A la espera del próximo cisne negro

“Pero no todos los inversionistas tiemblan temerosos a la espera de que explote la próxima crisis financiera. Algunos están aceptando la volatilidad del mercado con los brazos abiertos y construyendo portafolios para beneficiarse de ésta. Un creciente número de gestores de fondos y firmas financieras está creando productos de inversión diseñados para sacarles provecho a grandes caí­das conocidas como cisnes negros”.

El colaso de Lehman Brothers fue una excelente noticia para los inversionistas preparados para la aparición de cisnes negros. Los fondos manejados por Universa Investments LP, un fondo de cobertura manejado por Mark Spitznagel, un colaborador de Taleb por mucho tiempo, registraron un rendimiento de más de 100% en 2008. Los activos del fondo han crecido durante ese período de 300 millones de dólares a 6.000 millones. La semana pasada se conoció que China Investment Corp., el fondo soberano chino que gestiona 300.000 millones de dólares, y fondos de gobiernos de Oriente Medio están conversando con Universa sobre la posibilidad de invertir en dicho fondo. (THE WALL STREET JOURNAL) CHINA DAILY.- Actualmente, el mundo está dividido en dos grupos de países: los que están listos para una fuerte recuperación, y los que se quedan atrás y están dando señales de nuevos problemas. Actualmente en el mundo occidental se está dando un proceso de reequilibrio de los portafolios que está invirtiendo la clasificación internacional de las tasas de crecimiento con relación a las que existían antes de la crisis. Los antiguos campeones van cojeando por la pista, mientras que quienes eran tortugas corren como gacelas. EEUU. The Wall Street Journal A la espera del próximo cisne negro Jane J. Kim Luego de 10 años de un mercado deprimido y dos años de agitación que hicieron caer las acciones un 57%, los inversionistas están apostando a que la situación financiera empeore en los próximos meses. Los rendimientos de los bonos se acercan a niveles mínimos históricos, el precio del oro continúa ascendiendo y la cotización de las acciones continúa oscilando a medida que los operadores intentan determinar la dirección de una economía que permanece, en palabras del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, "inusualmente incierta". Pero no todos los inversionistas tiemblan temerosos a la espera de que explote la próxima crisis financiera. Algunos están aceptando la volatilidad del mercado con los brazos abiertos y construyendo portafolios para beneficiarse de ésta. Un creciente número de gestores de fondos y firmas financieras está creando productos de inversión diseñados para sacarles provecho a grandes caídas conocidas como "cisnes negros". La mayoría de estos productos está dirigida a inversionistas institucionales como fondos de pensiones, fondos soberanos, fundaciones y a familias acaudaladas, pero las estrategias también están siendo puestas en práctica por inversionistas individuales. El término cisne negro fue popularizado en 2007 por el exitoso libro del inversionista Nassim Nicholas Taleb. Se deriva de la antigua creencia, promovida alguna vez en Occidente, de que todos los cisnes son blancos, una noción que resultó ser equivocada cuando exploradores europeos descubrieron cisnes negros en Australia. El punto medular de la historia es que todo es posible. De hecho, grandes sorpresas son más comunes de lo que la gente piensa. En términos financieros, un cisne negro usualmente se manifiesta con movimientos drásticos en el mercado, eventos como la invasión de Kuwait por parte de Irak en 1990, los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y la reciente crisis financiera. La idea básica detrás de la estrategia de cisne negro de Taleb es mantener la mayor parte de su dinero en inversiones muy seguras y apostar una pequeña porción —un 10%— en contratos de opciones u otras apuestas especulativas cuyos precios se dispararían durante un pánico financiero. El colapso de Lehman Brothers fue una excelente noticia para los inversionistas preparados para la aparición de cisnes negros. Los fondos manejados por Universa Investments LP, un fondo de cobertura en Santa Mónica, California, manejado por Mark Spitznagel, un colaborador de Taleb por mucho tiempo, registraron un rendimiento de más de 100% en 2008. Taleb ha sido asesor de Universa desde su creación en 2007. Los activos del fondo han crecido durante ese período de US$300 millones a US$6.000 millones. Hoy en día, existen alrededor de 20 fondos de cobertura especializados en estrategias de "riesgo extremo" (tail-risk), la mayoría de los cuales se ha creado en los últimos 18 meses, según Hedge Fund Research Inc. Algunos de estos fondos especializados intentan generar ganancias cuando los mercados se desploman. Otros están diseñados para protegerse de un desplome financiero pero aún lograr ganancias cuando los mercados se disparan. Los inversionistas típicamente no ponen todo su dinero en estos fondos, pero últimamente están colocando cada vez más. El talón de Aquiles de la diversificación La vieja cura para protegerse de eventos extremos era la simple diversificación de inversiones: la distribución de apuestas entre varias clases de inversiones. Pero la última crisis financiera demostró que la colocación de activos no siempre es fiable cuando todos los mercados caen al unísono. La diversificación "funciona la mayor parte del tiempo, pero cuando no, lo pueden destruir", explica John Liu, quien gerencia Citi Portfolio Solutions, una nueva unidad de Citigroup Inc. dedicada a desarrollar y manejar estrategias de cobertura de riesgo extremo para inversionistas institucionales. Pero las inversiones cisne negro también tienen sus riesgos. El más grande: cuando los mercados se comportan con normalidad, la estrategia puede llevar a perder la oportunidad de ganar con un mercado al alza. Esto es porque la estrategia típicamente conlleva la compra de muchas opciones de venta fuera de dinero (out-of-the-money "put" options) relacionadas a todo, desde índices de acciones y tasas de interés hasta divisas. Las opciones de venta confieren el derecho de vender el instrumento subyacente si el precio cae hasta cierto nivel. Debido a que éstas ofrecen protección, sus valores suben durante olas de pánico en el mercado, produciendo grandes ganancias para los tenedores. Pero si el mercado no se desploma, las opciones expiran sin valor y el inversionista debe comprar nuevas opciones para reemplazar las viejas. Si los mercados siguen estables o suben por mucho tiempo, estos costos se van acumulando. Durante el período que comprendió el fin de la década de los 90 y comienzos de la década de 2000, no se registró ninguna depresión marcada del mercado, definida comúnmente como una caída de 20% o más frente al punto máximo. Un inversionista que haya usado una estrategia pura de cisne negro se habría perdido uno de los mayores mercados alcistas de la historia, el de la burbuja tecnológica. A pesar de los riesgos, un creciente número de inversionistas profesionales están apostando a los cisnes negros, ya sea para protegerse de un colapso bursátil o para ganar con uno en caso de que suceda La semana pasada se conoció que China Investment Corp., el fondo soberano chino que gestiona US$300.000 millones, y fondos de gobiernos de Oriente Medio están conversando con Universa sobre la posibilidad de invertir en dicho fondo, según personas conocedoras de la situación. Específicamente, los fondos soberanos están dispuestos a pagarle a la firma en espera de que por lo menos parte de su portafolio obtenga ganancias si el mercado se desploma. "Es difícil para los operadores adoptar una estrategia que gana muy poco en la mayoría de los mercados", señala Spitznagel. Pero agrega: "Estamos listos para esperar mucho tiempo por un cisne negro. Soy de los que creen que otra ola de pánico se avecina". THE WALL STREET JOURNAL. 27-8-2010 China. China Daily Tortugas y gacelas Hans-Werner Smith La peor crisis financiera mundial de la postguerra ha terminado. Llegó repentinamente en 2008 y, después de aproximadamente 18 meses, se desvaneció casi tan rápido como había surgido. Los paquetes de rescate bancarios por 5 billones de euros y los programas de estímulo keynesianos por otro billón de euros evitaron el colapso. Después de haber disminuido 0,6% en 2009, se prevé que el PIB mundial tenga un crecimiento este año de 4,6%, y de 4,3% para 2011, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional –un aumento más rápido que el crecimiento promedio de las tres últimas décadas. Sin embargo, la crisis de deuda europea continúa, y los mercados no confían del todo en la calma actual. Las primas de riesgo que los países financieramente abatidos tienen que pagar siguen siendo altas y señalan riesgo permanente. Las primas de las tasas de interés griegas con respecto a las alemanas en lo que se refiere a los bonos del gobierno a diez años se situaron en 8,6% el 20 de agosto, que es incluso más alto que a finales de abril cuando Grecia prácticamente se volvió insolvente y se tomaron medidas de rescate en toda la Unión Europea. Los diferenciales para Irlanda y Portugal también han estado aumentando pese a que a finales de julio parecía que el enorme paquete financiero de 920,000 millones de dólares aportado por la UE, los países de la zona euro, el FMI y el Banco Central Europeo calmaría a los mercados. Actualmente, el mundo está dividido en dos grupos de países: los que están listos para una fuerte recuperación, y los que se quedan atrás y están dando señales de nuevos problemas. Brasil, Rusia, India y China, los países del BRIC -están en el primer grupo. Incluso en Rusia, donde la recuperación se veía difícil y vacilante, se prevé un crecimiento de 4,3% este año. China es el que va a la cabeza con una tasa de crecimiento de alrededor del 10%. El segundo grupo se compone de los países con problemas de deuda, principalmente los Estados Unidos. Aunque se prevé que el crecimiento de dicho país será de 3,3% este año, y de 2,9% para el siguiente año –que es aproximadamente el promedio de largo plazo de los últimos treinta años, a esto no se le puede llamar una recuperación autosostenida debido a que se pronostica que el déficit fiscal alcanzará este año un sorprendente 11% del PIB, antes de retroceder a un todavía elevado 8,2% en 2011. Aunque el aumento del desempleo en los Estados Unidos se ha detenido, la tasa actual de 9,5% es muy elevada para ese país, alrededor del doble de su nivel previo a la recesión. El problema sigue siendo el mercado inmobiliario, cuyo colapso causó la crisis. El índice de viviendas unifamiliares Case-Shiller parecía haberse recuperado en la primavera de 2009, después de una disminución de 34% respecto de la última expansión. Sin embargo, los precios de las viviendas desde ese entonces han estado estables y no muestran una tendencia visible. La construcción de nuevas viviendas unifamiliares en mayo de 2010 estaba en su nivel más bajo desde la introducción de este indicador en 1963. Los precios inmobiliarios comerciales disminuyeron entre mayo y junio de este año en un alarmante 4%. Todo esto tiene implicaciones negativas para el consumo estadounidense, para la industria de la construcción y para el sistema bancario. Además, a pesar de la legislación reciente sobre la reforma bancaria, los Estados Unidos siguen sin resolver las deficiencias estructurales de sus mercados de capital. El principal problema es que el flujo de crédito externo se ha visto afectado porque los valores estadounidenses respaldados con hipotecas y los derivados que se basan en ellos se han vuelto casi invendibles en todos lados. Ese mercado sencillamente se ha desmoronado y su volumen anual de emisiones ha caído abruptamente en 97% -de 1,9 billones de dólares a sólo 50,000 millones de dólares- entre 1996 y 2009. Casi el total (95%) del financiamiento de viviendas en 2009 se tuvo que canalizar a través de agencias como Fannie Mae, Freddie Mac, y Ginnie Mae para evitar un colapso total de la economía estadounidense. En Europa, el panorama también es desigual. Los países que solían estar en expansión –Grecia, Irlanda y España—permanecen en recesión y su PIB seguirá contrayéndose. La tasa de desempleo en España, una de las economías más grandes de Europa, se ha disparado al 20% y todavía no da señales de mejoría. La economía española se contrajo un 3,6% en 2009 y se prevé que decrecerá un 0,4% este año. En Finlandia, Gran Bretaña e Italia se prevén tasas de crecimiento por debajo de la media. Sin embargo, Alemania, la mayor economía de Europa, está teniendo una recuperación económica sorprendentemente fuerte. El indicador Ifo del ciclo empresarial marca claramente “expansión” tanto en lo que se refiere a las expectativas como a la evaluación de la situación actual. De hecho, en los 50 años de su existencia, el indicador nunca había crecido tan bruscamente como en los últimos 12 meses. Se prevé que Alemania, que durante muchos años fue la rezagada en Europa, crecerá un 3% o más este año, mientras que el promedio de la UE-15 (y la UE-27) es de apenas 1,1%. También el mercado laboral alemán ha dado un giro milagroso. La tasa de desempleo, que actualmente es de 7%, es ligeramente inferior a lo que fue incluso durante el apogeo de la última expansión en otoño de 2008, y se espera que disminuya. Por otra parte, Francia, la segunda economía de Europa, está en problemas. Su tasa de desempleo es del 10% actualmente, y el crecimiento de PIB este año se situará alrededor del 1,3%, apenas por encima del promedio de la UE. Mientras que la tasa de desempleo de Alemania es un poco menor que durante la última expansión, la tasa francesa es significativamente superior a la de la última desaceleración (2004-2005). La explicación de este mundo dividido es que los países como Grecia, España y los Estados Unidos, que experimentaron una larga expansión financiada por enormes importaciones de capital, ahora se enfrentan a dificultades crecientes para encontrar financiamiento externo. En contraste, los países que exportaron capital disfrutan ahora de un exceso de liquidez, porque el capital recela de los países “saturados”. Este exceso de oferta de crédito genera consumo e inversiones adicionales, lo que da lugar a una expansión. Actualmente en el mundo occidental se está dando un proceso de reequilibrio de los portafolios que está invirtiendo la clasificación internacional de las tasas de crecimiento con relación a las que existían antes de la crisis. Los antiguos campeones van cojeando por la pista, mientras que quienes eran tortugas corren como gacelas. CHINA DAILY. 27-8-2010

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