Reconstruir Europa desde el Sur

Los países del sur de Europa son los que más crudamente han sufrido en la última década la austeridad y los ajustes dictados por Merkel. Pero ahora se han configurado en Grecia, Portugal y España tres Gobiernos que (con sus distintas posiciones) parecen decididos a llevar políticas distintas a los recortes impuestos desde Bruselas.

Los recientes cambios de gobierno en España y en Italia, junto al “gobierno de la geringonça” portugués y al ejecutivo griego de Syriza, están conformando un panorama político en el sur del continente que supone una alternativa y un reto al dominio de las grandes potencias, Alemania y secundariamente Francia, sobre Europa.

Estos cuatro países meridionales, tradicionalmente tildados como los PIGS (“cerdos”) están unidos en la voluntad de deshacer muchas medidas de recortes y austeridad que les han sido impuestas durante la última década. Grecia, Portugal y España tienen gobiernos progresistas que son producto de la intensa lucha, resistencia y movilización de sus respectivas ciudadanías contra las políticas de la troika.

Entre los Gobiernos de esta eventual “alianza” ya hay buena sintonía. Entre el PSOE de Pedro Sánchez y el Partido Socialista luso de António Costa (que gobierna con el apoyo de comunistas y Bloco de Esquerda) hay una especial relación. Además Tsipras fue uno de los primeros líderes mundiales en felicitar a Pedro Sánchez, proponiéndole formar un frente común para “impulsar la Europa social” desde el sur.

Se abre la posibilidad de una alianza tácita de los que quieren “refundar Europa desde el sur” frente a las gélidas imposiciones de la Europa alemana. Aunque de forma todavía difusa, se empieza a dibujar un incipiente “bloque” de Gobiernos de izquierdas del sur de Europa, opuestos a las intransigentes políticas de Merkel. Se ha creado una oportunidad de que estos países – inguneados y maltratados por las grandes potencias europeas en los últimos años- puedan avanzar en la UE.

Hay condiciones para que esta posibilidad pueda materializarse. En primer lugar: el cambio de Gobierno de España, la cuarta potencia europea, se suma a la existencia de Gobiernos progresistas en Grecia y Portugal, y que con diferentes grados de respuesta, intentan impulsar políticas opuestas a los recortes y la austeridad.

En segundo lugar: los antagonistas de este cambio, en especial Alemania, atraviesan dificultades externas e internas. El Gobierno de Merkel, formado tras medio año de impasse, ya no puede imponer draconianamente su voluntad unilateral al resto de la Unión. No como en 2010.

En tercer lugar: a todo ello se le suma el inquietante factor italiano. A pesar de que Merkel intente limitar o condicionar las políticas antiausteridad que impulse Madrid, Lisboa o Atenas, no podrá hacerlo con excesiva ferocidad. Ante todo, no puede ocurrir que avance el “contagio anti-UE” como está ocurriendo en Italia.

La alianza meridional que comienza a dibujarse defiende que la alternativa a los grandes problemas que hoy atraviesa una UE en riesgo real de desintegración, es impulsar políticas sociales que vuelvan a convencer a las opiniones públicas europeas, una buena parte de las cuales está rabiosamente desencantada, cuando no enfrentada, al proyecto europeo. Esta orientación encuentra eco incluso en algunos sectores de las élites de poder de la UE. Macron ha formulado (en parte) ideas similares, y hace meses el Eurogrupo eligió al socialista portugués Mario Centeno, miembro del Gobierno de Costa, como su presidente.

Esta incipiente alianza podría suponer un cambio en la correlación de fuerzas a nivel europeo frente al dominio draconiano e inflexible que Berlín venía imponiendo.

Un comentario sobre “Reconstruir Europa desde el Sur”

  • ESPAÑA FRENTE A EUROPA dice:

    No me parece adecuado empecinarse contra viento y marea en una pertenencia política lesiva para España, pues el sujeto de inclusión es el archi-enemigo centenario de las necesidades españolas de diálogo y de relación con el conjunto del Planeta. Tal vez la excesiva ilusión despertada por la salida gubernamental del PP, esté trasladándose al argumentario de personas y de colectivos que deberían replantearse si el europeísmo es en realidad un axioma para la construcción de España, o por el contrario un obstáculo a la construcción de la hispanidad, proceso que puede detener el parasitismo septentrional sobre una relación de dependencia que ellos producen y reproducen SEGÚN SU FUERZA, como Lenin enseñó.

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