Recuperar las tradiciones de defensa de la unidad de la izquierda más revolucionaria

Defender la libre unidad del pueblo de las nacionalidades y regiones de España es revolucionario

Si hoy hablamos de “unidad nacional” para defender “la unidad de Cataluña con el resto de España” seguramente nos dirán que somos “de derechas”. Pero quien lo dijo fue Pasionaria, en plena Guerra Civil, defendiendo la unidad de todo el pueblo español para enfrentarse al fascismo. Los comunistas de UCE defendemos la libre unidad del pueblo de las nacionalidades y regiones de España, porque esa es la polí­tica revolucionaria que sirve a los intereses populares. Y llamamos a todos los revolucionarios que persiguen una transformación social real a defender la unidad del pueblo trabajador de toda España frente al desafí­o independentista encabezado por Artur Mas. Apoyando el 27-S la candidatura de Recortes Cero-Els Verds, la única que desde la izquierda defiende consecuentemente la unidad del pueblo trabajador para enfrentarse a los recortes de Mas y Rajoy, del FMI y de Merkel. Porque las mejores tradiciones revolucionarias no solo de los comunistas, también de anarquistas, socialistas, republicanos… siempre han defendido la unidad como la premisa de cualquier proyecto de progreso.

Confusión, y sobre todo subversión

En Cataluña, y en el resto de España, muchos luchadores de izquierdas se encuentran presos de una gigantesca confusión. Que tiene su origen en la difusión de la gran subversión de que la defensa de la unidad, aunque sea la unidad del pueblo trabajador español, es “de derechas”, mientras que cualquier proyecto disgregador o que ataque la unidad es siempre “progresista”, aunque defienda las banderas más reaccionarias.

La izquierda que en 1936 se planteó un proyecto revolucionario para nuestro pueblo, dispuesta a enfrentarse tanto a la oligarquía local como a los imperialismos de Hiter y Mussollini, enarboló la bandera de la defensa de la independencia nacional y de la unidad del pueblo español y de las distintas nacionalidades frente a sus enemigos comunes. “Solo fortaleciendo la unidad de todo el pueblo es posible conquistar las transformaciones sociales que nos interesan a la mayoría. “

Y han sido precisamente los que bajo el nombre de la izquierda nos metieron en la OTAN, como Felipe González, o abrieron el camino de los recortes dictados por Obama y Merkel, como Zapatero, los que han contribuido a inocular el veneno de que la disgregación es progresista y defender la libre unidad del pueblo español es reaccionario. En una labor de subversión de la historia reciente y de “lobotomización” del pensamiento más revolucionario y antiimperialista.

Frente a ellos debemos recuperar y difundir el patriotismo antiimperialista desplegado por la izquierda más consecuente, su defensa de la unidad como parte indispensable de los objetivos de transformación social que se plantearon.

No podemos permitir que esta subversión siga anegando una parte importante de la izquierda. También de fuerzas que se declaran no independentistas como Catalunya si es pot -la coalición formada por Podemos, IC y EUiA- pero que presentan como cabeza de lista a Lluis Ravell, un líder vecinal que admite haber votado en la consulta del 9-N Si-Si, la respuesta más independentista y que defendía Artur Mas.

Para redistribuir la riqueza necesitamos unidad

El 27-S enfrentamos dos desafíos en los que todo el pueblo trabajador, desde Barcelona a Madrid, nos jugamos mucho.

Por un lado el desafío independentista de los sectores de la burguesía burocrática catalana encabezados por Artur Mas. Por otro lado, la continuidad del proyecto de saqueo económico al 90% de la población impuesto desde la troika, a través del FMI o la UE, y ejecutado sumisamente por Mas en Barcelona y Rajoy en Madrid.

Ambos aspectos están unidos y no pueden separarse. No se puede acabar con el saqueo económico hacia la mayoría de la población sin defender la unidad del 90%, sin defender la unidad del conjunto del pueblo trabajador. Y la división, o debilitar la unidad, solo beneficia a quienes pretenden aumentar su dominio para imponernos mayores recortes.

No es la primera vez que esto ocurre. En 1937, el Comité Central del PCE, en plena lucha para detener el avance del facismo, señaló que “la guerra la ganaremos solamente sí, reconociendo y respetando las libertades nacionales de los pueblos, sabemos soldarlos en la unidad indestructible de la España popular y antifascista”.

La Guerra Civil se transformó muy pronto en una Guerra Nacional Revolucionaria. Nacional porque se luchaba contra el dominio del imperialismo sobre España. Revolucionaria porque se dirigía a cuestionar el dominio de la oligarquía sobre el pueblo.

Para poder conquistar estos objetivos de transformación social era imprescindible la unidad de todo el pueblo. Por eso, entre 1936 y 1939 se gestó un nuevo patriotismo revolucionario, impulsado desde el PCE, pero al que se unieron también incluso sectores nacionalistas como la ERC de Lluis Companys. Forjando una unidad libre y solidaria, soldada en la lucha contra nuestros enemigos comunes.

Esta es una enseñanza que hoy adquiere una rabiosa actualidad.

Se equivocan quienes piensan que la independencia de Cataluña puede crear mejores condiciones para una transformación en beneficio de la mayoría donde “podamos cambiarlo todo”. No ya porque en una Cataluña segregada dirigida por Artur Mas los recortes contra las clases populares se multiplicarían, y acabaría convertida en un nuevo “protectorado” de la OTAN y la troika. Sino porque solo fortaleciendo la unidad de todo el pueblo es posible conquistar las transformaciones sociales que nos interesan a la mayoría.

Por eso la izquierda más revolucionaria -desde comunistas a anarquistas, desde socialistas a sindicalistas o nacionalistas progresistas- ha sido la que más ha defendido la unidad de todo el pueblo de las nacionalidades y regiones de España.

Y por eso el imperialismo y todas las clases dominantes buscan sembrar la división en las filas del pueblo, enfrentando a unos territorios con otros, a unos sectores sociales con otros…

Para acabar con el saqueo económico impuesto desde la troika necesitamos redistribuir la riqueza. Lo que se significa disponer para el beneficio de la mayoría de los ingentes recursos monopolizados por el capital extranjero, bancos, monopolios y grandes fortunas.

Y eso, que cuestionaría el dominio que una ínfima minoría tiene sobre la vida material del pueblo y del país, solo podemos conquistarlo desde la más amplia unidad popular.

La posición del PCE de Pasionaria y José Díaz

Los más convencidos partidarios de la unidad

Entre 1936 y 1939, el pueblo español desplegó una heroica lucha contra el fascismo. Y fue posible en buena parte porque el PCE de José Díaz y Pasionaria estableció una línea revolucionaria basada en la defensa de la unidad.

En el folleto “El problema de las nacionalidades a la luz de la guerra popular por la independencia de España”, Vicente Uribe señala: “Al mismo tiempo que los más consecuentes internacionalistas somos los más fieles luchadores y defensores de la República española; los más entusiastas defensores de la Patria española; los más fieles ardientes patriotas de la España democrática; los más decididos enemigos de toda tendencia separatista; los más convencidos partidarios de la Unidad Nacional, del Frente Popular, de la Unidad popular (…)

Las cuestiones particulares nacionales de los catalanes, vascos y gallegos están ligadas vitalmente con la cuestión nacional de toda España. Se han convertido en cuestión particular de la guerra democrática de toda España por la independencia. Los intereses nacionales específicos, la pequeña Patria de los catalanes, vascos y gallegos, se ha convertido en parte inseparable de los intereses generales de la gran Patria de todos los pueblos de España. Es indudable que los intereses nacionales, particulares, de las distintas nacionalidades de España no han desaparecido, no se han borrado. Existen y se han hecho aún más sensibles, puesto que han sido comprendidos por las masas, aun mejor que antes (…) Las masas populares de Cataluña, Euzkadi y Galicia han comprendido que todos los derechos, libertades y reivindicaciones particulares, de carácter nacional demócrata, se han convertido en parte integrante, inseparable de la consigna general de todos los pueblos españoles: Conservar el régimen democrático; defender la independencia e integridad de la República española. Los sentimientos nacionales, el patriotismo y el amor a la libertad de los catalanes, vascos y gallegos, se han confundido en el círculo general, potente y combativo del gran patriotismo revolucionario de todos los luchadores en defensa de la independencia y la libertad de la España republicana y democrática. Las grandes masas del pueblo sienten y comprenden que la defensa de la independencia, de la integridad y la democracia de España, que la defensa de la República española es la causa común de todos y un deber, un honor y un motivo de orgullo para todas las nacionalidades de España”.

Los comunistas por la unidad

“El fascismo dirige sus golpes contra la unidad, enfrentando a Cataluña con el resto de España”

“En los momento difíciles es cuando el fascismo más se esfuerza por despertar el interés egoísta de casta en la burguesía. Frente a ello, la clase obrera tiene un papel destacado en el proceso de unión nacional, es decir en la defensa de los bienes comunes, como son la independencia del país, la integración territorial, la existencia de España misma como Estado (…)

Sembrar discordias y romper la unidad. Donde ésta se debilite o aquellas prosperen búsquese la mano del enemigo (…)

El fascismo dirige sus golpes contra la unidad, en diversas direcciones, enfrentando un partido con otro, una central sindical con otra, una región con las demás, Cataluña con el resto de España. Cataluña no se puede salvar separada del esto de España”. (José Díaz, secretario general del PCE entre 1932 y 1942)

Los socialistas por la unidad

“Aunque internacionalista, me siento cada vez más profundamente español”

“Restaurad la historia de España, estableciendo el augusto, el santo principio de la Soberanía Nacional. Reunidos en un solo haz, la fuerza resultante hará retemblar de alegría el suelo de la patria”. (Pablo Iglesias, fundador del PSOE)

“Una Euskadi controlada por el PNV sería un pequeño Paraguay, gobernado dictatorial e inquisitorialmente desde Loyola y Deusto. Estos quieren convertirse en un Gibraltar vaticanista”.

“A medida que la vida pasa por mí, yo, aunque internacionalista, me siento cada vez más profundamente español. Siento España dentro de mi corazón. Todas mis luchas, todos mis entusiasmos, todas mis energías, derrochadas con prodigalidad que quebrantó mi salud, las he consagrado a España”. (Indalecio Prieto, dirigente del socialismo vasco durante la República y la Guerra Civil) “El imperialismo y todas las clases dominantes buscan sembrar la división en las filas del pueblo, enfrentando a unos territorios con otros, a unos sectores sociales con otros…”

El mundo de la cultura por la unidad

La viejísima y compleja sustancia de España

“Podríamos hacer un mapa melódico de España y notaríamos en él una fusión entre las regiones, un cambio de sangres y jugos que veríamos alternar entre las sístoles y diástoles de las estaciones del año. Veríamos claro el esqueleto de aire irrompible que une las regiones de la península, esqueleto en vilo sobre la lluvia, con sensibilidad descubierta de molusco, para recoger en un centro a la menor invasión de otro mundo, y volver a manar fuera de peligro, la viejísima y compleja sustancia de España” (Federico García Lorca)

El sindicalismo revolucionario por la unidad

Española o extranjera, catalana, murciana o extremeña, una misma clase obrera

“Ciudadanos, aceptamos una misión de sacrificio por el bien de todos, por la salvación del pueblo español, y solicitamos vuestro concurso. ¡Viva España!”. (Manifiesto de UGT y CNT convocando a una Huelga General Revolucionaria en 1917, “para lograr cambios fundamentales del sistema”)

“Los intereses de clase del hegemonismo y las burguesías nacionalistas tienen un punto en común respecto a la clase obrera y también respecto al conjunto del pueblo trabajador: trocearlos. Vascos, catalanes, gallegos, asturianos, castellanos… cada uno por separado son más fáciles de explotar; y como pueblos separados más fáciles de dominar”. (Convocatoria del 1 de Mayo de 2005 de Unificación Comunista de España)

Los anarquistas por la unidad

“El obrero catalán se funde otra vez con el obrero de España y del mundo entero”

“Mientras que por un lado, la CNT se dedicaba a la gigantesca labor de dar una unidad federalista a los trabajadores españoles (elemento indispensable para poder realizar sobre bases sólidas la gran revolución social que se proyectaba en nuestro país), había por otro lado en Cataluña un pequeño núcleo de tenderos, curas y ratones de sacristía que se dedicaban a hacer política separatista. (…)

El separatismo de los separatistas de Cataluña, la idealidad de esos hombres que hace unos meses, cuando dirigían sus peroraciones al pueblo, se llenaban la boca con aquellas expresiones de «queridos hermanos», «os quiero como a hijos míos» y demás zarandajas paternalistas, ha quedado demostrado hasta la evidencia que tanto su separatismo como su idealismo quedaban reducidos a un afán de comerse Cataluña (…)

Aquellos políticos hambrientos de sinecuras arriaron la bandera del separatismo solamente porque se les tolerara el comer a dos carrillos. Por de pronto, se comieron las barras y la estrella solitaria; después, todo cuanto ha caído bajo sus fauces abiertas, hasta su propia vergüenza. (…)

Desde hace años, la CNT, organismo anarquista y revolucionario, bajo sus principios federalistas acogía a todos los trabajadores de España, dándoles al mismo tiempo una unidad espiritual. (…)

Cataluña ha dicho ya, y eso de una manera que no deja lugar a dudas, que quiere vivir sin políticos, sin burgueses, sin millonarios, sin curas, ni ratones de sacristía. El obrero catalán se funde otra vez con el obrero de España y del mundo entero”. (Joan García Oliver, dirigente de la CNT y ministro de Justicia del gobierno republicano durante la Guerra Civil)

La Cataluña más revolucionaria por la unidad

Joan Comororera, fundador del PSUC

“Unidad de los pueblos hispánicos, unidad obrera, Frente Popular”

Joan Comorera fundador del Partir Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), adherido al Partido Comunista de España (PCE), ocupó varias carteras en el gobierno de la Generalitat presidido por Lluis Companys. Su firme posición por la unidad de la clase obrera y el pueblo español, y sus esfuerzos por desvelar cómo las propuestas secesionistas eran en realidad un instrumento utilizado por el imperialismo para dominar Cataluña, tienen una rabiosa actualidad.

“La línea imperialista es la que siguen los pedigüeños del nacionalismo catalán pequeño-burgués. El hombre representativo de estos pedigüeños (…) es el exconseller Carles Pi i Sunyer. (…)

El camino de Damasco para Pi i Sunyer se resume en la “gráfica imagen” de Churcill, según la cual la “nueva Europa federal”, después de la victoria, sería como “una casa de diversos apartamentos en la que todos tendrían su habitación”. Lo que no nos dice Pi i Sunyer es que el propietario de la casa sería el Imperio Británico. (…)

Compañeros: en el Manifiesto del 1º de Mayo de la Internacional Comunista podemos leer: “las pequeñas naciones son moneda de cambio en manos de los imperialistas”. (…) Los imperialistas son explotadores de pueblos. ¿Y los explotadores nos han de liberar? (…)

El camino de la liberación de Cataluña no pasa por las cancillerías imperialistas, pasa por Cataluña. (…) Es preciso que organicemos esta lucha. Que forjemos con decisión las armas con las cuales hemos de luchar y conquistar la victoria. Estas armas son: unidad de los pueblos hispánicos, unidad obrera, Frente Popular. (…)

Por tanto, compañeros, el camino a seguir por Cataluña no ofrece dudas. Únicamente la República Popular de España dirigida por la clase obrera permitirá a Cataluña el libre ejercicio de su derecho a la autodeterminación. Únicamente la República Popular de España dirigida por la clase obrera garantizará a Cataluña el respeto estricto a la expresión de su voluntad soberana.

Y esta República Popular dirigida por la clase obrera sólo la podrá conquistar Cataluña luchando en fraternal unión con los demás pueblos hispánicos”.

Lluis Companys, president de la Generalitat durante la Guerra Civil

“Cataluña contribuye al alzamiento de los pueblos hispánicos”

Quien se apropia de la figura de Lluis Companys como bandera por la independencia está subvirtiendo la historia. Companys encabezó durante la Guerra Civil la unidad de Cataluña con el resto de España en la lucha común contra el fascismo. Multiplicándose en mítines e intervenciones, alentando a la resistencia contra el fascismo, respaldando con pasión la lucha popular en Madrid con frases tan elocuentes como esta: “¡Madrileños, Cataluña os ama!”. Y ERC edita carteles bajo el lema “¡Fill, Madrid et necessita!” (¡Hijo, Madrid te necesita).

“Los soldados catalanes por centenares de millares luchan en todos los frentes de la República. El pequeño escudo de bronce con las cuatro barras de nuestra bandera encima del pecho infunde bravura a los catalanes encuadrados en las líneas de combatientes que preside la bandera gloriosa de la España autónoma y democrática, que combate por su independencia. La pólvora de Cataluña y los instrumentos de guerra salidos de ella son una nueva contribución al alzamiento hispánico para la defensa de su patria territorial y espiritual. Cataluña y la libertad son una misma cosa; en donde vive la libertad, se encuentra mi patria. (…)

Con la República Española, dentro de la Constitución autónoma, con la República que somos nosotros mismos y que levanta la bandera altiva como baluarte de libertad y de independencia, Cataluña se halla en pie, y aquel que haya nacido en esta tierra querida, país de paz, de bienestar, de cultura y de derecho y no la defienda, no es ni catalán ni merece ser libre.”

Discurso de Lluis Companys en el Parlament de Catalunya, 1 de marzo de 1938. Reproducción del folleto oficial “El President de Catalunya diu…”

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