Cae con fuerza la renta familiar

“Y, como consecuencia de ello, los hogares no tienen más remedio que tirar del colchón del ahorro para salir adelante. Lo puso ayer negro sobre blanco el Instituto Nacional de Estadí­stica (INE). Según sus datos, mientras que la renta disponible de los hogares retrocede un 1,5% en términos anuales (primera caí­da en décadas), el consumo crece con fuerza: un 5,9%.”

Las familias ahorraron en el segundo trimestre del año 32.847 millones de euros, lo que suone 11.433 millones menos que en el trimestre anterior. En otros periodos históricos, el consumo se financiaba vía endeudamiento o mediante un aumento de la renta disponible gracias a la creación de empleo o la revalorización de los activos (principalmente vivienda), pero en estos momentos sólo el colchón del ahorro y las transferencias del Estado vía presupuestos (principalmente en desempleo) financian el incremento del consumo. El ‘efecto riqueza’ -por la revalorización del ladrillo- se ha evaporado de la economía española. (EL CONFIDENCIAL) LA REPÚBLICA DE LAS IDEAS.- En otros tiempos cabía y se recurría siempre a la devaluación “externa”. Hoy sólo cabe la “interna”, esto es recesión, incluso depresión durante varios años. Para decirlo con recientes palabras del premio Nobel Stiglitz, buen conocedor de nuestras desgracias: “Bajo las reglas del juego, España debe cortar ahora su gasto, lo que seguramente incrementará el paro todavía más. Al empeorar la economía, la mejora en la posición fiscal será mínima. España puede estar entrando en una espiral mortífera como la que tuvo Argentina hace una década. En estos momentos, España no está siendo atacada por los especuladores pero puede ser cuestión de tiempo”. ¿Demasiado pesimista? Es posible. Prueben a contrarrestarlo con el insensato optimismo del Gobierno y su presidente. LA VANGUARDIA.- El gobernador Fernández Ordóñez se cruzó ayer en el debate sobre el rumbo que debe seguir la política económica tras la protesta sindical del 29-S. Y se sumó al bloque de los que aconsejan a Zapatero que profundice en el nuevo régimen económico (David Taguas dixit) erigido tras la crisis de la deuda de mayo. Pero claro, la opinión del gobernador no es la de cualquiera. Él y el banquero Emilio Botín ejercen como los máximos pontífices, oficial el primero, de facto el segundo, de la política económica española. Su opinión, como el dedo del César, decide el sentido del juicio público de las decisiones gubernamentales. Opinión. El Confidencial El ‘cerdito’ se rompe: las familias comienzan a tirar del ahorro para poder salir adelante Carlos Sánchez La crisis económica ha entrado en una nueva fase. La renta disponible de las familias cae con fuerza por la moderación de la remuneración de los asalariados y por la destrucción de empleo. Y, como consecuencia de ello, los hogares no tienen más remedio que tirar del colchón del ahorro para salir adelante. Lo puso ayer negro sobre blanco el Instituto Nacional de Estadística (INE). Según sus datos, mientras que la renta disponible de los hogares retrocede un 1,5% en términos anuales (primera caída en décadas), el consumo crece con fuerza: un 5,9%. La consecuencia de esta divergencia no puede ser otra que una intensa caída del ahorro. En el segundo trimestre del año se situó en el 16,2% de la renta disponible, lo que significa 1,5 puntos porcentuales menos que en el trimestre anterior. Aunque la cifra se sitúa todavía en niveles elevados, lo relevante es que frente a lo que ha sucedido en otros ciclos, la financiación del consumo coincide con un claro retroceso de la renta disponible de las familias, que hace apenas un trienio crecía cerca del 5%. O expresado en otros términos. Las familias ahorraron en el segundo trimestre del año 32.847 millones de euros, lo que supone 11.433 millones menos que en el trimestre anterior. En otros periodos históricos, el consumo se financiaba vía endeudamiento o mediante un aumento de la renta disponible gracias a la creación de empleo o la revalorización de los activos (principalmente vivienda), pero en estos momentos sólo el colchón del ahorro y las transferencias del Estado vía presupuestos (principalmente en desempleo) financian el incremento del consumo. El ‘efecto riqueza’ -por la revalorización del ladrillo- se ha evaporado de la economía española. Aceleración del consumo El otro factor que podría explicar la aceleración del consumo podría tener que ver con una súbita mejora de los indicadores de confianza de los hogares sobre el futuro de la economía; pero las cifras no van, precisamente, en esa dirección. El indicador de confianza del consumidor (diferencia entre opiniones positivas y negativas) se situó en el segundo trimestre en 22,9 puntos negativos, por encima de los 18,2 puntos registrados en el trimestre anterior. Es decir, que la confianza no sólo no se recuperó sino que se redujo un poco más. El descenso de la renta disponible de las familias en lo que va de año es un hecho verdaderamente inusual. Incluso el propio Banco de España recordaba en su último informe anual que en 2009 -el año de mayor caída del PIB desde que en 1954 el INE comenzó a publicar la Contabilidad Nacional- la renta de los hogares creció un 1,1%. Y ello pese a la desaceleración de la remuneración por asalariado, la destrucción de empleo y el retroceso de los beneficios de los empresarios individuales. El banco central lo achacó al notable efecto expansivo de la política fiscal, a la disminución de los pagos netos por intereses y al descenso de la inflación, que contribuyeron a sostener las rentas familiares. Todos estos impulsos son los que se han agotado en 2010. Los tipos de interés han comenzado una suave pendiente alcista, la inflación ha repuntado hasta el 2% en septiembre y sólo las transferencias públicas vía desempleo son capaces de financiar una parte del consumo. De ahí que la subida del 5,9% del consumo en el segundo trimestre tenga tintes sorprendentes. La subida del IVA a partir del 1 de julio -al adelantarse muchas compras para pagar menos impuestos- puede explicar en parte esta aceleración del gasto de las familias, incompatible, como se ha dicho, con el descenso de la renta disponible. La utilización del ahorro para financiar el consumo es, precisamente, el principal instrumento con que cuenta el Gobierno para impulsar el consumo en los próximos trimestres, habida cuenta de que no hay que esperar prácticamente nada del empleo o la remuneración de los asalariados. Esto es, al menos, lo que confesó el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, a un grupo de analistas antes del verano. Y esto explica que en las previsiones para 2011 el Gobierno haya previsto un aumento del consumo privado de nada menos que el 1,8%, muy por encima de lo que estiman los principales institutos de coyuntura. Esa tasa -en un contexto macroeconómico extraordinariamente débil- es, incluso, muy superior al 0,5% estimado para este año, lo que significa que sólo puede financiarse tirando de la hucha del ahorro. Las previsiones del Servicio de Estudios del BBVA hablan de que la tasa de ahorro caerá este año hasta el 16,8% de la renta disponible; mientras que el año próximo descenderá todavía hasta el 15,7%. Lejos del 18,8% alcanzado el año pasado, pero muy por encima de los niveles medios del 11% registrados en los años inmediatamente anteriores a la crisis, y que marcan los niveles mínimos desde que en 1959 se puso en marcha el Plan de Estabilización. Los niveles actuales de ahorro son similares a los que existían en los años 70, pero con una notable diferencia: el endeudamiento de las familias es hoy muy superior al que existía por aquel tiempo. Tirar del ahorro para financiar el consumo es jugar con fuego en una economía como la española, que pese al brutal ajuste que ha sufrido en los dos últimos años aún registra un gigantesco déficit exterior, lo que refleja una falta de recursos para financiar la economía. Salvo en el caso de los hogares. Durante el segundo trimestre, las familias tuvieron una capacidad de financiación de 18.227 millones de euros, un 6,7% del PIB. Ahora bien, como recuerda el INE, este montante es 8.793 millones de euros inferior al obtenido en el segundo trimestre de 2009. Los datos de Estadística reflejan que las necesidades de financiación de la economía frente al resto del mundo se situaron en el segundo trimestre del año en 11.664 millones de euros. Es decir, nada menor que el 4,3% del producto interior bruto, una décima más que hace un año. Y eso que la economía se ha ajustado de forma notable. EL CONFIDENCIAL. 6-10-2010 Opinión. La República de las ideas Al borde del abismo Luis de Velasco Primero, el panorama general. En su reciente informe para la próxima reunión de otoño, “Will It Hurt? Macroeconomic Effects of Fiscal Consolidation”, el Fondo Monetario Internacional admite que la austeridad de las consolidaciones fiscales (antes de la entronización de los eufemismos, llamadas reducciones del gasto público) harán más daño que el generalmente admitido. En circunstancias normales, una reducción del gasto del 1 por ciento del PIB trae una pérdida de medio punto de crecimiento después de dos años. Eso en circunstancias normales , no como ahora que esas reducciones son generales. El efecto es sensiblemente peor. En otro informe del mismo organismo, el relativo a los mercados financieros, se insiste en la insuficiencia de las medidas conocidas como Basilea III, afirmando que “ las mismas sólo se aplican a una parte del sistema financiero” por lo que son insuficientes. Hay que extender esa regulación alcanzando al llamado “sistema financiero en la sombra”. En el fondo , la cosa es muy sencilla: se trata de enfrentar poderosos intereses que se oponen a esa regulación exhaustiva y necesaria. Lo indicó un portavoz de la institución, “el problema real es la voluntad política”. Como advirtió el director del departamento, el español Viñals, “es ahora o nunca. Cuanto más tiempo sigamos con el actual sistema, es mayor la probabilidad de vulnerabilidades, problemas y recaídas en la crisis”. Suficientemente claro. Y para complicar más las cosas, en el inmediato porvenir aparece la posibilidad de una guerra de tipos de cambio con devaluaciones competitivas con el peligro de una guerra comercial y de “empobrecimiento del vecino”, el gran agravAnte de la depresión del 29. Segundo, España. El Fondo advierte que esos daños causados por la consolidación fiscal aumentan para los países que no pueden reducir los tipos de interés o devaluar, caso de España. De manera aguda porque nuestro país ha perdido competitividad de manera pronunciada desde la entrada en el euro. Segundo peor país después de Irlanda, medida esa competitividad por la evolución del tipo de cambio efectivo real. Concretamente, cerca de diez puntos sobre la media de la Eurozona. En otros tiempos cabía y se recurría siempre a la devaluación “externa”. Hoy sólo cabe la “interna”, esto es recesión, incluso depresión durante varios años. Para decirlo con recientes palabras del premio Nobel Stiglitz, buen conocedor de nuestras desgracias: “Bajo las reglas del juego, España debe cortar ahora su gasto, lo que seguramente incrementará el paro todavía más. Al empeorar la economía, la mejora en la posición fiscal será mínima. España puede estar entrando en una espiral mortífera como la que tuvo Argentina hace una década. En estos momentos, España no está siendo atacada por los especuladores pero puede ser cuestión de tiempo”. ¿Demasiado pesimista? Es posible. Prueben a contrarrestarlo con el insensato optimismo del Gobierno y su presidente. LA REPÚBLICA DE LAS IDEAS. 6-10-2010 Opinión. La Vanguardia Ordóñez tercia en el debate Manel Pérez El gobernador Fernández Ordóñez se cruzó ayer en el debate sobre el rumbo que debe seguir la política económica tras la protesta sindical del 29-S. Y se sumó al bloque de los que aconsejan a Zapatero que profundice en el nuevo régimen económico (David Taguas dixit) erigido tras la crisis de la deuda de mayo. Pero claro, la opinión del gobernador no es la de cualquiera. Él y el banquero Emilio Botín ejercen como los máximos pontífices, oficial el primero, de facto el segundo, de la política económica española. Su opinión, como el dedo del César, decide el sentido del juicio público de las decisiones gubernamentales. Ordóñez no es sólo un técnico de la economía, también ha hecho política, a la que se ha dedicado desde diversos ámbitos, el último de ellos como secretario de Estado de Hacienda, y sabe de la importancia de los tiempos. Y estas semanas con críticas. El gobernador instó en un momento clave a seguir con la reforma de las pensiones, el centro del debate actual en el Gobierno, el PSOE y los sindicatos. Pidió rapidez y calificó la reforma de esencial para tranquilizar a los mercados. Y quiso dejar claro de qué hablaba: "Una adecuada combinación de modificaciones en algunos parámetros del sistema, que eleven la edad de jubilación, el mínimo número de años necesario para acceder a la prestación y el periodo de cálculo de la pensión". Frente a la idea de Zapatero de que la crisis de la deuda ha pasado, el gobernador opinó que los mercados vigilan y hay que seguir con las reformas. El problema para Zapatero es que con el programa de Ordóñez, que desde mayo también es el suyo, sólo puede tender unas manos vacías a los sindicatos. LA VANGUARDIA. 6-10-2010

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