Colapso griego

“La situación de Grecia es insostenible, salvo que se adopten medidas drásticas con el apoyo de Francia y Alemania. La nueva tormenta financiera ha hecho caer las Bolsas europeas y ha elevado la prima de riesgo española desde los 216 puntos básicos del viernes pasado hasta los 223 puntos.”

Se uede y se debe discutir por qué el plan de rescate griego está fracasando estrepitosamente; y existen pocas dudas de que la razón principal es que los planes de salvación no están bien diseñados, quizá debido al fundamentalismo fiscal de Alemania y al seguidismo radical de Francia. El caso de Grecia está demostrando los graves errores de diseño de los planes de rescate de países con problemas de solvencia financiera. No es de extrañar que los escépticos británicos y finlandeses profeticen que los planes para Irlanda y Portugal también fracasarán, porque las exigencias de ajuste fiscal y el coste de los créditos que reciben los países rescatados actúan como un obstáculo insalvable para las economías afectadas. (EL PAÍS) CINCO DÍAS.- El mundo de desgravaciones fiscales para las personas es limitado. El universo fiscal empresarial, en cambio, es muy diferente. Tanto, que las compañías son capaces de hacer malabarismos hasta convertir un tipo impositivo nominal en España del 30% en uno del… 11% en algunos casos. De todas formas, saber lo que las empresas pagan realmente a Hacienda resulta complejo. En primer lugar, porque las compañías reflejan en sus cuentas anuales el impacto contable de la tributación, que no tiene por qué coincidir exactamente con el pago efectivo a Hacienda. Conocer el tipo efectivo al que está tributando cada compañía en España es prácticamente imposible. Pero hay una cosa clara: está muy lejos del 30% que figura en el impuesto de sociedades. LA VANGUARDIA.- Visto lo que sucede en Grecia, los burócratas de Bruselas y los ministros de Finanzas de la eurozona merecen ser reprobados. Un año después del plan de rescate, la situación financiera griega es insostenible. Recapitulemos. A Atenas se le exigió, a la vez, un draconiano plan de austeridad (que hundía la economía en la recesión) y más ingresos públicos (que, a causa de la caída de la actividad, sólo podían provenir de subir los impuestos), para atajar su déficit. Misión imposible. A cambio, y pese a que el desencadenante de todo fue el inmenso endeudamiento del país, se le endilgó más deuda a un tipo de interés punitivo, superior al que ya pagaba. No hacía falta mucha perspicacia para saber que la cosa no podía acabar bien Editorial. El País Colapso griego Grecia se encuentra de nuevo al borde del colapso financiero después de que Reino Unido y Finlandia hayan expresado su hostilidad al nuevo plan de rescate del país (nuevos préstamos por un montante de entre 25.000 y 30.000 millones de euros, nuevos plazos de devolución, abaratamiento de los préstamos y más plazo para reducir el déficit) y la agencia de rating Standard & Poor’s haya hundido la calificación de la solvencia del país desde el BB- a B. La situación de Grecia es insostenible, salvo que se adopten medidas drásticas con el apoyo de Francia y Alemania. La nueva tormenta financiera ha hecho caer las Bolsas europeas y ha elevado la prima de riesgo española desde los 216 puntos básicos del viernes pasado hasta los 223 puntos. Los hechos son que las crisis de la deuda no han terminado y que Grecia no puede hacer frente a los compromisos del plan de rescate. Se puede y se debe discutir por qué el plan de rescate griego está fracasando estrepitosamente; y existen pocas dudas de que la razón principal es que los planes de salvación no están bien diseñados, quizá debido al fundamentalismo fiscal de Alemania y al seguidismo radical de Francia. Grecia recibió créditos en 2010 por importe de 110.000 millones de euros, pero para 2012, que es cuanto tendrá que devolver en torno a 30.000 millones en deuda, ya habrá consumido esta cantidad. Grecia no puede recurrir a los mercados para financiarse y la debilidad de su tasa de crecimiento (agudizada por la contracción fiscal que impone la UE) le impide generar los ingresos tributarios suficientes para hacer frente a sus compromisos. La opción que parece decantarse como única viable para Grecia es combinar la inyección de la ayuda suplementaria de unos 30.000 millones con una quita de la deuda con el fin de aliviar la asfixia financiera del país. Gran parte de la deuda es pública. Al mismo tiempo, la UE tiene que reducir el coste de los préstamos, ampliar los plazos de vencimiento y relajar las exigencias de déficit. Si alguien de verdad piensa que la solución está en que Grecia abandone el euro no sabe lo que dice. La Unión no está preparada para organizar el abandono de un país (se interpretaría además como un fracaso político descomunal) y porque la quita sobre la deuda griega sería aún mayor. Las sacudidas en lo que quedase de zona euro, España incluida, pondrían en riesgo todo el sistema. El caso de Grecia está demostrando los graves errores de diseño de los planes de rescate de países con problemas de solvencia financiera. No es de extrañar que los escépticos británicos y finlandeses profeticen que los planes para Irlanda y Portugal también fracasarán, porque las exigencias de ajuste fiscal y el coste de los créditos que reciben los países rescatados actúan como un obstáculo insalvable para las economías afectadas. Por esa razón es imprescindible que la UE reforme los sistemas de rescate, de forma que salven la economía del país afectado, en lugar de hundirla. Quizá el nuevo plan de Grecia sirva para concretar esas reformas. ****************************** UE Merkel acude a Bruselas por el agravamiento de la crisis griega Una ola de incertidumbre económica recorre otra vez Europa. Los países de la Unión estudian qué medidas tomar ante el agravamiento de la crisis griega, que aboca a Atenas a una reestructuración de su deuda (mediante aplazamientos o quitas parciales) si no logra más ayuda de sus socios. Ante la tensión del momento, la canciller alemana, Angela Merkel, ha decidido ir a Bruselas mañana para entrevistarse con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y el del Consejo Europeo, Herman van Rompuy. Inicialmente, estaba previsto que solo este último se viese con Merkel el jueves en Berlín para preparar el próximo Consejo Europeo. Mientras la UE intenta evitar una reestructuración turbulenta, la agencia de calificación Standard & Poor’s echó más leña al fuego al bajar la calificación de la deuda griega, al nivel más bajo de Europa. S&P cree necesaria una quita del 50% para que la deuda helena sea sostenible. El temor al impago de Grecia sacudió ayer los mercados financieros de toda Europa. España fue uno de los países más castigados, con una caída del 2% en la Bolsa y un aumento de la prima de riesgo. EL PAÍS. 10-5-2011 Monopolios. Cinco Días ¿Cuánto pagan realmente las grandes empresas en impuestos? Inés Abril / Jaume Viñas Los informes de auditoría de las grandes sociedades españolas aseguran que se paga un tipo efectivo del 21% al 24% en impuestos, pero un informe de Hacienda dice que es el 14,5%. Las personas tienen la deducción por adquisición de vivienda habitual (y solo si compraron antes de este año), las aportaciones a los planes de pensiones, las donaciones a organizaciones muy contadas y poco más. Y descuide, que si un mes le cuadran mal las cuentas, gasta más de lo que ingresa y queda en descubierto en el banco, esas pérdidas no le van a servir para pagar menos impuestos el día de mañana. El mundo de desgravaciones fiscales para las personas es limitado. El universo fiscal empresarial, en cambio, es muy diferente. Tanto, que las compañías son capaces de hacer malabarismos hasta convertir un tipo impositivo nominal en España del 30% en uno del… 11% en algunos casos. De todas formas, saber lo que las empresas pagan realmente a Hacienda resulta complejo. En primer lugar, porque las compañías reflejan en sus cuentas anuales el impacto contable de la tributación, que no tiene por qué coincidir exactamente con el pago efectivo a Hacienda. En segundo lugar, porque las grandes sociedades cotizadas son multinacionales que operan en diversos países, con distintos impuestos en cada nación y complicados flujos dinerarios entre las filiales que permiten minorar al máximo los pagos. Con estas salvedades, conocer el tipo efectivo al que está tributando cada compañía en España es prácticamente imposible. Pero hay una cosa clara: está muy lejos del 30% que figura en el impuesto de sociedades. Así lo ponen de manifiesto los informes de auditoría de 2010 registrados en la CNMV por las diez principales empresas españolas por capitalización bursátil. Telefónica, Santander, BBVA, Iberdrola, Repsol, Inditex, Abertis, ACS, Gas Natural y Ferrovial ganaron el año pasado en conjunto casi 51.300 millones de euros antes de impuestos. Según los cálculos que hacen las propias compañías en sus memorias, el pago teórico, el que tendrían que realizar al tipo nominal del 30%, roza los 15.300 millones de euros. Pero la cantidad que llegó a Hacienda es mucho menor. Y las compañías lo admiten. Según las cuentas oficiales, el gasto por impuesto de las diez principales sociedades españolas ascendió a 12.242 millones de euros, lo que supone un tipo impositivo del 23,9% sobre el beneficio antes de impuestos. Es decir, seis puntos menos que el oficial, lo que equivale a más de 3.000 millones de merma. Todo ello, tras aplicar deducciones, reducciones, créditos fiscales y otras figuras para rebajar el pago de impuestos. Según estos cálculos, la compañía española que más impuestos pagó el año pasado fue Telefónica, tanto en volumen absoluto como relativo. Desembolsó 3.829 millones, lo que equivale a un tipo del 27,5% sobre sus beneficios brutos. La que menos abonó fue Ferrovial, dueña de créditos fiscales millonarios por varios años de pérdidas, que no tributó. La segunda empresa española por beneficios, el Banco Santander, se mantuvo más o menos en la media en 2010, pero no en 2009, cuando logró rebajar su tasa fiscal al 11,5%. Pero ni siquiera esta cifra del 23,9% de tipo impositivo medio de las grandes firmas representa el pago real efectivo, porque no todo ese dinero salió realmente de la caja de las compañías el año pasado. Una parte se pagó, pero otra corresponde a impuestos diferidos, que se reflejan contablemente porque se desembolsarán antes o después, pero que no suponen un abono en ese momento. Según la interpretación de varios expertos fiscales, esta partida debe descontarse. Y si se hace, el tipo efectivo de las grandes firmas nacionales se reduciría aún más, al 21%. Con esta manera de contabilizar los impuestos, el tipo de Telefónica caería al 17,7% el año pasado y el de Iberdrola, por ejemplo, se quedaría en poco más del 18,4%. La tasa del Repsol, sin embargo, se elevaría y llegaría al 29%. Pero incluso el tipo del 21% está lejos de ser el pago real. Las compañías eluden dar las cifras de abono fiscal efectivo en España, pero la Agencia Tributaria sí las da. No de forma individualizada, porque debe respetar el secreto estadístico, pero sí de manera agregada. Y sus cuentas dicen que los grupos consolidados españoles (y entre ellos están la mayoría de las grandes empresas cotizadas españolas) tributaron a un tipo fiscal efectivo medio del 14,5%, menos de la mitad del 30% nominal. Los últimos datos disponibles se refieren a la liquidación de 2008 y los expertos consultados aseguran que la tasa no ha subido desde entonces, sino que ha bajado incluso más. De hecho, la tendencia indica que entre las mayores empresas el pago de impuestos puede ser más reducido aún. Según los datos de la Agencia Tributaria, según va creciendo de tamaño la compañía, menos paga. Por ejemplo, una pyme tributa a un tipo efectivo del 23%, frente al 20% de la gran empresa y al 14,5% de los grupos consolidados. Y entre estos últimos, las diez principales sociedades cotizadas españolas son los más grandes, así que siguiendo esa regla su tributación sería menor. Críticas a la política restrictiva de la Agencia Tributaria Entre las grandes empresas ha surgido alguna crítica a la interpretación restrictiva que están practicando las autoridades tributarias de la legislación fiscal española. Según fuentes de las compañías, los últimos cambios en la Ley del Impuesto de Sociedades han supuesto la eliminación de la mayoría de las deducciones que podían aplicarse las empresas y las dos que quedan, las que se refieren al fondo de comercio y a la actividad exportadora, cada vez reciben más trabas para computarse. Estas fuentes aseguran que las deducciones están en la ley y que genera inseguridad que no puedan aplicarse sin el temor a que la inspección tributaria levante un acta. CINCO DÍAS. 10-5-2011 Opinión. La Vanguardia Un esquema de rescate que hace agua Manel Pérez Visto lo que sucede en Grecia, los burócratas de Bruselas y los ministros de Finanzas de la eurozona merecen ser reprobados. Un año después del plan de rescate, la situación financiera griega es insostenible. Recapitulemos. A Atenas se le exigió, a la vez, un draconiano plan de austeridad (que hundía la economía en la recesión) y más ingresos públicos (que, a causa de la caída de la actividad, sólo podían provenir de subir los impuestos), para atajar su déficit. Misión imposible. A cambio, y pese a que el desencadenante de todo fue el inmenso endeudamiento del país, se le endilgó más deuda a un tipo de interés punitivo, superior al que ya pagaba. No hacía falta mucha perspicacia para saber que la cosa no podía acabar bien. Los mercados ya llevan meses viendo venir el problema: una variante entre la suspensión de pagos y la inyección de más recursos por los eurosocios. En este punto estamos ahora. Una pregunta sobre el destino final del dinero del fondo europeo de rescate enviado a Atenas. ¿Ha servido para reducir drásticamente la deuda de las arcas helenas con la banca francesa y alemana? ¿Se están produciendo un trasvase de deuda del sector privado al sector público europeo? O, por el contrario, ¿ha sido todo devorado por el galopante déficit público del quebrado estado griego? No hay mucha información sobre el asunto. El mecanismo de rescate de la zona euro hace agua. Y lo que está ocurriendo ahora con Grecia se repetirá, de no poner remedio, en Irlanda y Portugal. De nada servirá cargar a Grecia con más deuda, 30.000 millones se plantea esta vez, sin una reconsideración de todo el esquema. Un enorme flujo de deudas de los países débiles a la banca del centro de Europa corre por las venas de la zona euro. En un primer ensayo se intentó que los países deudores asumiesen su pago en solitario dejando al margen a los acreedores. Y fue imposible. Después, se buscó otro tanto, pero con el recurso a un fondo de rescate. Eso es lo que ahora ha fallado. El reconocimiento de que el problema es común a todos los socios parece inevitable. LA VANGUARDIA. 10-5-2011

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