La actuación de las cúpulas sindicales, un lastre para la movilización

Porque ellos no quieren

Con la manifestación del 12-D las cúpulas de las dos principales centrales sindicales, CCOO y UGT, y del principal partido de izquierdas, IU, creen que han cumplido su cometido. Frente al tratamiento dado por los medios de comunicación, desde la derecha descalificando a los asistentes y desde los llamados medios «progresistas» tratando de minimizar la asistencia hasta la ridí­cula cifra de 30.000 manifestantes, los dirigentes sindicales y de Izquierda Unida han valorado el éxito de la manifestación por la «asistencia», mucho más numerosa de las ridí­culas cifras dadas por los medios.

Pero lo que arece una reivindicación de la respuesta masiva de los trabajadores a la manifestación no es más que una estafa que pretende ocultar su convocatoria vergonzante, claudicante ante el gobierno y a la defensiva frente a la no exigencia de un programa de transformaciones que exija poner los recursos del país en manos de un grupo de banqueros y monopolistas.En las condiciones actuales, camino de los 5 millones de parados, con cientos de miles de obreros en el ERE y amenazados de despido, con las capas trabajadoras del campo, las familias y trabajadores autónomos asfixiados por la banca y las hipotecas si las centrales sindicales quisieran, de verdad, movilizar a los trabajadores en las calles de Madrid no hubiera habido 200.000 manifestantes, sino ¡1 o 2 millones! Si no los hubo, como si no hay un reguero de movilizaciones que desemboque en una Huelga General, es porque ellos no quieren. Al contrario están actuando de “cortafuegos” impidiendo que la indignación creciente entre el pueblo trabajador se transforme en una fuerza capaz de imponer un giro en la política del gobierno y exigir transformaciones de raíz como la nacionalización de la banca.El gran éxito de la manifestación del 12-D es que, a pesar de la convocatoria vergonzante de los sindicatos, más de 200.000 manifestantes hicieron aparecer en de nuevo en escena, después de 7 años, desde la Huelga General del “decretazo”, a la clase obrera. Y este nuevo actor, el único capaz de articular a toda la sociedad en una respuesta contra la crisis, es la “bicha” que ni la derecha, ni los dirigentes de la izquierda vergonzante quieren que actúe.En las manos de la inmensa mayoría de los trabajadores está cambiar esta correlación de fuerzas. Y para ello es fundamental organizarnos. Organizarnos en los sindicatos, afiliándose quien no lo esté, para cambiar esta línea vergonzante. Y organizándonos en un partido como UCE para llevar las transformaciones hasta el final.

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