Entrevista a René Matos Pte. del PT de Brasil de la ciudad de Juiz de Fora

Trump ya está dando el tono: “ustedes serán nuestros vasallos”

“El PT a pesar de todo sale reforzado en muchas cosas de las que propuso, lo principal: logró aglutinar fuerzas de izquierda”

El mundo entero acogió con recelo el resultado de la segunda vuelta de las elecciones brasileñas. Con un gran número de abstenciones y votos nulos, la disputa electoral fue favorable al candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro (PSL), que consiguió el 55,13% de los votos superando así a Fernando Haddad (PT), que obtuvo el 44,87%.¿Cómo evalúa este resultado?

El PT fue derrotado no sólo en la segunda vuelta. De los 513 diputados del congreso, el PT eligió 56, la mayor bancada. Sin embargo, tenemos que considerar que son treinta partidos representados. Tenemos el mayor número de gobernadores: son 4 gobernadores del PT en 27 estados. Lo que no quiere decir nada, porque 4 en 27 es nada, así como 57 en 513, tampoco quiere decir mucho.

Pero, a pesar de todo esto, el partido sale reforzado en muchas cosas de las que propuso y luchó. Lo principal es que logró, de alguna forma, aglutinar muchas de las fuerzas democráticas especialmente las fuerzas de izquierda.

Las polémicas declaraciones del candidato del PSL respecto a las mujeres, los negros, los indígenas y la población LGBT, además de sus numerosos elogios al período de la dictadura militar, transformaron los veinte días que precedieron a la segunda vuelta de las elecciones en una gran lucha en favor de la diversidad y de la democracia. ¿Cómo se planteó el PT revertir las intenciones de voto en favor de Haddad?

Ya veníamos dialogando con la sociedad organizada, especialmente con los grupos LGBT, con los negros, en suma, con las llamadas minorías. Con las mujeres, por ejemplo, que son la mayoría de la población, conseguimos crear un importante campo de diálogo.

Lo sorprendente es que Bolsonaro, que ofende a estas personas todo el tiempo, logró tener un número muy expresivo de votos en las comunidades LGBT, entre los negros y también entre las mujeres.

Intentamos traer a estas personas cerca de nosotros, y fuimos a la lucha. ¡Hemos hecho muchas manifestaciones! Estos grupos, por todo el Brasil, se organizaron y vinieron a nosotros. Sin embargo, no logramos vencer a un vendaval compuesto de un voto que era blanco, homofóbico y religioso, en el peor sentido. Aunque estuvimos en la calle, no logramos mucho.

¿Podemos decir que el PT tuvo que abordar estas elecciones en las condiciones más difíciles, tras el golpe que destituyó a la presidenta Dilma Rousseff y la prisión de Lula, que lideraba las encuestas, parte de un progresivo proceso de debilitamiento de la democracia brasileña con clara intervención de EEUU?

En esas condiciones el partido tuvo que organizarse más. El Partido de los Trabajadores también logró una relación muy cercana con las izquierdas, las cuales, en Brasil muchas veces son fratricidas. El PT, en ese sentido, logró aglutinar gran parte de la izquierda. Hicimos manifestaciones por todo Brasil. Creo, por lo tanto, que realmente hemos hecho una lucha muy bonita y que esto va a valorar mucho el trabajo del partido de aquí en adelante. Han surgido nuevos liderazgos y nuevos afiliados. Es decir, el partido va a salir más fuerte.

Durante la campaña electoral, poco se ha hablado de medidas concretas del programa con el que va a gobernar Bolsonaro. Aunque ya hay referencias sobre privatizaciones, ajustes fiscales o recortes por ejemplo de las pensiones… ¿Para quién va a gobernar Bolsonaro? ¿Están en riesgo las conquistas sociales de los gobiernos de Lula?

Muchas de estas conquistas ya cayeron en el gobierno Temer. Y este último puede ser considerado “progresista” en relación a lo que vendrá. Temer es un gran mal, pero las cosas van a empeorar! ¡Ya hemos perdido mucho y vamos a perder mucho más!

Trump ha sido de los primeros en felicitar a Bolsonaro y anunciar que “trabajarán en materia comercial y militar”. ¿Qué ve detrás de estas palabras de Trump?

¡Es una mentira! ¡No vamos a trabajar juntos! Ellos van a imponer, como siempre lo hicieron. El gran “Hermano del Norte” va a imponer aún más de lo que ya venía haciendo en el gobierno Temer. La política exterior activa y altiva, hecha por el PT va a terminar, porque estará subordinada a EEUU. Es muy notable que Trump sea uno de los primeros en saludar. Él ya está dando el tono: “ustedes serán nuestros vasallos”.

Toda la campaña electoral de Bolsonaro ha estado marcada por un discurso amenazante destinado a crear un clima de miedo, con la clara intención de silenciar la voz de la oposición. ¿Cómo cree usted que el PT conseguirá mantener viva la fuerza de oposición ante el clima de miedo que se instauró en Brasil?

Tengo mucho miedo por lo que puede suceder en el país a partir del 1 de enero, pero, pensando en el Partido, tiene que seguir luchando hacia la democracia, en el sentido de la sociedad organizada contra la anulación de derechos, como ya estamos haciendo.

Durante las últimas tres semanas de campaña, el PT estableció alianzas políticas y buscó el apoyo de intelectuales, artistas y demás líderes para luchar a favor de la democracia. En este proceso de intento de unión de las fuerzas democráticas del país, el Partido amplió su base de apoyo pero también enfrentó críticas, y Haddad prometió buscar formas de sanar los errores del pasado. ¿Qué piensa usted a este respecto?

Hicimos errores. Si hubiésemos vencido las elecciones, inevitablemente, íbamos a cometer nuevos errores.

Recordemos que la primera elección de Lula (2002), implicaba hacer concesiones al estatus social instalado. En aquel momento, era lo que se podía hacer.

Reconocemos, por lo tanto, que el PT se equivocó mucho, pero acertó mucho más de lo que se equivocó. El país ha mejorado mucho. Por lo tanto, quiero creer que el PT acertó más de lo que se equivocó.

En tu opinión, ¿cuáles son las perspectivas en relación a las fuerzas democráticas y la izquierda del país para los próximos años?

No sé exactamente cómo se va a dar la cosa. En Brasil, cuando Lula fue elegido en 2003, había una idea de que PT y PSDB (Partido de la Social Democracia rasileña) se acercarían y formarían un grupo que lucharía por una sociedad más justa, más ecuánime, más democrática. Pero esto no se dio, se volvieron grandes enemigos y el PSDB emigró a la derecha. Puede ser que en ese momento –y no estoy diciendo que eso vaya a suceder– surja espacio para el diálogo y consigamos volver a acercarnos. Esto vale también para un ala del MDB (Movimiento Democrático Brasileño), como la del senador Roberto Requião, si los grupos de la izquierda no creen que todos son criminales, como ya ocurrió en otros momentos. Entonces, creo que es posible la reconstrucción de un campo democrático social, un campo donde se luche por las libertades.

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