El mundial levanta pasiones... Que no azuce la violencia

Que los goles no duelan

Millones y millones de mujeres alrededor del planeta sufren la ira de sus agresores, instigada por el clima de euforia y tensión que despierta el fútbol. La violencia machista se intensifica cuando el equipo pierde, y también cuando el equipo gana.

Varios miles de millones de personas por todo el planeta siguen con atención el Mundial de Clubes. Los bares se llenan para ver los partidos, las calles se inundan de banderas y turistas y migrantes lucen con orgullo la camiseta de su selección. Incluso muchos (y muchas) de quienes renegamos del fútbol, curioseamos qué equipos se clasifican para la siguiente fase o no podemos evitar alegrarnos cuando marca la Roja.

La convivencia y el entretenimiento, la celebración compartida, el intercambio cultural o la promoción del deporte forman parte de este acontecimiento que “atrapa” a más de la mitad de la población mundial.

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No todo en el mundial es de colores

Desgraciadamente, hay una parte de la historia oculta y sombría. No podemos ignorar las incongruencias de la FIFA, que ha vetado la participación de la selección rusa mientras permite que la israelí o la estadounidense participen a pesar del genocidio en Gaza y los bombardeos sobre Líbano e Irán.

La violencia, el narcotráfico, el ICE o las restricciones migratorias también juegan en este mundial. Mientras la población hispana, amenazada por la policía migratoria, no puede celebrar libremente; EEUU ha prohibido la entrada a aficionados de Irán, Haití o Senegal. Fue un caso muy sonado el veto a Michel Mboladinga, de la República Democrática del Congo, que permanece inmóvil con el brazo en alto los 90 minutos del partido para conmemorar a Lumumba, líder de la independencia. La buena noticia es que, aunque Mboladinga no pudo asistir, otro aficionado congoleño le tomó el relevo. Esta jugada, al menos, no la ganó EEUU.

En México, los episodios de violencia callejera tras los partidos ponen en riesgo la seguridad de la población. Se elevan hasta un 40% las agresiones sexuales y ha aumentado el riesgo de trata de mujeres, niñas, niños y adolescentes con fines de explotación sexual. La construcción o remodelación de los estadios anfitriones han tenido un serio impacto social y ambiental. Sin olvidar que en los alrededores del Estadio Akron, en Guadalajara, se han encontrado más de 500 bolsas con restos de cadáveres humanos en los últimos años.

En cuanto a Canadá, colectivos de Toronto y Vancouver denuncian cómo el Mundial ha acelerado el desplazamiento de personas sin hogar y el cierre de refugios temporales para dar paso a instalaciones del torneo.

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Violencia en las calles… Y en las casas

En este escenario tan poco alentador para importantes sectores de la población, aparece una protagonista olvidada: la mujer víctima de violencia machista.

Millones y millones de mujeres alrededor del planeta sufren la ira de sus agresores, instigada por el clima de euforia y tensión que despierta el fútbol. La violencia se intensifica cuando el equipo pierde, y también cuando el equipo gana.

Según una investigación de la Universidad de Lancaster, basada en reportes policiales durante los Mundiales de 2002, 2006 y 2010, los avisos por violencia familiar incrementan un 26% cuando la selección gana o empata, y se disparan un 38% cuando pierde.

Otro estudio de la Universidad de Warwick afirmó que cuando mediaba el consumo de alcohol los casos de violencia se disparaban hasta un 47% el día de una victoria.

En cuanto a los tiempos, según datos publicados en el Journal of Public Economics, las llamadas de auxilio disminuyen durante el partido y suben de forma sostenida después, alcanzando un pico máximo entre 10 y 12 horas posteriores.

El deporte no genera violencia. Pero la competitividad, los modelos de masculinidad, las apuestas o la intensidad emocional, mezcladas con el consumo de alcohol, convierten a estos acontecimientos en momentos de riesgo. Lo demuestran los hechos.

En este Mundial, además de disfrutar del fútbol, tenemos un compromiso con nuestra sociedad. Estemos atentos a posibles signos en nuestras amigas, vecinas, compañeras, familiares. Que la violencia machista no forme parte del juego. Y que la solidaridad sea la verdadera ganadora.

El teléfono 016 número de teléfono de atención a las víctimas de todas las formas de violencia contra las mujeres en España. Es un servicio gratuito y confidencial, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. Funciona las 24 horas del día, todos los días del año y no deja rastro en el registro telefónico.

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