SELECCIÓN DE PRENSA INTERNACIONAL

Imperativos económicos frente a democracia y soberaní­a

Desde la noche que los soldados salieron del vientre de un caballo de madera gigante en la antigua Troya, Grecia no había diseñado una sorpresa más impactante: El lunes, el primer ministro griego, George Papandreou sorprendió Europa, y al mundo, anunciando que no iba a poner en marcha el prometida paquete de austeridad económica hasta que los votantes de su nación atrapada por la deuda lo apruebe en un referéndum (…)

Ciertamente entendemos la difícil situación del primer ministro. A medida que más y más personas salen a las calles y miembros de su propio Partido Socialista abandonan oportunistamente el barco o amenazan con hacerlo a causa de sus decisiones, una sensación de anarquía ha estado creciendo en Grecia. Tal vez el Sr. Papandreou cree que, ofreciendo a la población la posibilidad de elegir entre la medicina amarga de la austeridad y la catástrofe del impago, puede inducir a algunos la responsabilidad que tanto necesita (…)

Cualquiera que sea el motivo, nos da miedo que la estratagema del Sr. Papandreu pase a la historia como un terrible error. No es que el último paquete de rescate esté garantizado que funcione. Lejos de ello, la propuesta financiera “cortafuegos” de 1.4 billones de dólares para Italia y España se ve lo suficientemente grande para rescatar a uno de esos países, pero no a ambos. La disposición de China para proporcionar financiación es cuestionable – como lo es la sabiduría política de Europa de hipotecarse a un país con un gobierno comunista. Y el 50 por ciento de “recorte” de la deuda privada todavía dejaría la deuda de Grecia en el 120% de su producto interior bruto durante una década a partir de ahora, suponiendo que todo vaya bien.Sin embargo, el paquete es la mejor esperanza para evitar una recesión repentina en Europa que podría repercutir en todo el mundo; sin calma y confianza en los mercados, incluso esa esperanza se desvanece. Tranquilidad y confianza que es poco probable que se mantengan hasta enero, la fecha del referéndum aparentemente aún por definir por el Sr. Papandreu. De hecho, su gobierno se enfrenta a un voto de confianza el viernes y podría caer, para ser reemplazado por quién sabe qué. Mientras tanto, el gesto del Sr. Papandreou ha socavado al resto de gobiernos de Europa -acreedores y deudores- que se enfrentan a una oposición interna en la búsqueda de una solución.Los acontecimientos del lunes aumentan las contradicciones entre los imperativos económicos y financieros de la moneda única europea, por un lado, y los imperativos políticos de la democracia y la soberanía nacional de los 17 países de la eurozona, por el otro. Tal vez la Europa del juicio final tenía que llegar. Pero eso no significa que sea prudente que el Sr. Papandreou apresure su llegada.

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