A pesar de los brutales bombardeos rusos, Ucrania recupera la iniciativa

Ucrania planta cara

Es la primera vez en mucho tiempo que Ucrania ha logrado avances territoriales netos y sustanciales , invirtiendo parcialmente la tendencia de ganancias rusas de los últimos años.

Cuando la invasión ya cumple cuatro años y medio, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky ha instado por primera vez al ruso Vladimir Putin a sentarse a negociar cara a cara para poner fin a la guerra.

El momento elegido por el ucraniano no es casual. A pesar de sufrir brutales bombardeos, a pesar de que los EEUU de Trump le han retirado buena parte de su ayuda militar y que ejercen una acción de «pinza» con Moscú para que Kiev acepte una capitulación más o menos humillante, es la primera vez en mucho tiempo que Ucrania ha logrado avances territoriales netos y sustanciales -en algunas zonas del sur y el este-, invirtiendo parcialmente la tendencia de ganancias rusas de los últimos años.

Por la misma razón que Zelensky quiere ahora una reunión con Putin, el presidente ruso -evidentemente- se niega. La situación de la guerra es extremadamente fluída, pero parece percibirse cierto agotamiento económico y militar de los invasores. Su avance en el Donbás -aunque sigue produciéndose- se ha ralentizado. Y aunque Ucrania está lejos de ganar la guerra, pero parece llevar la ventaja en algunas zonas del frente, con avances sustanciales por ejemplo al oeste de Zaporizhzhia. Kiev también ha aumentado considerablemente su capacidad para atacar en profundidad dentro de Rusia, alcanzando instalaciones energéticas y otros objetivos estratégicos alejados de las fronteras.

El coste económico de una guerra que dura ya más de cuatro años se deja sentir en Rusia, cuya economía -según el propio Kremlin- se encuentra en un “estado de enfriamiento controlado”. El director del mayor banco ruso ha llegado a decir que «el hecho de que continúe el crecimiento económico en las circunstancias actuales ya es un milagro”. Varios expertos occidentales llevan tiempo señalando que la forma en que Rusia libra la guerra es insostenible, tanto en términos económicos como de capital humano.

Esto no quiere decir que Ucrania ni tenga severas dificultades para continuar resistiendo a la invasión. Además de las pérdidas humanas y de efectivos militares, mucho más difíciles de reemplazar que en el caso de Rusia, Kiev depende del apoyo europeo, con el que suple -sólo en parte- lo que Washington ha dejado de suministrarle. Y Rusia sigue lanzando brutales bombardeos y ataques aéreos contra sus ciudades, como el del 24 de mayo, con hasta 600 drones y 90 misiles contra Kiev, que dejó 4 muertos y al menos 40 heridos.

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