De la manera más despiadada, mezquina y violenta posible. Así ha decidido ejecutar el desahucio la Policía, siguiendo las órdenes tajantes de la jueza que lleva el caso, ante negativa del fondo Urbagestión a conceder una prórroga.
Ni los buitres, ni la jueza, ni la Policía, han querido negociar ni mediar de ninguna manera en la sentencia de desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años que lleva ocho luchando por permanecer en la casa donde vive desde hace siete décadas, a pesar de todas las ofertas de ayuda recibidas, de todas las gestiones del Ministerio de Vivienda y de la movilización de unos 400 activistas frente al portal de su casa, en el Barrio del Retiro de Madrid.
De nada ha servido la oferta hecha a Urbagestión por parte de una generosa donante -una conocida escritora que de momento, quiere conservar el anonimato- que se había ofrecido a costear los 2.150 euros mensuales restantes para completar el alquiler que los buitres propietarios del edificio le han impuesto a la anciana, inasumibles para su pensión de poco más de 1.300 euros. El nivel de miseria moral ha llegado hasta negarle a Mari Carmen siquiera una hora para recoger sus cosas.
El enorme despliegue policial ha logrado dispersar a los más de 200 activistas y vecinos que habían acampado por la noche frente al portal de Mari Carmen, en Sainz de Baranda 86, para impedir la llegada de la comisión.

A los afiliados del Sindicato de Inquilinas de Madrid se les han sumado cientos de madrileños, indignados y conmovidos por este casi emblemático, alertados por redes sociales. Se agolpaban en resistencia pacífica alrededor de la puerta, en las escaleras hasta el sexto piso (no funciona el ascensor). El vecino del primero, defensor de la anciana, les dejó su piso para echar una cabezada, para lavarse o beber agua. Otros vecinos del barrio repartían galletas o botellas de agua a los activistas.
Hay activistas del Sindicat de Llogateres de Barcelona que se han montado en el AVE para sumarse al bloque. Artistas e intelectuales como Juan Diego Botto, Carlos Bardem, o Ana Belén, o políticos como Enrique Santiago (IU), Manuela Bergerot (Más Madrid) o Irene Montero e Ione Belarra (Podemos) también se pasaron para dar ánimos y prestar su presencia pública. Desde la noche anterior, todos los medios de comunicación -televisiones, radios, periódicos, digitales- han cubierto el desahucio en directo.
Los partidos de izquierdas, los sindicatos, el gobierno central… todos han condenado este desahucio que no es uno más. Es simbólico, emblemático. Porque durante ocho años la lucha de Mari Carmen se ha convertido en una bandera conocida mucho más allá de Madrid.

Hasta la ONU a través de su relator especial de vivienda, Koldo Kasla, declaró que «La jueza debe suspender este desahucio para evitar un daño irreparable y para permitir que España cumpla con las obligaciones internacionales de derechos humanos de buena fe»
Todo ese masivo apoyo social ha sido atropellado por un desmesurado despliegue represivo, que incluso ha obligado a los medios de comunicación a retirarse de la escena para no tener incómodos testigos para semejante ignominia. Un despliegue policial que no ha dudado en usar la violencia -golpes, tirones de pelo, gas pimienta- contra los activistas que trataban de impedir que se expulse de su casa a una anciana en silla de ruedas.
Es evidente que esta violencia implacable y kafkiana, desgarradoramente cruel, del fondo y del aparato jurídico-represivo a su servicio, ha buscado ejecutar sin piedad este desahucio. El mensaje es claro. «Nosotros tenemos el capital, el poder y la fuerza. Y no nos detendrá ningún escrúpulo moral para defender nuestros intereses».
¿Cabe un ejemplo más descarnado de la dictadura del capital monopolista?
Ante todo esto, sólo podemos gritar. ¡Vergüenza! ¡Vergüenza! ¡VERGÜENZA!

No sólo han querido echar de su casa de toda la vida a Mari Carmen, sino quebrar nuestra voluntad de lucha. Lo primero -por desgracia- lo han conseguido. Lo segundo nunca lo lograran.
Desde estas páginas condenamos enérgicamente este atroz atropello al servicio de los buitres financieros e inmobiliarios que dominan el mercado inmobiliario. Condenamos y denunciamos a los jueces y funcionarios que han aplicado la ley al servicio de los poderosos, ignorando su obligación de proteger a los vulnerables.
Y mandamos un fraternal saludo a todos los miles y miles y miles de activistas, vecinos y madrileños valientes, que se han movilizado ahora y desde hace ocho años por esta causa, o por parar cientos de miles de desahucios en toda España.
Por último, enviamos un tierno abrazo a Mari Carmen, con el corazón en un puño -como media España- de no saber qué será de ella.
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Desahucio
Compartimos aquí el poema de Rafael Alberti que la cantante Ana Belén le dedicó a Mari Carmen, pocas horas antes de su desahucio
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Desahucio

Ángeles malos o buenos,
que no sé,
te arrojaron en mi alma.
Sola,
sin muebles y sin alcobas,
deshabitada.
De rondón, el viento hiere
las paredes,
las más finas, vítreas láminas.
Humedad. Cadenas. Gritos.

Ráfagas.
Te pregunto:
¿cuándo abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?
Dímelo.
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Sobre los ángeles [1929]
Rafael Alberti
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