Dos de cada tres euros de las SICAV de las grandes fortunas acaban en el extranjero

SICAVs: tributos a la española, beneficios galácticos

Las SICAVs son el vehí­culo financiero perfecto para las grandes fortunas. Con ellas, el dinero de los super-ricos puede disfrutar de lo mejor de España y del extranjero. Tributan a la española -un ridí­culo 1%, digno un paraí­so fiscal, para Hacienda- pero pueden invertir las enormes cantidades de capital en el extranjero, obteniendo altas rentabilidades. La excusa siempre esgrimida por los gobiernos del bipartidismo para mantener -o incluso rebajar- la presión fiscal hiperreducida para las SICAVs siempre ha sido el temor de su “deslocalización” si se subí­an los impuestos. La realidad es ya están totalmente deslocalizadas: tributan una miseria aquí­, para invertir el 70% de su patrimonio fuera de España.

Tributar a la española, ganar a lo Frankfurt o a lo Wall Street. ¿Por qué tener que elegir entre la tributación de chiste (un ridículo 1%, propio de un paraíso fiscal) que exige nuestro país a las grandes fortunas… y las altas rentabilidades que ofrece el extranjero, cuando Hacienda permite a banqueros y oligarcas disfrutar de ambas cosas a la vez?

Los vehículos financieros conocidos como SICAVs (Sociedad de inversión de capital variable) permiten a los grandes familias oligarquicas envolver sus gigantescos patrimonios en este blindaje contra los impuestos, al tiempo que les exime de cualquier obligatoriedad de invertirlo dentro de nuestro país. Mientras que las políticas de saqueo contra el 90% de la población han ejecutado un brutal transvase de riqueza desde los empobrecidos bolsillos de las clases trabajadoras a las cuentas de beneficios de grandes bancos y monopolios, las familias propietarias de esas grandes empresas y conglomerados financieros del IBEX35 vehiculizan sus fortunas a traves de las SICAVs para invertirlas mayoritariamente en el extranjero, donde obtienen las mayores ganancias. Gracias a las SICAVs, donde las grandes fortunas tributan un irrisorio 1%, las arcas públicas dejan de percibir cada año más de 200 millones de euros”

Una forma absolutamente legal de evadir impuestos, sólo al alcance de los superricos: una bula papal (de Hacienda) moderna, tanto como la amnistía fiscal que Montoro les impuso urbi et orbi en 2012. Mediante las SICAVs, los grandes patrimonios se disfrazan de sociedades de inversión que sólo han de tributar un exiguo 1% en el Impuesto de Sociedades, en vez de al tipo nominal general, fijado actualmente en el 26%. Gracias al privilegiado trato que reciben, entre 2012 y 2014, los 29.000 millones de euros montados en el dorado blindaje de SICAVS (que arrojaron unos beneficios de 5.400 millones) pagaron a Hacienda la ridícula e indignante cifra de… 24 millones de euros.

En realidad, no un 1% sino menos del 0,5%, según la propia Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Su tributación -de haber estado sometida al mismo régimen que las demás sociedades- habría sido casi treinta veces mayor: más de 660 millones de euros, que ya nunca entrarán a las arcas públicas. Este es el lujoso regalo que todos los años la Agencia Tributaria de Montoro hace a los grandes oligarcas. Hacienda somos todos, si claro. Estos ‘yates fiscales’ no están al alcance de cualquier rico.

Para crear una SICAV se deben cumplir algunos requisitos, como contar con al menos cien accionistas y un capital mínimo de 2,4 millones de euros; en el caso de una ‘SICAV por compartimentos’, el capital mínimo desembolsado es de 480.000 euros. Y aunque la ley exige que estas sociedades estén formadas por al menos 100 accionistas, en la práctica están controladas de forma mayoritaria por una sola familia.

Y además las SICAVs no pasan de moda, al contrario. Como es sabido, la crisis no ha ido igual para todos: mientras la tasa de población bajo el umbral de la pobreza en España, se ha duplicado (hasta el 18%) y el 90% de la población ha visto degradarse ostensiblemente su nivel de vida, el número de millonarios en nuestro país también ha aumentado en un 40%. Y consecuentemente, las SICAVs han ganado volumen: durante la legislatura de Rajoy, aumentaron de forma significativa (de 3.056 a 3.335 grandes fortunas) y otro tanto ocurrió con su patrimonio (de 22.521 a 28.923 millones de euros). Cada vez más ricos se acogen a esta treta para tributar menos, de forma totalmente legal. Cada año, Hacienda recoge menos (porcentualmente) de las grandes fortunas.

¿Como se va a deslocalizar lo que ya está deslocalizado? El gran argumento esgrimido por los defensores -tanto del gobierno de Zapatero como de Rajoy- de la fiscalidad hiperreducida de las SICAVs es que muchos ricos se llevarían el dinero a otros países si esa figura desapareciera, con el consiguiente perjuicio para nuestra economía y, en consecuencia, para el nivel de empleo. La realidad es que -en los hechos- eso ya ocurre. Los oligarcas tributan como junior y tienen ganancias senior.

Al cierre del tercer trimestre de 2015, sobre un volumen total de 28.923 millones de euros en SICAVs, nada menos que 19.375 millones (es decir, el 67%) estaban colocados en activos de empresas y Estados extranjeros. Poco más de un 30% de las inversiones de las SICAV (exactamente el 33%) se quedan en España. El patriotismo de estas grandes fortunas es cada vez más de hojalata: en el primer año de la crisis (2008) el 69% del capital de las SICAVs se invertía en España. Tres años después, cuando Rajoy llegó al poder (2012) el porcentaje ya había descendido al 55%. Hoy el ardor patrio de las grandes fortunas de los banqueros y monopolistas del IBEX35 ya sólo es de un tercio.

LAS DIEZ MAYORES SICAV: MÁS ALLÁ DE UNA SIMPLE JET SETHacer un recorrido por las principales SICAVs de nuestro país es un viaje de lujo y alto copete. A la cabeza de estas sociedades de inversión encontramos a la moderna aristocracia capitalista, a las grandes familias de la oligarquía financiera, de la burguesía monopolista española. A la cabeza de las SICAVs encontramos a las grandes familias de la oligarquía financiera, a la auténtica clase dominante de banqueros y monopolistas”

En torno a las SICAVs está el auténtico núcleo de poder y de la riqueza en España, a la auténtica clase dominante de banqueros y monopolistas, alejada de la vulgar “casta político-empresarial” de segunda o tercera clase que tanto sale en los medios. La familia del Pino (Ferrovial), Alicia Koplowitz, Sandra Ortega (hija de Amancio Ortega) están en el ‘top ten’ de sociedades con más patrimonio, y por supuesto el Clan Botín, dueños del banco más poderoso, el flamante Santander.

La reina de las SICAVs españolas se llama Torrenova de Inversiones, y está en manos de la familia March , propietarios de la Banca del mismo nombre. Los vástagos de Juan March, que pasó de ser contrabandista a ser llamado “el magnate del silencio” gracias a sus conexiones con el fascismo, cuenta con un patrimonio de 1.234 millones de euros y 5.445 accionistas minoritarios, y posee acciones en Deutsche Telekom y Adidas entre otros, además de bonos de renta fija estatal de Italia, Portugal, Turquía, Rumanía y Bulgaria. Los March controlan una segunda SICAV -la tercera en volumen llamada Cartera Bellver, con fuertes posiciones en el sector energético internacional, -a través de la francesa Total o las estadounidenses Exxon o Valero Energy- o en la industria alimentaria extranjera.

La medalla de plata de las SICAVs es Morinvest (casi 500 millones) y está en manos -al 99%- de Alicia Koplowitz, con fuertes inversiones en las grandes corporaciones tecnológicas estadounidenses, como Microsoft, Oracle, Time Warner.

La cuarta y quinta plaza las ocupan la familia Ortega -dueños del Imperio Inditex- y la SICAV Elitia Invest, vinculada a la familia Gallardo Ballart propietaria del laboratorio farmaceutico Almirall.

Estas dos son las que más exteriorizadas tienen sus inversiones, con el 95% del patrimonio invertido en el extranjero.

No olvidemos a la cabeza de la clase dominante, la familia Botín, que posee La SICAV Cartera Mobiliaria, también volcada a las bolsas internacionales. Prefiere inversiones en telecomunicaciones -Orange, Ericsson o Telecom Italia- y en el sector de los artículos de lujo con un fuerte posicionamiento en Hugo Boss. Tampoco a familias tradicionalmente oligárquicas como los Del Pino, fundadora de la constructora Ferrovial: tienen a dos de sus SICAV entre las 10 más grandes de España y otra más, entre las 15 mayores.

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