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¿Por qué no?

La decisión de Ciudadanos de romper el frente con el PP que bloqueaba la tramitación de los Presupuestos para 2019 puede ser un factor decisivo para lo que queda de legislatura.

Ciudadanos ha decidido no seguir bloqueando en la Mesa del Congreso las iniciativas del gobierno, entre otras, el debate sobre los Presupuestos de 2019 que pretende aprobar el gobierno de Sánchez, y que hasta ahora han sido frenadas por PP y Ciudadanos con enmiendas a la totalidad.

El partido de Albert Rivera ya no está de acuerdo con el PP en bloquear ese debate.

Se desmarca así de un PP con un presidente, Pablo Casado, cada vez más escorado a la derecha y radicalizado en la línea de los movimientos populistas y reaccionarios que avanzan en Europa bajo la sombra de Trump.

Y abre camino para sortear la capacidad de veto del Senado (donde el PP tiene mayoría absoluta) a los Presupuestos de Sánchez.

Este cambio de posición de Ciudadanos pone de manifiesto ante todo que sí se pueden aprobar unos Presupuestos que están dictados bajo la influencia de lo que hemos llamado el “viento popular” y la movilización social que recorre la sociedad española, y que proponen medidas que -independientemente de la valoración política que se tenga sobre su contenido- favorecen a amplios sectores de la población.

El cambio de posición de Ciudadanos pone de manifiesto que sí se pueden aprobar unos Presupuestos dictados bajo la influencia de lo que hemos llamado el “viento popular”

Ya que incluyen medidas como: mantener el poder adquisitivo de las pensiones vinculadas al IPC; del salario mínimo a 900 euros; el aumento de las ayudas a los dependientes; revertir los recortes en educación o la sanidad universal; medidas contra los alquileres abusivos o la equiparación de los permisos de maternidad y paternidad…

Y la subida de impuestos para que quien más tiene más contribuya, a las grandes empresas del Ibex-35 y rentas más altas.

Sí puede haber unos Presupuestos que mejoren las condiciones de vida de una mayoría de ciudadanos.

Pero sobre todo pone de manifiesto que hay otro factor tanto o más decisivo: que pueden aprobarse y completar la legislatura sin que el gobierno de Pedro Sánchez esté sometido, presionado o dependiente de Puigdemont y las élites independentistas que exigen un precio por su apoyo.

Ciudadanos ha dado un paso. Pero ¿por qué no dar otro? Su apoyo a los prepuestos del gobierno de Sánchez, mas allá de sus cálculos electorales.

No es de recibo que se acuse al gobierno de Pedro Sánchez de pagar un peaje al independentismo a cambio de su apoyo a los presupuestos cuando se tiene en la mano todo el poder para evitarlo, si así se quisiera. Puigdemont, Junqueras y los independentistas perderían toda su capacidad de presión al gobierno si Ciudadanos diera el paso de apoyar unos presupuestos que, en lo fundamental, van a respetar los límites impuestos por Bruselas, pero que al mismo tiempo favorecen toda una serie de avances y mejoras de las condiciones de vida de amplios sectores sociales.

El cambio de posición de Ciudadanos, por pequeño que sea, pone otra vez sobre la mesa los números. PSOE (85), Unidos Podemos (71) y Ciudadanos (32) suman 188 diputados, una mayoría absoluta reforzada suficiente para sacar unas cuentas que sirven para avanzar.

La nueva situación exige también al PSOE y al gobierno de Sánchez hacer todos los esfuerzos posibles por sumar a Ciudadanos frente a la bronca permanente en que el PP de Casado quiere convertir esta segunda parte de la legislatura.

La propuesta de Presupuestos del gobierno acordada con Unidos Podemos es un paso positivo y han sido el FMI y la Comisión Europea los que más se oponen a que sean los pensionistas y los trabajadores los mayores beneficiados, con sus advertencias sobre la subida del Salario Mínimo a los 900 euros y vincular la revalorización de las pensiones al IPC.

La decisión de Ciudadanos de seguir bloqueando su tramitación en la Mesa del Congreso es un paso más.

Ahora hay que acabar de recorrer ese camino porque es el que sirve para avanzar en las reivindicaciones populares, más allá de los meros cálculos electorales. ¿Por qué no?

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