A un año de su constitución

Un Parlament secuestrado

El parlamento es uno de los centros de la vida política en un régimen democrático. Si no se le permite legislar para dar respuesta a las demandas sociales, si la oposición no puede ejercer su labor de control y fiscalización del gobierno, entonces lo que sufrimos es una regresión democrática.

Eso es exactamente lo que sucede en Cataluña. Las élites del procés han secuestrado y maniatado al Parlament.

El próximo 17 de enero se cumplirá un año de la constitución del nuevo Parlament de Catalunya, surgido de las elecciones del 21-D. En todo este tiempo, no se ha aprobado ni una sola ley. Y su labor se reduce a tres modificaciones de leyes ya existentes, dos de ellas propuestas por el PSC, y solo una a iniciativa de la mayoría parlamentaria independentista.

Hay quien culpa de eso a la aplicación del 155. No es verdad. El 14 de mayo, hace ya más de siete meses, fue investido presidente Quim Torra, se formó gobierno, y el 155 dejó de tener vigor. Lo que ha sucedido a partir de entonces es responsabilidad exclusiva del gobierno y de las fuerzas independentistas que controlan la Mesa del Parlament.“Puigdemont y Torra han clausurando en los hechos durante un año el Parlament, cohartando la vida política democrática”

Durante un año, en una actuación insólita en un régimen democrático, se ha impuesto la clausura del parlamento, o se ha obligado un funcionamiento de mínimos, reducido a comisiones pero sin plenos. El resultado es que el gobierno de Torra no ha debido responder de su actuación, como hace semanalmente el gobierno español en el Congreso, la oposición no ha podido no ya controlar sino ni siquiera preguntar al gobierno, y en el Parlament no se han discutido los problemas que preocupan a los catalanes, como la situación de la sanidad y la educación públicas, la subida de los alquileres…

El procés comenzó, en las infaustas jornadas del 6 y 7 de septiembre de 2017, violentando el reglamento del Parlament para privar de sus derechos a los diputados de la oposición, permitiendo aprobar subrepticiamente la Ley de Referéndum y la Ley de Transitoriedad, o de “desconexión con España”. Y ha continuado clausurando en los hechos durante un año el Parlament, impidiendo que en Cataluña existiera la vida política democrática que sí podemos contemplar en todas las demás comunidades.

A las élites del procés cualquier órgano democrático, incluso un Parlament donde ellos tienen mayoría de escaños, que no de votos, les resulta molesto.

Un comentario sobre “Un Parlament secuestrado”

  • Una de las características del llamado por Debord “espectáculo concentrado”, es decir, la forma burocrática del orden burgués, consiste en borrar a cada momento la memoria de una ciudadanía convertida en adepta de las dádivas burocráticas: en esa línea, nadie recuerda ya los recortes ni el literal no-gobierno de unas instituciones absentistas tanto en España como en Cataluña en particular. Solamente se valora el último dato: el barniz social del neo-tribalismo tras sus pactos con los sindicatos.

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