El objetivo en Libia está claro; el proyecto no

“¿Es sólo para proteger a la población de Libia del gobierno, o tiene la intención de cumplir con el objetivo declarado por el presidente Obama hace dos semanas de que el coronel Gadafi “debe irse”? “No vamos a por Gadafi”, dijo el vicealmirante William E. Gortney en el Pentágono el domingo por la tarde, mientras las informaciones desde Trí­poli describí­an una fuerte explosión y el humo que salí­a del complejo de Gadafi. Esto es una muestra viva de que a pesar de todas sus declaraciones de intenciones, los ataques militares de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos que comenzaron el sábado pueden amenazar al mismo gobierno.”

Si el coronel Gadafi se las arregla ara permanecer en el poder, dará a Estados Unidos y la misión respaldada por las Naciones Unidas el aspecto de un fracaso, dicen expertos en política exterior desde todos los lados del espectro político. "Barack Obama dijo que Gadafi se ha de ir, si Gadafi no se va, los Estados Unidos se verán disminuidos a los ojos del mundo", dijo Steven Clemons, miembro senior de la Fundación Nueva América. Stephen J. Hadley, ex asesor de seguridad nacional del presidente George W. Bush y arquitecto de la invasión de Irak en 2003, dijo en un foro en San Francisco el sábado que temía que el enfoque limitado "nos puede llevar al fracaso." (THE NEW YORK TIMES) DIARIO DEL PUEBLO.- Los ataques contra Libia constituyen la tercera ocasión en este siglo en que un número de países aplican la fuerza contra un estado soberano. Es preciso admitir que las tentativas de resolver la crisis por medios militares afectan la Carta de la ONU y las normas que rigen las relaciones internacionales. La mediación internacional para el tema libio no ha acabado. Los comités especiales de la UA han expresado claramente su oposición a cualquier forma de intervención militar extranjera, así como su perenne compromiso en encontrar una “solución africana.” Bajo ninguna circunstancia debemos renunciar al uso de medios pacíficos para resolver la crisis, en lo que constituye una deuda con el pueblo libio y con el resto del mundo EEUU. The New York Times El objetivo en Libia está claro; el proyecto no Helene Cooper y David E. Sanger Todas las deliberaciones sobre lo que significa la acción militar lanzada contra el coronel Muammar el-Gaddafi de Libia no han podido responder a la pregunta más fundamental: ¿Es sólo para proteger a la población de Libia del gobierno, o tiene la intención de cumplir con el objetivo declarado por el presidente Obama hace dos semanas de que el coronel Gadafi "debe irse"? "No vamos a por Gadafi", dijo el vicealmirante William E. Gortney en el Pentágono el domingo por la tarde, mientras las informaciones desde Trípoli describían una fuerte explosión y el humo que salía del complejo de Gadafi, lo que sugiere que unidades militares o un puesto de mando podrían haber sido un objetivo. Esto es una muestra viva de que a pesar de todas sus declaraciones de intenciones, los ataques militares de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos que comenzaron el sábado pueden amenazar al mismo gobierno. Pero también existe el riesgo de que el coronel Gadafi no pueda ser desalojado solo por la fuerza aérea. Lo que plantea la cuestión de si los Estados Unidos y sus aliados están destinando recursos suficientes para ganar la batalla. El retraso en el inicio de la embestida ha complicado el camino hacia su fin. Le llevó 22 días desde el momento en que las fuerzas coronel Gadafi abrieran fuego contra los manifestantes en Libia para que las Naciones Unidas respaldaran el comienzo de un asalto militar. Al mismo tiempo que los misiles de crucero alcanzaban sus objetivos en Libia el sábado, tropas del coronel Gadafi, reforzadas por mercenarios, habían empujado a los rebeldes de Libia desde el borde de Trípoli, en el oeste de Libia, hasta retroceder a Bengasi, en el este, y estaban a punto de tomar el último bastión rebelde. Pero el golpe, cuando llegó, aterrizó duro, convirtiendo a las fuerzas gubernamentales en los alrededores de Bengasi en ruinas y alentando a los rebeldes a reorganizarse. "Yo espero que no sea demasiado tarde", dijo el senador John McCain, republicano de Arizona, en el programa de la CNN "State of the Union" del domingo. "Obviamente, si hubiéramos tomado esta medida, una zona de exclusión aérea, hace un par de semanas probablemente habría sido suficiente", dijo. "Ahora, una zona de exclusión aérea no es suficiente. Tiene que haber otros esfuerzos." Expertos en la región, e incluso algunos funcionarios de la administración, reconocen que la tarea de forzar al coronel Gadafi a dimitir podría haber sido más fácil si el asalto internacional hubiera comenzado cuando los rebeldes parecían llevar la delantera, y no cuando la rebelión anti-Gadafi estaba comprimida en Bengasi y sus alrededores. Para el señor Obama, quien ha dicho explícitamente que el coronel Gadafi ha perdido todo derecho a gobernar, el dilema es que el mandato de las Naciones Unidas no autoriza a su expulsión. Así que el Sr. Obama ahora dice que el objetivo es limitado: utilizar la fuerza para proteger al pueblo libio y permitir que llegue la ayuda humanitaria. El domingo, el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo en "Meet the Press" de NBC que el cambio de régimen no era el objetivo del asalto militar. "Ciertamente, los objetivos de esta campaña, en este momento, son limitados, y no se trata de que se vaya", dijo el almirante Mullen, refiriéndose al coronel Gadafi. "Se trata de apoyar la resolución de las Naciones Unidas, que habla de limitar o eliminar su capacidad de matar a su propio pueblo, así como apoyar el esfuerzo humanitario." Consultado sobre si la misión militar podría llevarse a cabo con el coronel Gadafi permaneciendo en el poder, el almirante Mullen respondió: "Ese es sin duda uno de los resultados posibles." Al mismo tiempo, dijo que los aliados deben forzar a las fuerzas del gobierno a regresar a sus cuarteles, pero no dijo nada acerca de lo que los rebeldes deben hacer bajo el paraguas protector de la alianza. Los líderes republicanos del Congreso se apresuraron a señalar el domingo que el objetivo de la operación es confuso. "El presidente es el comandante en jefe, pero el gobierno tiene la responsabilidad de definir para los estadounidenses, el Congreso, y nuestras tropas lo que es la misión en Libia; es decir, explicar mejor cuál es el papel de Estados Unidos en la consecución de esa misión, y dejar claro cómo se llevará a cabo ", dijo el presidente John A. Boehner en un comunicado. El presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara, el representante Howard P. McKeon, de California, le preguntó: "Si nuestros objetivos encaminados a proteger a los civiles en Libia, exigen la salida de Muammar Gadafi del poder. En cualquier caso, ¿en qué medida y por cuánto tiempo se pueden utilizar los recursos militares? " Incluso algunos aliados, incluyendo a los miembros de la Liga Árabe, parecen estar pensando eso mismo. En cuanto a los objetivos declarados, el daño al poder del coronel Gadafi ya es significativo. La columna vertebral de su red de defensa aérea está en ruinas, su fuerza aérea está fijada en tierra de manera efectiva, sus fuerzas de tierra en el este fueron golpeadas, y el almirante Mullen dijo que sus líneas de abastecimiento logístico estaban a punto de ser cortadas. Y aunque el coronel Gadafi no es un objetivo, el almirante Gortney dijo: "Si sucede que está en un lugar, si está examinando un punto de misiles tierra-aire, y no tenemos ni idea de si está allí o no,…." Y no terminó la frase. Si el coronel Gadafi se las arregla para permanecer en el poder, dará a Estados Unidos y la misión respaldada por las Naciones Unidas el aspecto de un fracaso, dicen expertos en política exterior desde todos los lados del espectro político. "Barack Obama dijo que Gadafi se ha de ir, si Gadafi no se va, los Estados Unidos se verán disminuidos a los ojos del mundo", dijo Steven Clemons, miembro senior de la Fundación Nueva América. Stephen J. Hadley, ex asesor de seguridad nacional del presidente George W. Bush y arquitecto de la invasión de Irak en 2003, dijo en un foro en San Francisco el sábado que temía que el enfoque limitado "nos puede llevar al fracaso." "No acabo de ver lo que está detrás de la estrategia en Libia", dijo Hadley, que habló mientras un puñado pequeño de manifestantes –en su mayoría gritando consignas acerca de Irak– estaban en las calles. "Ahora estamos en una situación donde tenemos un desfase entre lo que dijo el presidente que queremos hacer como nación, lo que el Consejo de Seguridad ha autorizado, y lo que realmente estamos dispuestos a comprometer en cuanto a recursos." Obama, dijo, " quiere que Gadafi se vaya, pero la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU dice que quiere evitar una catástrofe humanitaria y los ataques contra civiles, y en términos de recursos, EEUU está siendo muy reacio a involucrarse militarmente." Incluso muchos de los aliados de Obama dicen que si la administración hubiera actuado antes –10 días, por ejemplo, antes de que las fuerzas leales al líder libio ocuparan tanto territorio– el proceso de derrocarlo hubiese sido mucho más fácil. El senador John Kerry, presidente del Comité Senatorial de Relaciones Exteriores instó, entre otras cosas, a una respuesta más rápida. El gobierno argumentó que sus manos habían estado atadas hasta que la Liga Árabe y el Consejo de Seguridad actuaron – y que no es demasiado tarde. Con el apoyo de los ataques aéreos de la coalición, dicen funcionarios de la administración, las fuerzas rebeldes, lo más probable es que tengan la capacidad de recuperar el impulso. THE NEW YORK TIMES. 20-3-2011 China. Diario del Pueblo Crisis en Libia: la resolución pacifica siempre será la mejor salida El 19 de marzo, una fuerza multinacional, que incluyó a Francia, el Reino Unido y a Estados Unidos atacó Libia, donde su metralla no sólo impactó sobre blancos militares, sino que además dejó víctimas civiles. De acuerdo con los principios de la Carta de la ONU, así como las pautas que rigen la moral y el derecho internacionales, a la opinión pública le sobran razones para expresar pesar por los ataques contra Libia, una nación soberana. La comunidad internacional ha estado intentando impulsar las negociaciones y diálogo entre el Gobierno libio y la oposición, con vistas a restaurar la estabilidad social y la orden normal del país. A finales del mes pasado, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución 1970, que impuso sanciones terminantes a Libia. China, como miembro permanente del Consejo y su presidente rotativo este mes, ha desempeñado un papel activo y constructivo apoyando al Consejo en la toma de acciones apropiadas y necesarias para estabilizar la situación en Libia y detener a la brevedad la violencia contra civiles. Cuando se declaró la Zona de Exclusión Aérea, a propuesta de varios países, China, tomando en consideración las preocupación de los países árabes y de la Unión Africana UA, no bloqueó la resolución 1973, absteniéndose junto con Rusia y otros países, aunque mantenía serias reservas sobre la resolución. Sobre el tema de Libia, China insistió en principios constantes y mostró de nuevo la imagen de un país responsable. Lo que China hizo deberá pasar la prueba del tiempo. Después de las guerras de Afganistán y de Irak, los ataques contra Libia constituyen la tercera ocasión en este siglo en que un número de países aplican la fuerza contra un estado soberano. Es preciso admitir que las tentativas de resolver la crisis por medios militares afectan la Carta de la ONU y las normas que rigen las relaciones internacionales. La mediación internacional para el tema libio no ha acabado. Los comités especiales de la UA han expresado claramente su oposición a cualquier forma de intervención militar extranjera, así como su perenne compromiso en encontrar una “solución africana.” Bajo ninguna circunstancia debemos renunciar al uso de medios pacíficos para resolver la crisis, en lo que constituye una deuda con el pueblo libio y con el resto del mundo DIARIO DEL PUEBLO. 21-3-2011

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