UNICEF denuncia una situación crítica en Gaza

Gaza, el país de los 40.000 huérfanos

Más de 21.000 niños asesinados por Israel. Más de 40.000 huérfanos. Más de 700.000 menores en riesgo de hambruna, de enfermedades, sin abrigo, sin acceso a la sanidad o a la educación. "Que nadie se olvide de la infancia de Gaza. Estas cifras existen y deberían quitarnos el sueño", ha dicho Sonia Silva, jefa de Unicef en Gaza.

Dos años y medio de genocidio sobre la Franja de Gaza han dejado una mancha de sangre que nunca podrá lavarse. De los más de 72.500 muertos y 172.000 heridos que ha dejado Israel -aunque numerosas estimaciones elevan esta cifra a 100.000 o incluso a mucho más- hay 21.300 que son niños, el 30% del total de asesinados.

Pero para los supervivientes cada día es un trauma. Israel ha quebrado para siempre la vida infantil en Gaza. Según UNIICEF, hasta 40.000 huérfanos tratar de sobrevivir al hambre, a la sed, al frío, la lluvia y las enfermedades, cuando no a los ataques que de manera esporádica -y usando cualquier pretexto- lanzan las fuerzas israelíes.

«Que nadie se olvide de la infancia de Gaza. Estas cifras existen y deberían quitarnos el sueño», ha dicho Sonia Silva, jefa de Unicef en Gaza, en su visita a Madrid. Silva ha detallado la trágica situación de la infancia en la Franja, donde «cerca de 700.000 niños y niñas llevan ya dos cursos escolares sin acceso sostenido a la educación», y donde solo el 48% de los servicios de salud funcionan, y de manera parcial y limitada.

Israel apenas permite la mínima entrada de ayuda humanitaria, y de hecho recientemente dos camioneros contratados por UNICEF para transportar agua a miles de familias en Gaza, murieron en un ataque del Ejército israelí. Los padecimientos de la población son dantescos, algo que afecta de manera muy directa a los niños, sobre todo a los más pequeños.

Más de 100.000 niños y niñas podrían sufrir desnutrición aguda este año y miles siguen necesitando ser evacuados para recibir atención médica especializada fuera de Gaza, junto a sus familias y con garantías de poder volver.

“En Gaza, los niños y niñas están creciendo en medio de una incertidumbre constante, rodeados de destrucción y sin las condiciones mínimas que cualquier infancia necesita para estar a salvo. Cada interrupción se convierte en hambre real, en una enfermedad que no se trata, en otro mes sin ir al colegio. Esa no puede ser la vida de un niño”, denuncia Silva.

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