Heridas abiertas

Entre Mujeres

Heridas abiertas, la serie más tórrida de este verano, es una fantasía negra sobre la cólera de las mujeres

Heridas abiertas, escrita por Gillian Flynn, dirigida por Jean-Marc Vallée (Big little lies) y protagonizada en la pantalla por una genial Amy Adams (Animales nocturnos), es una serie sobre mujeres. Mujeres de todas las hechuras: mujeres turbadoras como Camille Preaker, una rosa con espinas, periodista que vuelve a “casa” para investigar los brutales asesinatos de dos niñas en Wind Gap en el corazón de Missouri; o la exquisita Adora (Patricia Clarkson); la abeja reina, propietaria de la industria carnicera de la que vive el pueblo de Wind Gap, madre de Camille y de la caprichosa adolescente Amma (Eliza Scanlen), salvaje e inocente al mismo tiempo.

La partitura de Un lugar en el sol de Franz Waxman suena durante los títulos de créditos anunciando el universo de Wind Gap donde los ricos son muy ricos y los demás escoria. El romanticismo musical es parte del misterio de esta ciudad sureña gobernada por mujeres. Un romántico fondo musical que oculta los más siniestros secretos de la mansión de los Preaker. La fantasmal Adora, la habitación prohibida de marfil, las niñas criadas con veneno que creen que el dolor es consuelo… son los ingredientes letales de la miniserie Heridas abiertas.

Camille, una mujer que ha hecho de su cuerpo su propio campo de batalla viaja a lo más oscuro de Wind Gap. “Escoria de padres ricos”, así se define Camille Preaker, marcada por la muerte inesperada de su hermana y por una relación enfermiza con su madre. Si hasta ahora los detectives del género policiaco eran siempre personajes masculinos, turbulentos, atormentados y alcohólicos, Camille es el paradigma pelirrojo de detective que alimenta sus miedos con litros de vodka para enfrentarse al violento mundo de las mujeres. El montaje brumoso de Heridas abiertas desvela un drama familiar y una violencia subterránea ejercida sobre las mujeres por generaciones capaz de engendrar lo violencia más brutal en esta casa de muñecas de Wind Gap.

Toda la historia la hilvana la punzante pregunta de Camille: ¿Puede una mujer haber cometido el brutal asesinato? Un testigo vio cómo la mujer de blanco se llevó a una de las víctimas. Una mujer de blanco que a medida que avanza la historia nos resulta familiar. Porque las mujeres en las novelas de Flynn no son inherentemente buenas o maternales por naturaleza, ni son o vírgenes o putas. Flynn explora la cólera de las mujeres. Desde el asesinato de Laura Palmer el papel de la mujer en el género siempre se ha visto reducido al de víctima, pero en Wind Gap reina Perséfone, la diosa de los muertos.

Heridas abiertas es un drama sobre el dolor de las mujeres. Sucia, Asustada, Sangrada, Mentirosa, Leche son los cortes en la piel de Camille que nunca cicatrizan y que abren cada capítulo. Su piel es verbo, un mapa de carne de las relaciones entre madres e hijas, de la violencia sexual, de las opresivas normas sociales, pero también de la generosidad, de la admiración, del amor entre hermanas… piezas todas de un puzzle terrorífico donde el pasado y el presente se conjuran en el espectacular final.

“Los lados que no vemos son importantes,” “Estas partes de nosotros deberían ser nutridas y cuidadas como orquídeas negras. Para mí, Heridas abiertas es mi escalofriante y pequeño ramo”. Gillian Flynn.

Un comentario sobre “Entre Mujeres”

  • Muy buen análisis.Se nos jodió el mito del matriarcado como sociedad ideal.Yo tan sólo he visto el último capítulo en Youtube y es genial.Pero a pesar de todo en el siglo XXI,la mujer merece gobernar, vamos,a mí no me importaría vivir en un pueblo rodeado de mujeres,jajaja.pd:,el papel de la pelirroja es total

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