Elecciones Brasil

¿Quién y por qué se ataca al PT?

Durante varios años, todos los esfuerzos de la clase dominante brasileña y de la embajada norteamericana en Brasilia se han guiado por un máximo objetivo: desalojar del gobierno al Partido de los Trabajadores (PT) e impedir a toda costa que volvieran a sentarse en el sillón presidencial. Para Washington y la oligarquía estaba en juego la mayor economía de América Latina, y el control de un gigante demográfico y político.

En sus 15 años de gobierno, el PT cambió el rostro del país. Cuando Lula da Silva accedió a la presidencia en enero de 2003, Brasil era el “enfermo crónico de América Latina”, un gigante demográfico en los que las bolsas de pobreza y miseria eran igualmente gigantescas: una cantidad equivalente a toda la población española- sufrían hambre y pobreza extrema, con una renta inferior a 1 dólar diario. Y hasta 5o millones de brasileños -uno de cada tres- sobrevivía bajo el umbral de la pobreza.

En la siguiente década, bajo la presidencia de Lula y Rousseff, las políticas de redistribución de la riqueza arrancaron a 35 millones de brasileños de las fauces de la pobreza. La mortalidad infantil por desnutrición fue exterminada hasta prácticamente el cero en muchas de las regiones más deprimidas. El analfabetismo fue duramente golpeado, y el acceso a la salud se hizo prácticamente universal. De encabezar las listas de la miseria en América Latina, el Brasil del PT pasó a encabezar los Objetivos del Milenio marcados por la ONU y a ser un referente mundial en la lucha contra el hambre y la miseria.

El PT tomó una economía débil, endeudada con el FMI y el capital extranjero, y colocó a Brasil como el motor económico de América Latina y como miembro del prestigioso club de los BRICS, las potencias emergentes del mundo. El PT recuperó cotas de soberanía nacional impensables para Brasil y se alineó con el resto de países progresistas del continente para formar un auténtico frente antihegemonista latinoamericano que trabajaba firmemente por la integración regional y por desafiar las agresiones e injerencias de la superpotencia del Norte.

Pero ni la superpotencia norteamericana, ni los sectores más reaccionarios y vendepatrias de la oligarquía carioca, estaban dispuestos a tolerar esto. Y fueron urdiendo tensando su control profundo de los aparatos de Estado, sentando las bases de una intervención golpista que ha dado su último y más tenebroso fruto: el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro.

La izquierda brasileña: forjada a martillazos.

El Partido de los Trabajadores y el resto de las organizaciones y movimientos populares de Brasil han luchado hasta el último momento y han puesto toda la carne en el asador, consiguiendo que Haddad acortara distancias en los últimos días. Teniendo en cuenta la magnitud de los poderes a los que se enfrentaban, el 44% obtenido es una auténtica hazaña, una gesta heroica que indica la enorme capacidad de resistencia, organización y movilización de la izquierda carioca.

Durante los largos meses del gobierno de Temer, la izquierda brasileña ha protagonizado un sinfín de movilizaciones, varias -y muy exitosas- huelgas generales y sectoriales, luchas estudiantiles, manifestaciones en defensa de los derechos de las minorías o de la mujer. En la campaña electoral, junto a la lucha de la militancia del PT o de los Trabajadores Sin Tierra, el movimiento feminista carioca y su consigna anti-Bolsonaro #EleNao (¡Él no!) ha dado la vuelta al mundo.

La izquierda social y política de Brasil es gigantesca y potente, y no se va a rendir ni a retroceder por este revés electoral. Debe prepararse para una oleada de ataques reaccionarios. El acero se forja con los golpes.

Como dijo uno de los muchos militantes y activistas de las recientes movilizaciones contra Bolsonaro: “estamos bien organizados contra el fascismo, ya hace años que luchamos contra el fascismo, esto es una etapa más y vamos hacia la victoria”.

Un comentario sobre “¿Quién y por qué se ataca al PT?”

  • “La izquierda social y política de Brasil es gigantesca y potente , y no se va a rendir ni a retroceder por este revés electoral.,”..en eso estoy de acuerdo contigo Joan.Con lo que no cuentan la clase dominante y Washingon,es que el PT tiene millones de afiliados por todas partes.Con tan sólo una llamada telefónica de Lula,o el que sea paralizan el país.Bolsonaro no les dura ni la merienda.Hagamos lo mismo en España..¡¡afíliate y lucha!!

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