Entrevista a Juan Torres López

“Podemos dar por seguro que las bolsas van a caer”

Conversamos con Juan Torres López, uno de los economistas más prestigiosos y reconocidos del país, sobre los peligros y las causas del estallido de una nueva crisis, así como de las medidas que deberíamos tomar para enfrentarnos a ella.

Hace unos días la prensa española titulaba: “El miedo se apodera de los mercados mundiales, ante el temor de una recesión económica, tras una fuerte caída de Wall Street. ¿Es un miedo infundado o hay algo de verdad?, y ¿cuáles son las causas que pueden estar detrás de ese miedo?

El término recesión hace técnicamente referencia a un período de caída continuada del PIB, como fase posterior a un periodo de crisis. Eso no se puede contemplar de momento, porque primero tendría que producirse una nueva crisis.

Estamos en un proceso de recuperación que ha sido muy débil y sobre bases volátiles, y hay factores de riesgo e inestabilidad en la economía muy grandes. Particularmente, podemos dar por seguro que las bolsas van a caer y posiblemente eso arrastre al conjunto de la economía en muchos países. Quizás en una manera diferente a la que ocurrió en la anterior crisis, en la que principalmente fueron afectadas las entidades financieras. Posiblemente ahora, más que las entidades financieras, sean algunas grandes empresas, y eso origine momentos de perturbación sistémica importante que no sabemos de qué pueden venir seguidos.

¿Qué papel juega la deuda en este proceso?

Es una amenaza constante y un peligro permanente. Primero porque a poco que cambien las condiciones, la posibilidad de que hayan impagos es mucho mayor, porque la deuda está creciendo sin cesar. Con unos tipos de interés muy bajos todavía cabe pensar que se puede salir adelante, pero si hubiera una subida de tipos o un deterioro en las condiciones económicas, si se frenara por alguna razón la etapa ya de por sí débil de recuperación, la deuda se convertiría en un problema importante.““Podemos dar por seguro que las bolsas van a caer” “

Y en segundo lugar, la deuda es un motor muy peligroso de las economías, porque tiene que estar en la subvención permanente, y eso es imposible que ocurra. La deuda absorbe una cantidad creciente de recursos que debilita la actividad productiva, y para el colmo, alimenta los problemas que se generan en las bolsas y que van a hacer que estallen sin ningún tipo de duda.

Las dos caídas de la Bolsa de Nueva York, en febrero y ahora, han sido las dos mayores bajadas porcentuales en un solo día de la historia. El grueso de capital retirado ha ido a renta fija. Y esto coincide con sus necesidades de financiación. ¿Podía leerse también como un movimiento inducido, y por lo tanto como un mecanismo para mover los capitales a la compra de deuda pública norteamericana?

Es posible, pero creo que los problemas que tienen las bolsas son estructurales. Es inevitable que se produzca una debacle bursátil global. Eso se puede dar por hecho. Y que además va a producirse más pronto que tarde. Primero porque el grado de especulación es mucho más que exagerado, siguiendo una lógica irracional y diabólica, guiada por algoritmos que se vuelven locos. En segundo lugar porque está alimentada por compras de las acciones por parte de las mismas empresas, lo que es una irracionalidad añadida. Y todo eso alimentado por un incremento vertiginosos de la deuda. Se están acumulando burbujas y operaciones a una velocidad vertiginosa de especulación desaforada y van a caer. Es inevitable.

¿Hay sectores que, precisamente por la política proteccionista de Trump, podrían estar siendo beneficiados por esta situación?, mientras otros en la misma clase dominante norteamericana, salen perjudicados.

Son sectores con intereses contrarios. Hay sectores que tienen que realizar importaciones y la batalla comercial les supone un incremento de coste muy grande. Otros tienen más asegurado su mercado interior y se defienden; las barreras comerciales les suponen una defensa. Esto se traduce en conflictos de intereses que derivan en posiciones políticas distintas. Cuando se habla de los interés de América, los hay a veces, confluyen, pero no son tales. Hay grupos industriales, sectores y empresas, que tienen a corto plazo intereses diferentes, lo que produce un conflicto entre ellos de esta naturaleza.“Su posición en los mercados internacionales es más complicada por la presión de China”

Hay que tener en cuenta además que su posición en los mercados internacionales es más complicada por la presión de China.

La guerra comercial desatada por la Administración de Trump, ¿qué papel juega en todo esto? ¿Es otro de los factores de riesgo?

Claro, lógicamente son elementos de una combinación terrible porque incorporan inestabilidad. Hoy en día hay una gran interpelación entre las cuestiones económicas y los diferentes actores. Por eso son procesos de inestabilidad que se alimentan unos a otros. Estamos viviendo en unos momentos de reacomodación de las posiciones y los intereses. Es una especie de guerra generalizada de posiciones. Y lógicamente la inestabilidad de un sitio alimenta la que hay en otro.

EEUU ha escogido financiarse con más déficit y más deuda en lugar de aumentar los impuestos sobre beneficios de sus monopolios. Aún siendo una superpotencia con capacidad para endosar a otros países dependientes parte de su deuda, ¿es sotenible?, ¿se puede calcular una deuda límite a sostener?, ¿o es una huida hacia adelante?

No podemos pensar que haya una posibilidad de medir esa sostenibilidad. Pero la historia ha demostrado que situaciones insostenibles terminan por serlo. Lo que pasa es que con unos costes grandísimos para los demás. Teóricamente debería ser insostenible que una potencia económica se financie emitiendo dinero que no vale nada y manteniendo una posición de dominio global sobre esa balanza tan asimétrica, pero bueno, ha terminado por ser sostenible. Así que podemos esperarnos lo peor. Lo que ocurre es que mantener esa situación, hacerla sostenible, es a fuerza de violentar equilibrios básicos en otros ámbitos, de la economías y de la geoestrategia mundial. Eso va a producir una multiplicación de los conflictos y de los problemas en todo el mundo.

El volumen de deuda pública en el mundo es casi el doble que antes del crack de 2008 en la mayoría de países del G7. Si hubiera una nueva crisis, ¿en qué situación estamos de afrontarla?

Creo que estamos en una situación delicada. Lo que estamos viviendo es el triunfo sin parangón que ha tenido el neoliberalismo. Ha sido tan exagerado, tan exitoso, que están desapareciendo los contrapesos en la economía, en la sociedad y en la política mundial. Y también en el interior de las naciones.

Estamos viviendo un capitalismo que permite actuar sin bridas, sin frenos. Eso termina siendo una amenaza para el propio sistema, porque es un sistema de racionalidad bastante limitada cuyos mecanismos de autorregulación tienden a fallar constantemente. El éxito del capitalismo neoliberal está creando el monstruo que purgue al propio capitalismo neoliberal. Lo que ocurre es que como ha destrozado los contrapesos, como ha desarticulado los movimientos de defensa alternativos, las organizaciones sindicales, los movimientos sociales, la propia humanidad social… es difícil que las alternativas, que las hay de manera muy localizada, alcancen la escala suficiente como para frenar esa deriva “tan extraordinariamente exitosa” que concentra la riqueza y el poder en niveles y grados nunca vistos en la historia de la humanidad.

¿Sería España uno de los países más afectados?

En términos absolutos todos los países están en un riesgo constante, porque los niveles de deuda, en los países que tienen una marcha más o menos decisiva en el mundo, son elevadísimos, aunque en unos sea suscrita por nacionales, lo que favorece mucho. Igual que los países que tienen moneda propia tienen más facilidades.“Eso va a producir una multiplicación de los conflictos y de los problemas en todo el mundo “

Pero a parte de esto, en términos relativos, España y en general los países del euro están en una situación muy delicada porque no tienen elementos de soberanía y, por lo tanto, tenemos las manos atadas. A eso se unen los problemas estructurales de nuestras economías. En cualquier momento España o Italia podemos estar como estuvo Grecia. Lo que pasa que la magnitud de ese problema sería tan grande que hay que creer que habría que ser muy irresponsable para permitir que se desencadenara un proceso de acoso, Pero tampoco se puede descartar.

¿Cómo está afectando estas advertencias de crisis o recesión en Europa y en España en particular?

Se empieza a oír la música, el sonecillo, y empieza a hablarse de ello. Pero el poder convencional no sabe qué hacer, porque para hacer frente a lo que está por venir habría que tocar resortes que no están dispuestos a tocar. Y que “los tocados” no van a permitir que se toquen.“Hay que avanzar en las reformas que nos permitan apropiarnos del valor añadido”

Hay que poner en orden las piezas en el sistema financiero, organizar una fiscalidad global, echar arena en las ruedas de la especulación mundial, poner freno a los paraísos fiscales, crear instrumentos de coordinación y gobernabilidad democrática a nivel internacional… y a eso de ninguna manera están dispuestos, ni la mayoría de gobiernos, ni las grandes entidades financieras, que son las que directamente influyen en las decisiones políticas gubernamentales. Por eso no pueden sino callar ante lo que saben a ciencia cierta que se va a producir.

¿Qué debería hacer un gobierno en España para proteger al país y a la población?

Hay que ser realistas. Si la UE y el BCE no adoptan medidas de freno a escala europea, España tienen muy poco que hacer. No tenemos instrumentos para defendernos. Hay que ser muy prudentes, evitar que se desencadene innecesariamente un ataque de ese tipo, y hay que ser consciente de que la correlación de fuerzas es muy negativa. Por lo tanto, hay que lograr el mayor apoyo social, consolidar reformas que nos permitan aumentar nuestra capacidad de generar ingresos, avanzar en las transformaciones estructurales de nuestra economías, que nos permita apropiarnos, en lo posible, del valor añadido, y que podamos reconstituir instrumentos financieros para lidiar una posible perturbación importante en el sistema financiero. Hay que avanzar en esa dirección porque los mecanismos de maniobra son muy limitados.

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