Faraj Sarkouhi, escritor iraní

La libertad de ser persa

Faraj Sarkouhi, escritor iraní exiliado en Alemania que sufrió la represión del Sah y la persecución del régimen de los ayatolás, nos ayuda a comprender la resistencia en Irán

La historia de Faraj Sarkohi es la crónica viva de la resistencia intelectual en el Irán contemporáneo. Faraj Sarkohi, nacido en Shiraz en 1947. Es mucho más que un periodista y crítico literario; es un símbolo de la lucha por la palabra libre en un contexto donde escribir puede costar la vida. Su trayectoria nos permite recorrer los pasajes más oscuros y luminosos de la historia iraní reciente, desde los últimos años de la monarquía del Sha hasta las complejidades de la República Islámica.

La formación de Sarkohi en la Universidad de Tabriz, donde estudió Ciencias Sociales y Literatura Persa, marcó el inicio de un compromiso inquebrantable. Fue en esa etapa donde su pluma comenzó a afilarse, colaborando en suplementos literarios como Mahd Azadi y tejiendo vínculos con figuras fundamentales como Samad Behrangi y Gholam Hossein Saedi. Sin embargo, en un Irán bajo el control autocrático del Sha, el pensamiento crítico no era gratuito. Antes de cumplir los 30 años, Sarkohi ya estuvo encarcelado, enfrentando condenas que sumaron años de su juventud, acusado de participar en movimientos estudiantiles. Fue la Revolución de 1979 la que le devolvió la libertad, aunque paradójicamente, esa libertad sería dolorosamente breve.

Tras un retiro forzado por la represión de principios de los 80, Sarkohi emergió en 1985 como uno de los fundadores de la revista Adineh. Bajo su dirección como redactor jefe, Adineh se convirtió en el pulmón de la intelectualidad iraní. No era simplemente una revista; era un refugio para el pensamiento independiente. A través de sus páginas, Sarkohi dialogó con los gigantes de la cultura persa —Ahmad Shamloo, Houshang Golshiri, Mehdi Bazargan—, logrando que la crítica literaria y social sobreviviera a pesar de la censura. Su labor en la Asociación de Escritores Iraníes y su papel crucial en la redacción de la histórica «Carta de los 134» bajo el lema «Somos escritores», le convirtieron en una referencia como defensor radical de la libertad de expresión.

Sarkohi sufrió uno de los episodios más negros de la represión en Irán, el intento de asesinato masivo conocido como el «incidente del autobús armenio» en 1996. Sarkohi era uno de los 21 intelectuales que viajaban hacia Armenia cuando el Ministerio de Inteligencia intentó despeñar el vehículo por un barranco.

Poco después, Sarkohi fue secuestrado en el aeropuerto de Teherán, desapareciendo en los agujeros negros del sistema de inteligencia iraní mientras el gobierno mentía asegurando que él se encontraba en Europa.

Los 48 días de desaparición forzada de Sarkohi son un testimonio de la brutalidad de la tortura física y psicológica. Obligado a realizar confesiones falsas, Sarkohi vivió el límite de la resistencia humana. Sin embargo, no se doblegó, y escribió lo que hoy conocemos como «La carta de sufrimiento de Faraj Sarkohi». Enviada en secreto a su esposa en Alemania, reveló la verdad de su encarcelamiento y las atrocidades del régimen, convirtiéndose en un documento histórico que movilizó a la comunidad internacional.

A pesar de haber sido condenado a muerte, la presión de organizaciones de derechos humanos, gobiernos occidentales y el esfuerzo de su familia lograron conmutar su sentencia y permitir su exilio. La vida de Faraj Sarkohi, plasmada incluso en el cine por directores como Mohammad Rasulov, es un ejemplo de lucha y del valor de la Cultura frente al poder y la tiranía.

La posición que ha adoptado, junto a cientos de intelectuales, frente a los bombardeos de EEUU e Israel es un ejemplo de coherencia con esta trayectoria.

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¿Cuál ha sido la evolución de la resistencia del mundo de la Cultura ante el régimen de los ayatolás?

Bueno, yo creo que la censura no es sólo una manera de prevenir la publicación de libros, exposiciones o películas, sino que es una manera de imponer la autocensura.

Faraj Sarkohi

A lo largo de estos 50 años ha utilizado diferentes mecanismos para, especialmente, y eso es lo más importante, conseguir la autocensura de las personas. Se trata de que cada persona tenga un policía de la censura en su pensamiento.

Hemos sufrido tipos de censura, una oficial, que se llamaba Ministerio de la Revolución Islámica que nos ha enseñado a escribir o que no tienes que escribir, y cómo debes incluso pensar. Por eso desde el principio establecieron ese ministerio, para controlar todas las publicaciones y el mundo cultural. La segunda forma de censura es la de crear un espacio a izquierda y derecha.

El régimen dictatorial de Irán ha sido muy diferente a un régimen dictatorial normal. Tenía un plan totalmente ideológico para islamizar a toda la sociedad con el objetivo, no solo de quitar el pensamiento crítico, sino de sustituirlo por otro pensamiento con otras características en todas las partes de la sociedad: universidades, colegios, mezquitas o incluso películas, todos deberían ser islamizados.

La censura busca imponer la autocensura en el pensamiento”

Por eso tenían que eliminar los pensamientos críticos, sean de izquierda, liberal o otro tipo, enfrentándolos con el pensamiento islámico que querían imponer. Por eso han querido hacer cine islámico, literatura islámica, universidades islámicas… Todas las partes de la sociedad, especialmente las universidades, han sido cerradas durante varios años para poder echar a los profesores y estudiantes que tenían pensamiento crítico y sustituirlos por otros con pensamiento islámico.

A lo largo de todos estos años, casi cinco décadas, este enfrentamiento entre pensamiento crítico y pensamiento islámico ha sido el que ha dominado en la sociedad.

El régimen eliminó a las fuerzas opositoras, asesinando a una gran parte de los cuadros. Los únicos que quedaron eran los intelectuales, los que escribían, los que pintaban… que no estaban en un sistema organizado en el que pudieran ser capturados. La sociedad les pedía que fueran la resistencia. Es decir, ellos se convirtieron en la única oposición.

Toda la represión se volcó sobre nosotros, con asesinatos, detenciones, torturas, denuncias… los intelectuales en su conjunto han sido el núcleo de la resistencia contra las imposiciones del régimen.

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¿Cuál es la forma en la que actualmente la cultura se organiza en Irán para enfrentarse o para responder al poder?

Antes de la aparición de Internet en la sociedad iraní, los únicos espacios en los que se permitían a los intelectuales difundir sus pensamientos y su forma de luchar eran los libros y la prensa, incluso prensa oficial del Estado. De esa manera podían introducir asuntos que el régimen no podía controlar. No tenían tanto poder para censurar a todos. Especialmente en los trabajos de traducción se contaban las historias de resistencia, pero también con las películas, la pintura, la poesía… era una forma de luchar contra el régimen.

Con el tiempo una parte de la sociedad aceptó la cultura impuesta por el régimen, lo que dio paso a la autocensura. No solo se tenía miedo al régimen, sino a la sociedad también.

Los intelectuales son el núcleo de la resistencia ante el régimen”

Esto llegó hasta la aparición de Internet. El régimen era una forma de autocensura. Pero en esos tiempos, las generaciones cambiaron y se desarrollaron. La capacidad de acción política y pensamiento crítico disminuyó.

Con las redes sociales se pudieron publicar más obras pero eso tenía consecuencias. Perseguían las obras y luego a los autores. Y en ese proceso llegó una nueva generación de autores y artistas, al mismo tiempo que el régimen perdía su base social. La política ha ganado fuerza, pero son fondo cultural. La gente odia al régimen y su pensamiento, pero no tienen herramientas para profundizar en el pensamiento crítico. Por eso es un problema la atomización de los intelectuales, el ser individuos separados de la sociedad castigado con autocensura.

Esta es la historia de los últimos 40 años.

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¿Cuál es la posición que está adoptando el mundo de la cultura ante los bombardeos de Estados Unidos e Israel y cómo compaginarla con mantener y desarrollar la oposición al régimen de los ayatolás?

El matrimonio Forouhar, Mokhtari, Pouyandeh… son algunos de los escritores asesinados por el régimen.

Desde el principio, incluso el año pasado, con la guerra de 12 días entre EEUU, Israel y EEUU, los intelectuales publicaron un comunicado en el que decían no a la guerra, no a la dictadura del régimen. Estos dos eslóganes siempre nos han acompañado. Y la mayoría de los intelectuales iraníes están en esta postura con un montón de comunicados y artículos. Muchos escritores, tanto colectivamente como individualmente, lo han apoyado.

Dicen que la sociedad iraní actualmente se enfrenta a tres males. Uno es la República Islámica de Irán, el otro es Israel y el otro es Estados Unidos. Pero a la vez dicen que critican a la política de la República Islámica frente a Israel y a Estados Unidos, cuando dicen que Israel debe desaparecer. No están de acuerdo con eso. Pero tampoco están de acuerdo con Israel. Por eso luchan contra estos tres males.

Internet rompió el control y conectó el pensamiento crítico”

La República Islámica ha militarizado la economía del pueblo iraní, el índice de la pobreza en Irán está muy elevado, por todo el dinero que se invierte en gastos militares. Pero esto no impide que nuestros lemas sigan siendo no a la guerra y no a la deshumanización de la República Islámica.

Esa es la postura general.

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¿Cuál es la relación con los intelectuales que siguen en Irán y con los de otros países?

Protestas en una universidad en Irán

Antes de que llegara Internet, la conexión con el interior de Irán era muy difícil. Enviando, por ejemplo, las publicaciones desde Irán hacia afuera o al revés. Pero desde que ha llegado Internet ya es mucho más fluido.

Tenemos muchas relaciones y muy amplias con todos los intelectuales en Irán, escritores, artistas, en todos los ámbitos, también con directores de cine. Nos intercambiamos obras permanentemente.

Incluso, en el último comunicado en el que han dicho no a la guerra, no al despotismo, eso estaba firmado con varios escritores dentro de Irán que ahora están encarcelados por haber firmado este comunicado.

En Alemania soy miembro de muchas asociaciones que trabajaban para apoyar o solidarizarse con los escritores encarcelados en diferentes países del mundo que están presionados por regímenes dictatoriales, tanto para la liberación de los presos políticos como para apoyar a los escritores que están reprimidos de alguna manera. Además, soy el director de la Asociación ProDerechos Humanos de Alemania.

Decimos no a la guerra y no a la dictadura iraní”

También en Inglaterra tenemos muchas relaciones con círculos intelectuales que trabajan por los derechos sociales y los derechos humanos. Aunque ahora estoy jubilado sigo intentando dar voz a los profesionales de la Cultura desde dentro de Irán y también ponerlos en relación con los que están fuera de Irán.

Sé que participan de un movimiento que promueve movilizaciones y un manifiesto de apoyo a Irán. Por favor, cuenten con mi firma.

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