La vuelta de Rodrigo Rato a la escena polí­tica española

Una pieza clave

La elección de Rodrigo Rato para la presidencia de de Caja Madrid -la cuarta entidad financiera española- se ha convertido en una de las claves polí­ticas fundamentales de los movimientos polí­ticos que se están produciendo en nuestro paí­s. Ahora ya nadie duda de ello. ¿Pero clave para qué? ¿Clave para quién? A medida que se profundiza la crisis y se deteriora la imagen de Zapatero, cada vez más agotado como gobierno, se han revolucionado los movimientos en torno al PP como alternativa. ¿Es desde esta perspectiva como hemos de leer la vuelta de Rato a la primera fila de la polí­tica española o cómo una encarnizada disputa por el poder polí­tico-económico regional dentro del PP? En todo caso el problema es ¿alternativa de quién? Basta mirar la galerí­a de fotos desde que Zapatero se convirtió en alternativa de gobierno para sacar una conclusión «fatal»: los encuentros de Zapatero-Botí­n ocupan todas las portadas. Dicho de otra manera, es impensable imaginar una alternativa en nuestro paí­s en la que no esté por medio la oligarquí­a financiera y sus intereses. Y, en este sentido algo se ha empezado a mover en la derecha española para convertirse en alternativa a Zapatero.

Vinculaciones de clase La elección de Rodrigo Rato ara la presidencia de Caja Madrid no es un capítulo más de la lucha entre los diferentes sectores de la burguesía burocrática madrileña, tampoco una simple disputa de familias por el poder dentro del PP. Primero porque Rato no es uno más del PP y, segundo, porque los grandes poderes del país ya trabajan un gobierno alternativo. Y es ahí donde la vuelta de Rodrigo Rato adquiere, sin duda, todo su significado.Rodrigo Rato es un personaje vinculado orgánica y directamente con la oligarquía financiera del país. No sólo por su origen familiar, sino por sus relaciones privilegiadas con el poder económico oligárquico-financiero. Tras su paso por el FMI, regresó inesperadamente hace dos años a España, pero no para “un retiro dorado por cuestiones personales”, como se dijo entonces, sino para volverse a colocar en la primera línea de la política española.De entrada como asesor de Botín en el Santander, como consejero de Criteria, el holding de la Caixa, y como director general senior del banco de negocios Lazard. Y ahora como presidente de Caja Madrid, el cuarto poder financiero de España. Todo ello se completa con su relación de “amistad” con el presidente del BBVA, Francisco González, que Rato ayudó a instalar en la cúpula del segundo holding bancario de España en los tiempos de Argentaria, antes de su fusión con el Banco de Bilbao. Es decir, Rodrigo Rato está vinculado económica y familiarmente con la oligarquía financiera del país.Desde su puesto en Caja Madrid tiene en sus manos un papel fundamental como una de las entidades llamadas a ser líderes de los procesos de fusión de las cajas y, por lo tanto, de la reordenación del mapa financiero español que la oligarquía financiera mira con lupa. El amigo “americano” Pero no sólo eso, la presidencia de Caja Madrid se puede convertir en una plataforma ideal para la recomposición de una alternativa política, en tanto que lugar ideal para tender puentes y establecer alianzas con el poder político y económico de las diferentes comunidades autonómicas. En especial con una parte tan sustancial de la burguesía catalana como CiU; una relación imprescindible para que el PP pueda volver a convertirse en alternativa de gobierno a nivel nacional. Artur Mas recibía la elección para Caja Madrid de Rato como positiva, “lo conozco bien y Caja Madrid tiene suerte”. Y no hay que olvidar que Rato fue el encargado por Aznar para negociar el apoyo de CiU a la investidura de Aznar tras su triunfo electoral en 1996.Todos esos mimbres serían insuficientes sin uno aún más fundamental, la relación de Rato con el “amigo americano”. Alguien, dicen que Pedro J., el director de El Mundo, decía en una cena con poderes “fácticos” que: “Aznar vetó a Rato como líder del PP, porque Rato se atrevió a criticar el apoyo incondicional de Aznar a Bush y su intervención militar en Irak”. El cambio en la administración norteamericana con Obama abre de nuevo las puertas a Rato como parte fundamental de una alternativa de gobierno al de Zapatero. Pieza clave de cualquier alternativa La vinculación de Rodrigo Rato con los poderes económicos, políticos incluso mediáticos del país le convierten en una pieza clave de cualquier alternativa al gobierno de Zapatero.Dijimos, cuando Rato abandonó su puesto de presidente en el Fondo Monetario Inrternacional, que bajo las razones “personales y familiares” que dijo había otras razones que se verían con el tiempo. Sí, eran las razones de clase, las que le han convertido en una alternativa de la oligarquía financiera al gobierno actual de Zapatero.Estamos, sin duda, al final de un ciclo que puede alargarse más o menos, pero al que la oligarquía busca ya una salida en la forma de un nuevo equipo de gobierno.Zapatero está, en lo fundamental, amortizado tras entregar los recursos públicos del país a la banca. Quizás le quede el último servicio por prestar, la reforma laboral “a la alemana” que ya preparan, según el ministro de Trabajo Corbacho para primeros de 2010.Es dentro de las maniobras “oscuras” de la oligarquía española –con el visto bueno de la superpotencia norteamericana- donde hemos de situar la vuelta de Rodrigo Rato a la primera línea de la política española. Se equivocan quienes siguen presentando la vuelta de Rato como una “lucha personal por el poder” dentro del PP, ese no es el problema.. Rato es una apuesta de clase al PSOE de Zapatero, con o sin Rajoy. Perfectamente Rato puede ser el complemento de Rajoy, como lo fue como ministro de Aznar. Lo que si está claro es que es parte sustancial de la alternativa que la oligarquía prepara para “centrar” al PP y convertirlo en alternativa real y creíble a Zapatero. Todos los caminos llevan a Roma Sin embargo nada está aún completamente decidido. Aún está por ver como se van a desarrollar los acontecimientos dentro y fuera de las fuerzas políticas. La oligarquía se enfrenta a la necesidad de preparar una alternativa a un gobierno de Zapatero cada vez más agotado. Pero, al mismo tiempo, a la agudización de la lucha social que un alargamiento de la crisis puede provocar a medio plazo.La rebelión del campo, puesta de manifiesto en la última convocatoria en Madrid con más de 200.000 manifestantes, o el anuncio sindical de manifestaciones, “descafeinadas” pero que se le pueden ir de las manos, abren nuevas incógnitas al desarrollo de la situación. Nada hay escrito, Una cosa es lo que la oligarquía quiere y otra lo que puede hacer. Si la rebelión social se agudiza, y sobre todo se agudiza a pasos agigantados, el recambio de Zapatero puede no ser tan urgente. Entonces Rato podría volver a ser congelado.Por ahora todo puede pasar, aunque una cosa está clara, los poderes oligárquico financieros, con Botín al frente, “no dan puntada sin hilo” y preparan la sustitución de Zapatero en la que Rato y los movimientos dentro del PP son una de las claves.Rajoy con Rato, Rato con Rajoy, Rato solo… ellos no descartan ninguna solución

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