Redistribuir la riqueza en Andalucía

Qué significa -y qué no- redistribuir la riqueza

¿Qué es -y que no es- Redistribuir la Riqueza? Consiste en políticas que recuperen una parte sustancial del botín saqueado por esas minorías oligárquicas... y poner esos recursos al servicio de la gente y del desarrollo productivo de Andalucía

Para salir de la crisis, sacar a Andalucía de los últimos lugares el los indicadores de salarios y pensiones, de desempleo, desigualdad y exclusión social, y para dar solución a los problemas de la clase obrera y el pueblo trabajador, del campo y la industria, o de la juventud andaluza… hay que redistribuir la riqueza.

Es el único camino. Todo lo demás son medidas paliativas que no transforman las raíces de la desigualdad ni los problemas del 90%

Pero ¿con qué recursos contamos? ¿Y qué es exactamente redistribuir la riqueza?

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Andalucía es una gran comunidad rica con enormes posibilidades de desarrollo…

El peso económico, social y político de Andalucía en el conjunto de España es enorme. La Comunidad Autónoma de Andalucía tiene 8 provincias: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla, y 785 municipios. Con 8,5 millones de habitantes es la primera comunidad por población, la segunda en extensión territorial, y la tercera por volumen de PIB.

No es verdad la imagen falsa e interesada que nos difunden de una Andalucía históricamente atrasada, asolada por el paro y la corrupción, que vive de las subvenciones y condenada a ser un reducto agrario y desindustrializado.

Andalucía tiene importantes riquezas y muchos recursos para generar nueva riqueza y empleo y para hacer frente a las enormes desigualdades sociales saliendo más fuertes de esta crisis.

No es verdad la imagen falsa e interesada que nos difunden de una Andalucía históricamente atrasada, asolada por el paro y la corrupción, que vive de las subvenciones y condenada a ser un reducto agrario y desindustrializado.

Es la tercera economía española, cada año los andaluces generan una riqueza superior a los 150.500 millones de euros (PIB). Además del campo y el turismo, la producción industrial aún representa un 10% de su economía, con industrias en sectores estratégicos como la agroindustria, la química o la producción energética. Tiene la segunda flota pesquera nacional y es la tercera comunidad en producción científica con más de 2.000 grupos de investigación en los que trabajan 30.000 personas. Sus recursos naturales la convierten en un paraíso para el desarrollo de nuevas energías limpias y renovables. Es el mayor productor de agricultura ecológica de la Unión Europea.

Claro que hay riqueza en Andalucía. El problema es otro

El problema es otro: la inmensa riqueza que se crea no se redistribuye profundizando las desigualdades. Y no se evapora sino que una pequeña minoría de bancos, monopolios, capital extranjero y grandes fortunas se apropian y benefician de la mayor parte de una riqueza producida por el conjunto de la sociedad pero de cuyos frutos se apropia y disfruta una pequeña minoría.

Durante la crisis anterior en Andalucía se impusieron recortes sociales, en la Sanidad y la Educación, rebajas de salarios y pensiones…, y subidas de impuestos por más de 42.000 millones de euros, el equivalente a unos 15.000 euros a cada familia. Mientras bancos, eléctricas y constructoras eran rescatados con más de 160.000 millones de euros y el capital extranjero controlaba cada vez más sectores de nuestra economía y empresas como Deoleo, la mayor aceitera del mundo. Los gobiernos de la Junta han gestionado la crisis sometiéndose a imposiciones dictadas desde fuera, por el FMI y Bruselas.

La inmensa mayoría de la riqueza que se crea en Andalucía no se invierte en las necesidades de las clases populares, sino que se concentra en manos de bancos, grandes monopolios, capital extranjero y grandes fortunas. Profundizando el abismo social y las desigualdades

Esta es la base de que Andalucía ocupe los peores lugares en los indicadores de salarios y pensiones, paro, desigualdad y exclusión social. Una herencia que con otras secuelas de la crisis, como los desahucios o los precios de la luz, han golpeado con especial dureza a millones de personas y siguen pesando en la vida de los andaluces.

Un problema estructural que se ha profundizado durante los 37 años de gobiernos del PSOE y los tres últimos del PP agudizando las desigualdades sociales y territoriales.

Hay una Andalucía vaciada en la que la despoblación y el abandono se han convertido en un problema. Y aún quedan sin resolver restos feudales en el campo andaluz, con 131.000 jornaleros subempleados y latifundios deficientemente explotados.

Redistribuir la riqueza es la alternativa que necesita Andalucía.

¿Qué es -y qué no es- redistribuir la riqueza?

Redistribuir la riqueza es poner los inmensos recursos de la economía y la riqueza que se genera al servicio de Andalucía y de las necesidades de la gran mayoría de los ciudadanos, en vez de estar sometida a los intereses de una minoría de bancos y monopolios nacionales y extranjeros y grandes fortunas que no dejan de aumentar sus beneficios y enriquecerse a costa de saquear al pueblo y apropiarse de las riquezas del país.

Redistribuir la riqueza no es “hacer un reparto más equitativo” de la misma para ayudar a los más necesitados, dar incentivos sociales, subsidios, subvenciones… En otras palabras, que toda la sociedad ponga un poco de su parte para aliviar la carga de los más necesitados. Ni por supuesto aplicar la política de la “subvención basada en el endeudamiento público” como si no hubiera de dónde sacar recursos.

Ni “repartir el empleo” con trabajos y salarios precarizados para que más personas puedan acceder a un puesto de trabajo.

 El abismo social entre una pequeña clase (la oligarquía financiera) y el resto de la población no para de crecer porque mientras a la gran mayoría se nos exprime con recortes, rebaja de salarios, reformas laborales, subidas de impuestos, etc. a la oligarquía se le entrega los frutos de tan salvaje saqueo. Mientras que a los trabajadores se les baja los sueldos y el poder adquisitivo, bancos y monopolios se quedan con las ganancias. Mientras que a las pymes y autónomos se las asfixia a impuestos, la oligarquía, monopolios y las multinacionales no pagan apenas nada en relación a sus beneficios, y cuentan con suficientes mecanismos de elusión y evasión fiscal para pagar aun menos, lo que les permite a la larga, acabar comiéndose a esas pequeñas o medianas empresas.

No es posible hablar de una verdadera redistribución de la riqueza si no se habla al mismo tiempo de que la oligarquía, tanto nacional como extranjera, devuelva una parte significativa de la riqueza que hemos generado entre todos y de la que ellos, apenas el 1%, se apropian en su gran mayoría.

Redistribuir la riqueza no es “hacer un reparto más equitativo”. Ni “repartir el empleo” con trabajos y salarios precarizados. Ni por supuesto aplicar la política de la “subvención basada en el endeudamiento público” como si no hubiera de dónde sacar recursos. Consiste en «expropiar a los expropiadores».

No es posible sin “expropiar a los expropiadores”. Porque hablar de redistribuir la riqueza no solo es señalar las necesidades y demandas de la población sino establecer al mismo tiempo de dónde han de salir los recursos necesarios para conseguirlo.

Redistribuir es aplicar políticas para transferir una parte sustancial de la que se apropia y concentra esa minoría al servicio  de la gran mayoría y de la Comunidad con medidas como una reforma fiscal progresiva, la redisribución salarial, subiendo las pensiones o destinando los recursos disponibles a proyectos de reindustrialización o de creación de riqueza y empleo de calidad en el campo…

Esta es la única manera de resolver de forma estructural y permanente las necesidades y demandas de la mayoría social.

Después de la la crisis financiera que pagamos con recortes solo con la redistribución de la riqueza podemos dar una salida a esta nueva crisis, agudizada por la pandemia y la guerra, favorable al conjunto de las clases populares y a los intereses generales de todo el país y en particular de Andalucía.

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5 fuentes para redistribuir la riqueza en Andalucía

Sí hay recursos y dinero para redistribuir la riqueza. Aparte de los Presupuestos ordinarios (40.000 millones de euros anuales), Andalucía podría disponer en la próxima legislatura de recursos excepcionales de 5 fuentes que supondrían 56.000 millones adicionales para salir de la crisis con una sociedad más justa y menos desigual, dando alternativas a los problemas urgentes y estructurales de los andaluces y Andalucía.

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1-

Una reforma fiscal autonómica progresiva

Subir impuestos a bancos, monopolios, grandes empresas, grandes fortunas… y rebajarlos a pymes, autónomos y familias.

Con los cambios fiscales introducidos por el gobierno del PP y Ciudadanos con el apoyo de Vox, Andalucía deja de recaudar cada año unos 500 millones de euros por los privilegios fiscales a las rentas más altas, sobre todo por la supresión del Impuesto de Sucesiones y Donaciones que beneficia exclusivamente al 0,6% de los declarantes, a las grandes fortunas. Pero también por la reducción de los tramos impositivos en el IRPF que beneficia en especial a las rentas altas; la rebaja del 3,5% al 2,5% en el Impuesto de Patrimonio para declaraciones con una base imponible por encima de 10,6 millones de euros; o la rebaja de las tasas del juego a las empresas operadoras.

Cambiando la Ley de Tributos Cedidos del PP y Ciudadanos por una Reforma Fiscal Autonómica Progresiva, para que quienes más riqueza reciben y más patrimonio acumulan contribuyan en mayor medida a salir de esta crisis, se podrían ingresar más de 600 millones de euros adicionales, 2.400 millones de euros en la legislatura.

Una reforma que recupere impuestos sobre la riqueza. El Impuesto de Sucesiones y Donaciones para las rentas más altas; que suba el tipo fiscal del Impuesto de Transmisiones para los patrimonios millonarios; revierta las rebajas de impuestos por las tasas del juego y estudie la imposición de una tasa sobre beneficios o por utilización de los espacios públicos a bancos y monopolios.

Que mantenga y aumente las exenciones y los beneficios fiscales para las rentas más bajas, trabajadores, autónomos y pymes.

Y en el tramo autonómico del IRPF aplicar una escala progresiva: Del 0% para las rentas bajas y medias; Y a partir de 150.000 euros anuales aplicar un tipo que vaya subiendo de 10 en 10 puntos hasta el 50% para las rentas superiores a 500.000 euros.

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2-

Atajar el despilfarro, los privilegios de la clase política y combatir la corrupción

Es posibles ahorrar cuanto menos entre un 5% y un 10% de los Presupuestos reduciendo los gastos innecesarios y los privilegios y combatiendo la corrupción.

Sin tocar los salarios de los trabajadores públicos y los gastos sociales. Pero dando a la corrupción -que no es otra cosa que el robo organizado del dinero público- el mismo tratamiento que la ley da al crimen organizado, especialmente en lo que hace referencia a nivel autonómico en la persecución tanto de los corruptos como de los corruptores y personarse en los tribunales para que devuelvan lo robado a las arcas públicas.

Solo ahorrando el 5% el gobierno autonómico podría disponer de 2.000 millones anuales, 8.000 millones en la legislatura, para gastos sociales como los complementos de pensiones o un plan de solidaridad y reintegración social y laboral.

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3-

Que la banca devuelva dinero del rescate bancario

La gran banca fue rescatada con más de 125.000 millones. Los grandes bancos que operan en la comunidad, CaixaBank, Santander, BBVA, Sabadell y Unicaja-Liberbank se han quedado con las Cajas una vez rescatadas con dinero público. Y se nos prometió que devolverían el dinero del rescate.

Que la banca devuelva el dinero que les prestamos no es estrictamente “redistribución”, ya que no se les expropia nada sino que devuelven lo que nos deben. Pero necesitamos llevar al Parlamento de Andalucía una Ley para que devuelvan una parte proporcional del dinero público del que se han beneficiado para crear un Fondo Especial de Fomento del Empleo y la Reindustrialización. con 15.000 millones de euros.

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4-

Auditoría, moratoria y renegociación de la deuda pública

La deuda pública en Andalucía suma 37.291 millones de euros, el 23,1% del PIB (con datos de 2021). En los últimos tres años ha aumentado en casi 1.200 millones. Desde el estallido de la crisis de 2008 la deuda se ha disparado desde los 8.000 euros, poco más del 5%, a los casi 38 mil actuales, por encima del 23% del PIB. Cada andaluz debemos  unos 4.400 euros.

Somos la tercera comunidad con más volumen deuda por la que hemos pagado en los últimos cinco años una media anual de 4.700 millones solo por los intereses.

  • Negociar con los acreedores una moratoria en el pago del 50% de los intereses hasta que la economía crezca por encima del 3% y se reduzca el paro a la mitad (10%). Permitiría disponer de 9.400 millones en la legislatura, más que suficientes para recuperar todos los recortes desde la crisis anterior.
  • Es necesaria una auditoría ciudadana para determinar qué parte es ilegítima y exenta de pago.

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5-

Fondos europeos

La Comunidad Andaluza puede recibir más de 21.000 millones de los diferentes programas europeos hasta 2027.

No solo los 4.380 millones del Fondo de Recuperación “Next Generation” por el Covid, sino también unos 4.000 millones del “marco financiero 2014-2020”, pendientes de ejecutar inexplicablemente, salvo incompetencia del gobierno andaluz, cuyo plazo máximo vencerá en 2023.

Y más de 12.700 millones del nuevo “marco financiero 2021.2027”, fondos estructurales de la UE -FEDER y FSE- destinados a corregir los desequilibrios regionales y ayudar a las personas en la consecución de empleo.

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