciones tan complejas; segunda, que los políticos interfieren en las decisiones que deberían estar centradas en el bienestar del paciente.

Contratar a gestores, técnicos, que se guíen por la eficiencia económica lejos de cualquier sesgo ideológico ya sabemos que es poner directamente en manos de aseguradoras, fondos de inversión y farmacéuticas las riendas de la sanidad. Este es el mal que acecha. “España es “territorio de la lista de espera” por decisión política”

Quien piense que los Estados del Bienestar representaron una alternativa se equivoca. Según el informe España es todavía hoy uno de los países de Europa donde se usan los antibióticos de forma más irresponsable. En 2010, en España casi dos de cada tres personas seguían desconociendo que los antibióticos son inútiles para tratar la gripe o el catarro y su uso per cápita es de los más elevados del continente.

Bajo los Estados del Bienestar, la sanidad pública cumplió el papel de correa de transmisión de los intereses de las farmacéuticas. Tanto que convirtieron nuestro país en el segundo mercado farmacéutico del mundo, detrás de EEUU, a base de envenenarnos con fármacos que en realidad no necesitábamos. Una herida todavía sangrante.

Por supuesto que hacen falta políticos al frente de la sanidad, que corten el saqueo de las arcas públicas al servicio de los grandes capitales y pongan los recursos al servicio de crear riqueza y empleo y su correspondiente modelo de sanidad al servicio del pueblo, que avance hacia “a cada cual según sus necesidades”.

Pero, ¿qué es CHP?La Consumer Health Powerhouse es una institución sueca dedicada a comparar los modelos sanitarios en Europa. Sus índices, basados en las principales instituciones económicas mundiales (BM, FMI…) y las encuestas a las organizaciones de enfermos, son considerados los más fiables.

Sin embargo, sus fuentes de financiación son los que nos pueden dar algo de luz sobre si se trata de una institución neutra e independiente como anuncia.

El propio Índice de Salud del Consumidor 2015 ha sido subvencionado por dos instituciones. Una, Medicover, es un gran proveedor de atención privada en el centro y este de Europa, que ofrece “soluciones coste-efectivas en el campo sanitario a nuestros socios, incluyendo empresas, gobiernos y aseguradoras, con un enfoque basado en las mejores prácticas de EEUU y Europa Occidental”.

New Direction Foundation, es considerado un ‘think-tank’ del la Alianza Europea de Conservadores y Reformistas (AECR), la tercera fuerza política del Parlamento Europeo que agrupa a más de 20 organizaciones del centro y este de Europa encabezadas por los Conservadores Británicos y el partido polaco Justicia y Ley. Cuenta como uno de sus partidos asociados al Partido Republicano de EEUU y tiene presencia en importantes instituciones, incluida la Asamblea Parlamentaria de la OTAN.

Otros estudios de la CHP financiados directamente por multinacionales farmacéuticas como las norteamericanas Merck o Pfizer. Quien paga…. manda.

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