Editorial

¡Vamos, Lula!

Desde estas páginas compartimos los anhelos y las esperanzas de tantos millones de brasileiros que gritan: ¡Vamos, Lula!

A pocos días de las decisivas elecciones brasileñas del 2 de octubre, las esperanzas de todos los progresistas y revolucionarios de América Latina están puestas en el histórico líder de la izquierda carioca, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Si se cumplen lo que pronostican las encuestas, que dan una holgada ventaja al líder del Partido de los Trabajadores, Lula podría volver a ser presidente de Brasil, derrotando la movilización popular al ultraderechista Jair Bolsonaro, un «Trump tropical» que durante cuatro años ha atacado las condiciones de vida y de trabajo de las clases populares, ha atacado las libertades y derechos fundamentales, ha gestionado una pandemia de Covid-19 con criminal negligencia, y ha vendido la soberanía brasileña, entregando al país emergente a las directrices del FMI y de Washington.

La historia del más que probable retorno de Lula al palacio de Planalto es una historia de lucha, resistencia y perseverancia de la izquierda, los movimientos sociales y del pueblo de Brasil, derrotando las maniobras golpistas de los sectores más reaccionarios y tenebrosos de la clase dominante brasileña, junto con los centros de poder hegemonistas.

Ya pocas dudas se pueden tener de que el ‘impeachment’ golpista que desalojó a Dilma Rousseff de la presidencia de Brasil, y que estuvo acompañado de una «cacería anticorrupción» contra el PT y su máxima figura, Lula, no fueron otra cosa que una enorme farsa político-judicial, que formó parte a su vez del «golpe blando» de Washington para reconducir al gigante carioca -primero de la mano de Temer y luego de la de Bolsonaro- al redil norteamericano.

La persecución judicial contra Lula lo metió durante 580 días en prisión, e impidió a la máxima figura de la izquierda brasileña -con su enorme tirón electoral- participar en las elecciones de 2018, ganadas finalmente por el ultraderechista Bolsonaro. El instructor del caso «Lava Jato», el juez Sergio Moro -martillo inquisidor de Lula, luego ministro de Justicia de Bolsonaro, y durante mucho tiempo elogiado por los grandes medios brasileños como un «ejemplo en la limpieza anticorrupción»- quedó desacreditado para siempre tras varios reportajes del prestigioso periodista Glenn Greenwald (Premio Pulitzer 2014). En esas piezas periodísticas se relataba con todo detalle los cientos de conversaciones, mensajes y llamadas que mantuvo Moro con el fiscal Dallagnol para coordinar su estrategia contra Lula, una flagrante prevaricación.

Pero a lo largo de los oscuros años de Temer y Bolsonaro, ni Lula, ni la izquierda, ni los movimientos populares brasileños dejaron de luchar ni un solo momento. Redoblaron sus esfuerzos para aumentar su grado de organización y su poder de movilización, creando las condiciones para derrotar la ofensiva oligárquica-imperialista.

Hasta conseguir, en noviembre de 2019 -ya con la chapuza de la «Lava Jato» puesta en evidencia- la excarcelación del histórico líder izquierdista.

Ahora, impulsado y aupado por una izquierda y unos movimientos populares de Brasil, Lula puede volver a hacer historia, volviendo a colocar al gigante carioca en la senda de la soberanía y la independencia frente a las potencias imperialistas, en el camino de la redistribución de la riqueza, del progreso y del bienestar para la inmensa mayoría del pueblo brasileño.

Desde estas páginas compartimos los anhelos y las esperanzas de tantos millones de brasileiros que gritan: ¡Vamos, Lula!

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