SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Una regeneración que se queda en «cerdada»

Berlusconi para consolidar sus posibilidades de gobernar modificó la ley electoral introduciendo una prima de 50 escaños al partido más votado. Le vino bien durante un tiempo, luego favoreció a sus adversarios. A esa estratagema se llamó la “cerdada”, un calificativo certero. Los italianos andan ahora rectificando eso y algunas otras extravagancias que degeneran la democracia republicana, ya de por sí bastante deteriorada.

La democracia española va a la zaga de la italiana, en cuanto a deterioro y en degeneración, tanto que los partidos de gobierno caminan hacia el precipicio y los ciudadanos se interesan por cualquier aventura que no tenga que ver con los de siempre. Una forma de votar a la contra, cualquier cosa mejor que lo de siempre. Los italianos inventaron para el presente el concepto político de “casta” y a España le va bien la categoría, sobre la que Joaquín Costa ya argumentó hace cien años en su “Oligarquía y caciquismo”. Nada nuevo bajo el sol.

Esta semana el presidente Rajoy avanzó un peón sobre la regeneración (o degeneración) de la democracia. Advirtió que se pueden retirar aforamientos y propuso reforzar a la lista más votada para designar alcaldes en los Ayuntamientos. No entró en detalles sobre cómo reforzar el poder del más votado aunque no alcance la mayoría, pero da el tufo de que se trata de una “cercada” a la italiana.

Es sorprendente (evito otros calificativos tan gruesos como merecidos) que la regeneración discurra por ese cauce. Entre las propuestas de regeneración que se pueden inventariar de todas las que se han formulado por gente seria, reforzar la lista más votada en los Ayuntamientos ocupa un lugar muy secundario; apenas admite un asalto. Los sistemas electorales son instrumentales, producen unos u otros efectos en la composición de candidaturas. Los dos grandes sistemas son el mayoritario (el que gana se queda con todo) a una o dos vueltas, y el proporcional más o menos corregido. Incluso pueden dar el mismo resultado según como se plantee la estrategia de los contendientes con alianzas y coaliciones antes o después de las elecciones. Incluso se pueden mezclar ambos sistemas aunque esa opción multiplique los efectos imprevisibles.

La impresión de que la propuesta es coyuntural y oportunista, para afrontar con ventaja las inminentes elecciones municipales, tiene sentido, es inevitable. Y envolver el ventajismo con papel de regeneración pertenece al género más desvergonzado. El PP tiene fuerza parlamentaria para arreglar el sistema electoral a su conveniencia, pero sería una victoria pírrica con alto precio posterior, los ciudadanos no son tontos aunque algunos políticos se lo creen. La conclusión más obvia a la vista de la propuesta es que con estos bueyes no se puede llegar a ningún sitio, que esta gente ni quiere, ni sabe regenerar, solo les interesa el poder, retenerlo, ostentarlo, sin más pretensiones u objetivos que durar. Esta gente ni tiene proyecto, ni tienen sueños, solo aspiran a seguir al mando.

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