Encuentro de Obama y Pedro Sánchez en Sevilla

Que no nos blanqueen a Obama

Donald Trump: reaccionario, machista, racista, grosero y belicoso. ¿Barack Obama?: ¡Yes we can!, sonrisas, talante, progresismo y Premio Nobel de la Paz. Este es el esquema que los líderes de la izquierda española -con sus hechos, actos y palabras- quieren instalar en la conciencia de millones de luchadores de la izquierda en nuestro país. Lanzando así una auténtica operación de desconcienciación contra la mayoría social progresista, que atesora una larga tradición de denuncia y lucha contra la superpotencia norteamericana, de batallas como el No a la OTAN o el No a la Guerra de Irak.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mantuvo un breve pero intenso y cordial encuentro en Sevilla con el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, en el marco del Congreso Internacional de Turismo. Tras hacerse una fotografía -largamente buscada por Sánchez- con Obama, a pocos días del arranque de la campaña del 28A, ambos conversaron sobre «retos globales», sobre como “abordarlos con un enfoque humanista y de respeto a los derechos humanos»

Obama fue galardonado en 2009 con el Premio Nobel de la Paz, a pesar de que no solo cumplió con la tradición de cualquier inquilino de la Casa Blanca (todos ellos han iniciado algún conflicto bélico), sino que será recordado como el primer presidente de los EEUU en pasar sus dos periodos completos (ocho años, casi tres mil jornadas) sin un solo día sin guerra. Entre ellas destacan el bombardeo y la destrucción de Libia (2011) y poco después el inicio de la guerra de Siria, en la que la administración Obama prendió la mecha y armó y financió a la oposición. Un enfoque muy «humanista».

Sánchez no es el único líder de la izquierda española que ha cortejado a Obama. Pablo Iglesias -quien por cierto siempre se ha empeñado en mantener en la dirección de Podemos al exgeneral Julio Rodríguez, el que fuera JEMAD (Jefe del Estado Mayor de la Defensa) con Zapatero, que intervino y supervisó el bombardeo de Trípoli- logró acceder en 2016 a la base norteamericana de Torrejón de Ardoz (Madrid) antes de que Obama subiera al avión Air Force One con destino a la base naval de Rota (Cádiz). Allí, Iglesias obsequió al presidente norteamericano con  un libro sobre los voluntarios estadounidenses que participaron en la Guerra Civil española para «luchar contra el fascismo», la Brigada Lincoln liderada por Oliver Law, el primer afroamericano que comandó tropas estadounidenses. «Un abrazo, presidente Obama», rezaba la dedicatoria.

Obama agradeció luego por carta el regalo a Pablo Iglesias. «Que el presidente de los EEUU te agradezca por carta que le regalases un libro tiene su aquel. A Trump no sabría qué libro regalarle», tuiteó entonces el líder de Podemos. Si creyera en la parapsicología, diría que me ha llegado el alarido del comunista Oliver Law y sus heroicos camaradas desde el más allá.

Trump no, ¿Obama sí? Ambos son representantes de la clase dominante norteamericana, de la burguesía monopolista más explotadora, depredadora y opresora del planeta. Ambos han dirigido a una superpotencia que es -de largo- la principal fuente de guerras, pobreza y tiranías del planeta.

Para saber cuál es el legado de Obama en España, solo hay que tirar de hemeroteca. El 12 de mayo de 2010, todos los rotativos abrieron con la llamada que a altas horas de la madrugada había sacado al entonces presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero de la cama. 

En ella, Obama exigía a Moncloa que tomara «acciones resolutivas para reforzar la confianza de los mercados». Al día siguiente, Zapatero comparecía durante dos horas ante el Parlamento para anunciar la andanada de ajustes y recortes sociales más duros e impopulares en varias décadas: sanidad, educación, pensiones, dependencia… nada se libró de una tijera dictada a golpe de llamada desde el Despacho Oval. 

Ese fue el pistoletazo de salida del saqueo contra el 90% que aún sufrimos la mayoría. Y lo dio Barack Obama, el presidente de la superpotencia que quieren blanquear Sánchez e Iglesias.

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