Elecciones norteamericanas

Tres cabezas de una misma hidra

A medida que los ‘caucus’ de la precampaña norteamericana encaran su tramo final -con un Donald Trump como casi seguro candidato republicano, y una Hillary Clinton con una notable ventaja sobre Bernie Sanders en los demócratas- los distintos programas y propuestas quedan bien diferenciados. Pero sin embargo, los distintos candidatos coinciden en un punto, aparentemente menor pero profundamente revelador de las verdaderas lí­neas rojas de la superpotencia. Los ‘aliados’ de la OTAN deben asumir un mayor gasto en defensa, dicen todos. Washington precisa aumentar a sus vasallos el impuesto de guerra del que depende poder mantener su gigantesco aparato polí­tico-militar.

El más beligerante, Donald Trump, que ha llegado a decir que la OTAN es un instrumento “obsoleto” pensado para la guerra fría, y que hay que reestructurarla o de lo contrario tirarla a la basura y “crear una nueva coalición”. La factura de la Alianza Atlántica enerva a Trump: “Estamos pagando de manera desproporcionada los costes de la OTAN, y cuando Rusia invade Ucrania, sólo Estados Unidos reacciona… Los países que están más cerca, como Alemania, no hacen ni dicen nada”.

El propio presidente Obama y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, han salido rápidamente a decir que la Alianza “es más necesaria que nunca”, y que desmontarla no está de ningún modo en los planes de la superpotencia, al contrario. Pero Hillary Clinton -que a grandes rasgos, representa la continuidad de la línea Obama- si ha querido dejar claro que la distribución de sus costes va a ser revisada. “Es importante; nuestros aliados de la OTAN deben pagar más”, dijo en un debate, al mismo tiempo que rebatía a Trump. “Lo que ha venido a decir el “socialista” Sanders, es que ya esta bien de que los europeos puedan disfrutar de buenos servicios gratuitos de sanidad y de educación a costa que el gasto para su seguridad y defensa lo asuman los norteamericanos”

Quien se ha explayado sobre el asunto es el candidato más radical, Bernie Sanders, considerado por muchos como “demasiado izquierdista para el stablishment”. Lo que ha venido a decir el “socialista” Sanders, es que ya esta bien de que los europeos puedan disfrutar de buenos servicios gratuitos de sanidad y de educación a costa que el gasto para su seguridad y defensa lo asuman los norteamericanos. “Pagamos cerca del 75% del gasto militar de la OTAN, y Francia tiene un muy buen sistema de sanidad y de educación universitaria, como también lo tiene el Reino Unido, así que creo que deben asumir la carga para su defensa”, dijo en un debate. Se acabó la fiesta, Europa: hora de subirles el impuesto de guerra.

Tan distintos en otros temas, y tan coincidentes en este. No es casualidad. Todos ellos son conscientes de las necesidades estructurales de la superpotencia a la que aspiran dirigir. Unos EEUU abocados a una contradicción insalvable, que está en la base de su declive: se apoderan de una porción cada año menor del PIB mundial, al mismo tiempo que han de mantener un cada año más gigantesco -y costoso- aparato de dominio político-militar, el instrumento del que depende su estatus como superpotencia.

Necesitan -si o si- aumentar la recaudación imperial sobre sus vasallos, incrementar su encuadramiento de los miembros de la OTAN en el diseño militar del Pentagono, para que ocupen el lugar en primera linea de fuego en Oriente Medio, norte de Africa y este de Europa. Necesitan que los europeos -entre ellos España- aumenten sus gastos de defensa hasta el 2% de sus PIB… a costa de un mayor saqueo sobre sus poblaciones.

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