Una nueva fase de peligrosa inestabilidad

“Alemania y otros paí­ses occidentales han apoyado durante mucho tiempo al régimen de Mubarak, precisamente porque pensaban que era la mejor garantí­a para asegurar que Egipto no se desplazarí­a en la dirección del Islam radical. Algunos medios han argumentado que esas preocupaciones no son del todo injustificadas. El periódico conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung señala que mientras que voces polí­ticas plurales pueden estar surgiendo en Egipto, es también el paí­s que ha fabricado la mano derecha de Osama bin Laden, Ayman al-Zawahiri, y a Mohamed Atta, uno de los pilotos suicidas del 11-S.”

Un Egito plural sería menos proclive a aceptar las políticas israelíes como Mubarak ha hecho durante décadas. La mayoría de los manifestantes están sin duda sobre todo interesados en las mejoras sociales y en una mayor apertura política, como dicen. También odian a la familia gobernante de una manera similar al odio del pueblo de Túnez hacia Ben Ali. Pero las simpatías por los palestinos como Hamas, que gobierna en Gaza, también sin duda juegan un papel importante. Si Estados Unidos, con el fin de hacer olvidar las manipuladas elecciones del pasado, apoyan la demanda de elecciones justas en un futuro inmediato, entonces de esas elecciones presumiblemente se beneficiarían las fuerzas que son críticas con Israel. Oriente Medio se enfrenta a cambios cuyas consecuencias son casi imposibles de predecir (DER SPIEGEL)THE WALL STREET JOURNAL.- Mientras el mundo espera que el presidente egipcio, Hosni Mubarak, sucumba, merece la pena analizar las causas mundiales de esta crisis regional. La inestabilidad política en Oriente Medio puede haber revelado un deseo reprimido de acabar con años de dictaduras opresivas, pero tiene sus orígenes en los grandes desequilibrios económicos mundiales que han aumentado en la última década y que siguen desestabilizando la economía mundial. En este caso, se materializan en altos y crecientes precios de los alimentos en todo el mundo. Si los líderes mundiales extraen una lección de estas protestas, debe ser la de que no pueden ya permitirse retrasar más el acuerdo para atajar estos desequilibriosAlemania. Der SpiegelUna nueva fase de peligrosa inestabilidadDaryl LindseyA medida que las protestas masivas continúan creciendo en El Cairo, líderes occidentales e israelíes están empezando a reflexionar lo que puede ser inevitable: el nuevo orden en el Egipto post-Mubarak. En las páginas editoriales de Alemania el martes, los comentaristas ofrecen conflictivos puntos de vista sobre la amenaza del Islam radical en el país. Cientos de miles de personas llenaron las calles de la capital egipcia de nuevo el martes en lo que se cree que es la protesta más grande en la Plaza Tahrir (Liberación) de El Cairo. Y una vez más, los manifestantes exigieron que Hosni Mubarak, el gobernante de Egipto durante tres décadas, se marche. "Mubarak puede tener la piel gruesa, pero nosotros tenemos más afiladas las uñas", gritaba la multitud. Gritos de "¡Vete, Vete, Vete!" también se podía escuchar. "Podemos sentir el olor de la libertad, y ya no son posibles compromisos con Mubarak", dice el manifestante Mustafa Amer, de 35 años, a Der Spiegel. Es un llamamiento que fue repetido por el político opositor, Mohamed ElBaradei, ganador del Premio Nobel y ex jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica, que se postula a sí mismo como posible líder de la transición si Mubarak abandona el cargo. La cadena árabe de noticias Al Arabiya, informó sobre las declaraciones de ElBaradei de que Mubarak debe renunciar y salir del país a fin de evitar derramamientos de sangre. Los manifestantes se sintieron impulsados por una declaración del ejército egipcio el lunes que afirmó que no iba a disparar sobre los manifestantes en las marchas del martes. El militar también dijo que los manifestantes enarbolaban "reclamaciones legítimas." La expulsión en enero del líder de Túnez por medio de una revuelta popular ha inspirado protestas similares en contra de Mubarak en Egipto la semana pasada. El país se ha mantenido estable con el autócrata, pero su gobierno es acusado de violaciones de los derechos humanos en masa –incluyendo lo que Human Rights Watch llama "la endémica tortura" en el país– y de corrupción. El principal objetivo de los manifestantes, sin embargo, se cree que es mejorar las condiciones sociales en un país donde casi la mitad de la población vive bajo la línea de la pobreza con 2 dólares al día. Bajo Mubarak, la brecha entre ricos y pobres sigue creciendo. La semana pasada, el resentimiento estalló en violentas protestas en El Cairo, Alejandría, Suez y otras ciudades.Estimación de la ONU: 300 muertosLas Naciones Unidas calculan que 300 personas hasta el momento han perdido la vida en los disturbios de Egipto y que 3.000 han resultado heridos, según el Alto Representante de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay. "Las autoridades tienen la clara responsabilidad de proteger a los civiles, incluido su derecho a la vida y a la libertad de reunión y expresión", dijo Pillay. "La gente no debe ser detenido arbitrariamente, simplemente por protestar o por expresar sus opiniones políticas – aunque esas opiniones puedan ser desagradables para quienes están en el poder." Pero las protestas del martes también atrajeron a cientos de partidarios de Mubarak. Al mediodía, se podían ver a unos 200 partidarios en la plaza Tahrir, según un periodista de Der Spiegel. "Mubarak es mejor de lo que creéis", dice uno. "No queremos una teocracia", añade, en referencia a los temores sobre la posible influencia creciente de los radicales Hermanos Musulmanes, que actualmente están prohibidos como partido político en Egipto. Estas preocupaciones son compartidas por muchos líderes israelíes y occidentales. Un posible cambio hacia el islamismo radical también fue el tema de las reuniones en Jerusalén entre la canciller alemana Angela Merkel y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el lunes y el martes. Para Israel, los riesgos son altos. Durante tres décadas han tenido un importante aliado en Mubarak, y si aumentan los grupos islamistas, probablemente tendrían una visión mucho más crítica de su vecino. "En un estado de caos, un grupo islámico organizado puede hacerse cargo de un país", dijo Netanyahu el lunes en sus palabras más duras sobre la situación en Egipto. "Sucedió en Irán. La instauración de regímenes opresivos de un Islam extremo… plantea un grave peligro para la paz y la estabilidad". Alemania y otros países occidentales han apoyado durante mucho tiempo al régimen de Mubarak, precisamente porque pensaban que era la mejor garantía para asegurar que Egipto no se desplazaría en la dirección del Islam radical. Algunos medios han argumentado que esas preocupaciones no son del todo injustificadas. El periódico conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung señala que mientras que voces políticas plurales pueden estar surgiendo en Egipto, es también el país que ha fabricado la mano derecha de Osama bin Laden, Ayman al-Zawahiri, y a Mohamed Atta, uno de los pilotos suicidas del 11-S. El diario de centro-izquierda Süddeutsche Zeitung escribe: "Habrá que ver lo que el gobierno de Jerusalén puede hacer ahora por sí mismo para desactivar la incipiente amenaza. Al mismo tiempo, también debería preguntarse qué es, exactamente, lo que ha hecho en los 30 años en los que la paz con Egipto había abierto la oportunidad de llegar a otros acuerdos de paz, oportunidad que Israel ha desperdiciado arrogantemente; los esfuerzos para llegar a un acuerdo con Siria fueron dejados de lado y un acuerdo con los palestinos fue torpedeado por la construcción de asentamientos. Ahora precisamente esas dos posibilidades siguen existiendo:… Israel puede intentar una nueva iniciativa de paz para dirigir la transformación del poder en una dirección positiva. O tendrá que prepararse para una nueva fase de inestabilidad peligrosa en el Oriente Medio. El gobierno de Jerusalén haría bien en prepararse para ambas cosas." El centro-derechista Frankfurter Allgemeine Zeitung escribe: "Al igual que en el caso de Túnez, se ha puesto recientemente de manifiesto en Egipto que los que son políticamente conscientes piensan de una manera mucho más matizada de lo que es evidente desde el exterior. En el caso de que se desarrolle un mayor pluralismo, se verá que el panorama político en Egipto no es tan monolítico como se pensaba O el régimen o los Hermanos Musulmanes. Tal ha sido el punto de vista externo de las opciones frente a Egipto. Mubarak y otros dirigentes de su régimen tenían interés en preservar esta impresión, ya que garantizaba la ayuda ilimitada de los estadounidenses y la cooperación tranquila con los europeos." El editorial también analiza lo que un nuevo pluralismo político en Egipto podría significar para Israel: "Un Egipto plural sería menos proclive a aceptar las políticas israelíes como Mubarak ha hecho durante décadas. La mayoría de los manifestantes están sin duda sobre todo interesados en las mejoras sociales y en una mayor apertura política, como dicen. También odian a la familia gobernante de una manera similar al odio del pueblo de Túnez hacia Ben Ali. Pero las simpatías por los palestinos como Hamas, que gobierna en Gaza, también sin duda juegan un papel importante. Si Estados Unidos, con el fin de hacer olvidar las manipuladas elecciones del pasado, apoyan la demanda de elecciones justas en un futuro inmediato, entonces de esas elecciones presumiblemente se beneficiarían las fuerzas que son críticas con Israel. Oriente Medio se enfrenta a cambios cuyas consecuencias son casi imposibles de predecir". El izquierdista Die Tageszeitung escribe: Todo en el momento sugiere que es sólo cuestión de tiempo antes de que Mubarak abandone el cargo. Pero, ¿qué vendrá después de Mubarak? Algunos temen el caos… Pero los temores de que los islamistas se harán cargo de poder, que están siendo fomentadas desde algunos sectores, son enormemente exagerados. Egipto en 2011 no es como el Irán de 1979, cuando los islamistas radicales llegaron al poder después de derrocar al Sha. Si bien puede ser cierto que los Hermanos Musulmanes sin duda jugarán un papel más importante en una sociedad democrática, esto no significa de ninguna manera que el país se transformará en un "estado islámico". Los Hermanos Musulmanes hace ya mucho tiempo que abandonaron ese objetivo. Los talibanes de Afganistán o los muláhs de Irán ya no sirven como modelos a seguir para la mayoría de los islamistas árabes. Al-Qaeda ha hecho también, por supuesto, su parte para desacreditar el Islam radical. Hoy en día los islamistas prefieren orientarse hacia el gobierno turco del AKP, que ha demostrado que se puede encontrar un equilibrio entre el Islam moderado y los principios democráticos y tener éxito en las elecciones." El conservador Die Welt escribe: "Es asombroso que el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, apoye ahora con vehemencia la democratización en el mundo árabe (teniendo en cuenta la tolerancia del pasado de Alemania con los regímenes autocráticos)… Este reajuste de la política alemana refleja el reconocimiento de que la aparente calma y estabilidad de las dictaduras es peligrosa porque se acumula dentro de la sociedad una enorme frustración, que a la larga podría salir a la superficie de forma explosiva. Desafortunadamente, esta visión no ha sido frecuente en la política europea. Parecía demasiado arriesgado y demasiado trabajo, alentar a los autócratas a abrir realmente sus sociedades ". "Ahora Europa tiene las manos manchadas y se ve obligada a reconocer que, durante décadas, sus políticas estaban dirigidas contra la población árabe. Por lo tanto, Westerwelle ha hecho un cambio de rumbo que se necesitaba urgentemente. Sin embargo, no basta con encontrar las palabras adecuadas. Si bien la situación en Egipto todavía pende de un hilo, el cambio avanza en Túnez. Europa debe ofrecer ayuda concreta para el país… Europa debe invertir lo antes posible en las reformas de Túnez. Después de todo, es en interés de todo el mundo que el experimento de Túnez –que pronto podría ser seguido por los egipcios– tengan éxito". El izquierdista Berliner Zeitung por su parte escribe: "Europa es el continente que inventó los derechos humanos, los europeos han logrado alcanzar por sí mismos la paz, la prosperidad y establecer el imperio de la ley en casi todas partes… Todos imaginamos que el resto del mundo sería feliz si disfrutara de estas cosas también. Sin embargo, al parecer, sólo si la promoción de los derechos humanos y la democracia no implica ningún riesgo o molestia". "Egipto, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia, siempre han podido contar con el hecho de que la opresión en sus países no sería mencionado en voz muy alta por los europeos Hay dos razones para esto:. el temor de ataques terroristas islamistas y el esfuerzo de los europeos… para disuadir a los inmigrantes ilegales. Con este doble interés en mente, los gobiernos europeos ignoraron la represión en la región magrebí del norte de África, manteniendo un silencio cómplice sobre las detenciones, las torturas y las expulsiones Todo era justificado con el argumento de que la estabilidad era importante – pero deberían haberse dado cuenta que el cambio político estaba siendo liquidado, y que su supresión sólo podía alentar la radicalización". "Ahora los valientes manifestantes nos han desengañado de nuestros erróneos conceptos. Su sed de libertad, su persistencia y su valentía han puesto de manifiesto la doblez de Europa."DER SPIEGEL. 1-2-2011 EEUU. The Wall Street JournalEl resto del mundo debe tomar medidas yaSimon Nixon Mientras el mundo espera que el presidente egipcio, Hosni Mubarak, sucumba al momento de derrocamiento de dictadores que viven las naciones árabes, el rey de Jordania, Abdalá II, se apresura a implementar un programa de reformas con su recién nombrado primer ministro y el ex presidente tunecino, Ben Alí, se establece en Arabia Saudí, merece la pena analizar las causas mundiales de esta crisis regional.También debería observarse cuáles podrían ser sus consecuencias para la economía mundial. Éstas van más allá de los riesgos inmediatos de contagio político y económico puestos ya de evidencia por la volatilidad en muchos mercados mundiales y suponen un riesgo para el orden financiero mundial.La inestabilidad política en Oriente Medio puede haber revelado un deseo reprimido de acabar con años de dictaduras opresivas, pero tiene sus orígenes en los grandes desequilibrios económicos mundiales que han aumentado en la última década y que siguen desestabilizando la economía mundial. En este caso, se materializan en altos y crecientes precios de los alimentos en todo el mundo. Si los líderes mundiales extraen una lección de estas protestas, debe ser la de que no pueden ya permitirse retrasar más el acuerdo para atajar estos desequilibrios, tras sus compromisos del año pasado en el G-20. Si no alcanzan el acuerdo, temo que veremos mucha más inestabilidad política este año, y que veremos cómo se extiende más allá de Oriente Medio.No sorprende que el pueblo egipcio esté furioso: el país es uno de los más vulnerables del mundo al incremento de los precios de los alimentos. La comida constituye más del 40% del consumo final total de Egipto, uno de los niveles más altos en los mercados emergentes, según datos compilados por Absolute Strategy Research. Lo mismo ocurre en Túnez, Argelia y Marruecos. Pero hay países en los que los alimentos suponen más del 40% del consumo total, como Pakistán o Ucrania, dos naciones nucleares. El fuerte incremento de los precios de los alimentos en estos países ha tenido, inevitablemente, un impacto mucho mayor sobre los niveles de vida que en Estados Unidos, Reino Unido o Japón, donde la comida ha subido un 7,2%, un 8,7% y un 14,3% respectivamente.El encarecimiento de los alimentos y las materias primas es consecuencia, en parte, de las presiones de la creciente demanda pero también refleja las grandes cantidades de liquidez en el sistema financiero mundial. De hecho, ha habido una llamativa correlación en los últimos 50 años entre el crecimiento de tres años de la liquidez mundial y los aumentos de las materias primas industriales y de alimentación, según el análisis de ASR.Las grandes cantidades de liquidez inyectadas en los mercados en respuesta a la crisis económica mundial, sobre todo por parte de la Reserva Federal estadounidense, han debilitado al dólar al tiempo que hacían subir el precio de los activos denominados en dólares, incluidas las materias primas agrícolas como el trigo y el maíz, cuyos precios se han duplicado en siete meses.¿Significa eso que habría que culpar de la crisis en Oriente Medio a Ben Bernanke? Mucha gente ya lo está haciendo implícitamente, acusando al presidente de la Fed de embarcarse en la última ronda de expansión cuantitativa en un intento deliberado por debilitar el dólar, con lo que se ha alimentado la inflación en todo el mundo. Pero eso es demasiado simplista: Bernanke fija la política monetaria estadounidense en respuesta a las condiciones financieras del país, pero esas condiciones reflejan inevitablemente decisión de política monetaria tomadas en otras partes del mundo.Estados Unidos, como muchos otros países occidentales muy endeudados, necesita desesperadamente reequilibrar su economía para que dependa menos del gasto del consumidor y más de las exportaciones. Pero se está evitando que lo haga por la negativa de algunos países emergentes a permitir la apreciación de sus monedas para fomentar su propia demanda interna y también por el conjunto de obstáculos burocráticos, legales y políticos que dificultan mucho a los inversores de mercados desarrollados meter capital en muchas economías emergentes.Los últimos datos a ambos lados del Atlántico sugieren que las presiones inflacionarias están aumentando en todas partes, pero los bancos centrales no comenzarán a retirar la liquidez mientras siga habiendo tanta capacidad adicional. Al mismo tiempo, el crecimiento más rápido de los mercados emergentes implica que estos países seguirán acumulando reservas en cantidades muy superiores a las que pueden absorber sus mercados internos. Si a eso sumamos el riesgo a que la actual inestabilidad en Oriente Próximo provoque flujos de fondos de vuelta a activos del mercado desarrollado, encontramos un nuevo riesgo de que se generen burbujas de activos desestabilizadoras, que sentarían las bases de la próxima crisis.El mundo no puede permitirse seguir sin abordar las causas subyacentes de la crisis antes de que se extienda a otras regiones. Eso significa tomar medidas sobre los tipos de cambio para reequilibrar las economías de los mercados desarrollados y debe significar también la apertura de las economías emergentes a la inversión extranjera a través de reformas estructurales.THE WALL STREET JOURNAL. 2-2-2011

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