Soukaina Ndiaye, representante de Mujeres Saharauis en Canarias

“Es indignante que el gobierno español siga traicionando a los saharauis”

El celebrado proceso de regularización de medio millón de personas migrantes ha dejado en la estacada a los apátridas, y en particular a los saharauis, un pueblo unido por incontables lazos con España. Hablamos de todo ello con Soukaina Ndiaye, representante de Mujeres Saharauis en Canarias y presidenta de la Asociación Por la Libertad del Pueblo Saharaui (ALPS).

A mediados de mes recibimos la buena noticia de que casi un millón de inmigrantes en situación irregular pueden pasar a estar regularizados. Pero un apartado de la letra pequeña ha dejado helada a la mayoría social progresista: los apátridas -la mayoría de los cuales son saharauis- quedan fuera de esa regularización.

Hablamos con Soukaina Ndiaye, representante de Mujeres Saharauis en Canarias y presidenta de la Asociación Por la Libertad del Pueblo Saharaui (ALPS).

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La decisión ha generado una fuerte conmoción entre personas que esperaban que esta regularización fuera, por fin, una salida al limbo administrativo. ¿Cómo ha vivido la comunidad saharaui en España quedarse fuera de este proceso y qué sentimientos ha provocado esta exclusión?

Lo hemos vivido con frustración, rabia e impotencia. Para los saharauis esta regularización era una esperanza de salir del limbo administrativo. Hay muchos que son ademas “apátridas”, no queremos ser apátridas, queremos ser saharauis. Cuando tienes residencia puedes ir a donde quieras, pero si eres apatrida no puedes visitar algunos paises. No somos reconocidos como saharauis, muchas familias siguen conservando el DNI español antiguo. Es indignate que el gobierno español siga traicionando a los saharauis. Esta ha sido una esperanza rota de años sin solución para miles de saharauis que viven indocumentados.

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Más allá del debate político, esta decisión tiene efectos concretos sobre miles de vidas marcadas por la precariedad y la incertidumbre. ¿Qué consecuencias prácticas tiene quedar fuera de esta regularización para las personas saharauis que viven hoy en España?

Las consecuencias son brutales y diarias. Sin papeles no hay contrato de trabajo digno y tampoco tienes ningún derecho. Volvemos a la casilla de salida es una discriminación total a la población saharaui desde todas las miradas. Seguiremos trabajando sin ningún derecho legal, ni poder alquilar ni poder tener ningún tipo de cobertura. No tenemos derechos fundamentales al ser apátridas de facto, es una discriminación total, con todas las letras.

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El Gobierno sostiene que las personas saharauis tienen otras vías, como los procedimientos de apatridia, pero numerosas organizaciones cuestionan ese argumento. ¿Cómo valoran ustedes esa explicación y por qué creen que finalmente se ha tomado la decisión de dejarles fuera?

Esa explicación no se sostiene, la apátrida en España es un proceso individual colapsado que lleva muchos años conseguirlo. No es lo mismo que una regularización grupal en la que 2-3 meses tiene la documentación. Frente a esperar 3-4 años y llegar mucho tiempo denegada. Porque hay que sumarle que Marruecos, cuando le pides un documento que certifique que no eres marroquí se niegan a dartelo.

No pedimos caridad, pedimos justicia y coherencia al derecho internacional.

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En el caso saharaui, la cuestión migratoria tiene además una dimensión histórica y política que no puede desligarse del papel de España. ¿Sienten que esta exclusión supone una nueva forma de abandono por parte del Estado español hacia el pueblo saharaui?

Rotundamente sí. El caso saharaui no es un caso migratorio mas, España fue la potencia administradora del Sahara Occidental y nos abandono (y traicionó) en 1976 vendiéndonos a Mauritania y a Marruecos. Nos abandono sin completar la descolonización, como exigía la ONU.

Nosotros tenemos una relación histórica y jurídica con España que no tiene otro pueblo, por eso la indignación de la población saharauis. Mientras se habla de reparación y memoria histórica nosotros hemos quedado expuestos a una situación que no hemos elegido.

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Tras la indignación inicial, muchas miradas están puestas en si todavía hay margen para rectificar. ¿Qué le exigen hoy al Gobierno y qué respuesta esperan de las fuerzas políticas que apoyaron esta regularización?

Le exigimos al gobierno una rectificación inmediata con vía de instrucción y modificación de la normativa que incluya a las personas saharauis, reconociendo la documentación española (que muchos conservan). No queremos pedir caridad, pedimos justicia y coherencia al derecho internacional. Y eso se lo exigimos a las fuerzas políticas que apoyan la regularización que no miren para otro lado: el Sáhara existe y su pueblo existe.

Esto no va a hacer que el pueblo saharaui deje de luchar.

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En cuestiones como la cuestión de Palestina, de la denuncia del genocidio por parte de Israel, el gobierno de Sánchez se ha colocado en el lado correcto de la historia, ganándose el apoyo de millones de progresistas en España y en el mundo. Por eso contrasta tanto que ante los saharauis reincida en la traición y el abandono. ¿Por qué crees que se empeña en dar la espalda al Sáhara y a la legalidad internacional en esta cuestión?

La situación de Palestina y el Sáhara son las mismas, porque la ONU ha reconocido la autodeterminación de los dos países. El gobierno español apoya el Estado Palestino porque no afecta a Marruecos, pero con el Sahara, cualquier resolución que sea positiva para el pueblo saharaui sería un alto coste diplomático y económico desde Rabat. Y por lo tanto presionan al gobierno español para que no apoyen la causa saharaui. Pero esto no va a hacer que el pueblo saharaui deje de luchar.

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