Bruselas se suma al FMI

Ahora a por la sanidad pública

La ministra Salgado, que hace sólo diez dí­as habí­a negado que fuera a tomar nuevas medidas de ajuste, se mostraba “muy satisfecha” de la buena acogida que el Ecofin (la cumbre de ministros de economí­a y finanzas de la eurozona) ha dado a las nuevas medidas anunciadas por Zapatero. ¡Cómo no iban a darla si son ellos quienes nos las han impuesto!

Hasta or dos veces, el presidente del Eurogrupo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, se declaró en la reunión “impresionado” por los planes de austeridad en las cuentas públicas aprobadas por el Gobierno español. Sin embargo, uno de los centros de la reunión ha estado situado, justamente, en su reiterada propuesta de ampliar el fondo de rescate europeo de 750 mil millones de euros. ¿Para qué quería Juncker esa ampliación del fondo si no es para cubrir las espaldas del paraíso fiscal luxemburgués ante una posible quiebra de la deuda española? Porque para cubrir las de Grecia, Irlanda y Portugal ya hay más que suficiente con el fondo actual. Y si su propuesta de ampliación del fondo no se ha aprobado, es únicamente por la rotunda negativa de Merkel, que arguye para oponerse a la ampliación del fondo –pese a saber que ello no traerá sino mas inestabilidad y ataques sobre la deuda española y portuguesa– que la opinión pública alemana es contraria a financiar con sus impuestos los “excesos” de los demás. La realidad, sin embargo, es que a Berlín las turbulencias sobre la deuda de los países del sur de Europa le vienen muy bien por al menos cuatro razones. La primera, que gracias a ellas puede imponer nuevas y más onerosas medidas de ajuste sobre los llamados países periféricos o PIGS. En segundo lugar, porque cuanto más aumentan las turbulencias, los bancos alemanes –propietarios de gran parte de esa deuda– cobran intereses más altos. También porque una cierta inestabilidad del euro, con su consiguiente devaluación respecto a otras monedas, potencia la capacidad exportadora de Alemania, el motor que le está permitiendo salir antes y más fuerte de la crisis. Por último, porque cuanto más sube el precio de la deuda de estos países, más baja el de la deuda alemana. Y más fácil y barato le resulta a Berlín colocar en el mercado sus títulos de deuda pública y privada. Próxima estación: sanidad La hipocresía de esta gente no conoce límites. O más bien su límite está en donde dictan los intereses de las grandes oligarquías financieras europeas. Unos intereses que, como se estuvo debatiendo en esa misma reunión, pasan desde ya mismo por el desmantelamiento de la sanidad pública, su privatización, y por hacer que una parte de los costos sanitarios sean pagados por los usuarios. Los Gobiernos de la eurozona deberán “fomentar un uso rentable de la atención sanitaria, a través de incentivos adecuados incluidos sistemas de copago, y en su caso a través de la participación de proveedores no públicos”, es una de las conclusiones sobre los sistemas sanitarios europeos que aprobaron. O sea, hacer pagar a los usuarios el coste de la sanidad pública por partida doble (cuotas a la Seguridad Scial y ahora copago sanitario) y privatización de los servicios sanitarios públicos, abriendo ese mercado a las compañías aseguradoras, de las que la alemana Allianz y la francesa Axa son los grandes gigantes de la eurozona. Además, el Ecofin aconseja “reducir el uso innecesario de prestaciones de especialistas y hospitalarias”. Es decir, ofrecer a la mayoría de la población los recursos sanitarios más baratos (los servicios primarios) y reducir los más costosos, como la atención por parte de especialistas y los tratamientos hospitalarios. ¿Y todo esto para qué? Sencillamente, “para lograr la consolidación de las finanzas públicas”. Es decir, recortar el gasto público sanitario para que los grandes bancos puedan cobrar sin problemas la deuda pública a unos intereses crecientes. Acusar de vampiros desalmados a una gente dispuesta a chupar la sangre, la salud y la vida del pueblo para acrecentar su poder y sus beneficios es quedarse corto. La ministra Salgado dijo tras la reunión que en España no se aplicará esta fórmula. Pero también había dicho que no se tomarían nuevas medidas de ajuste sólo unos días antes de suprimir las ayudas a los parados. Y ya se sabe que donde hay patrón no manda marinero.

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