¿"Frente de izquierdas" o Frente Amplio del 90%?

¿Un programa anticapitalista?

El programa de nuestra candidatura se basa en proponer una alternativa real de redistribución de la riqueza. Entendida como poner los principales recursos económicos y financieros al servicio de las necesidades del paí­s y de los intereses del 90%. Para lo cual no hay otro camino posible que no sea el de arrebatar el control y la gestión de esos recursos a la minorí­a oligárquica que hoy los usurpan y los utilizan en su beneficio exclusivo. Por eso proponemos medidas como la creación de una gran banca pública con los bancos y cajas rescatados o subir al 50% los impuestos que pagan bancos, monopolios y multinacionales.

Proponer medidas que como mucho contemplan una serie de reformas limitadas que están dirigidas a mejorar las condiciones de vida de los sectores más castigados por la crisis, pero que no se enfrentan al control que la oligarquía tiene sobre esos recursos, es dejarlos en sus manos. “Introduciendo así la división entre el 90% y provocando la confusión entre la gente de izquierdas”

Pero además, si de verdad queremos unir al 90% no se pueden tomar medidas contra los intereses de sectores de la burguesía nacional, como cuando se proponen subir del 30 al 35% el impuesto para todas las empresas con más de un millón de euros de beneficios. Es decir, una medida que apenas si afecta a bancos, monopolios y multinacionales, pero sin embargo es claramente perjudicial para muchas medianas y grandes empresas no monopolistas. Lo mismo que cuando se habla de subir al 50% el IRPF de las rentas de más 120.000 euros al año, pero no gravar de verdad a las grandes fortunas subiendo al 75% el IRPF a las rentas superiores a 500.000 euros anuales.

Y no digamos ya si las medidas económicas que se proponen constituyen, prácticamente, un programa de implantación del socialismo (nacionalización de toda la banca, de las empresas energéticas, las de transporte, las de distribución alimentaria,…) Donde, bajo la apariencia de un programa muy radical y anticapitalista, no se distingue a monopolios y multinacionales de pymes o grandes empresas de carácter nacional. Lo que, en los hechos, hace imposible una alianza con la burguesía nacional y la pequeña y mediana burguesía, perjudicando así la unidad del 90% de la población en un Frente Amplio.

Medidas que, en definitiva, sólo hacen el juego a nuestros enemigos, ocultándolos y ampliando el blanco al que nos enfrentamos, impidiendo la unidad en un Frente Amplio. E introduciendo así la división entre el 90% y provocando la confusión entre la gente de izquierdas, y en particular entre la gente más luchadora y valiosa que existe en el país.

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