Nuestra fuerza: unidad y organización

Pasadas tres semanas del 29-S, todos los que participamos activamente en ella, en mayor o menor medida, debemos ser conscientes de cuál es el capital que hemos acumulado. En primer lugar en la misma “victoria por goleada” que ya nadie se atreve a negar; el 21% de la población, nueve millones de españoles y más de tres millones de manifestantes, participaron en ella.

En segundo lugar or la unidad sindical que se ha forjado por la base y con la participación de sectores populares no relacionados directamente con la producción. Unidad que ha sido clave y ha hecho posible el éxito de la huelga. Así ha ocurrido y así lo expresan en entrevistas para el De Verdad, por ejemplo, el Secretario de Acción Sindical de CGT, “en esta huelga la unidad sindical ha sido como no se veía desde hacía tiempo”, o la Presidenta de la Coordinadora Nacional de Ecuatorianos en España, “fue la primera vez que participamos en una huelga de tal magnitud en España”. Y esto en unas condiciones de extrema dificultad. Con una campaña del 90% de los medios lanzando ataques rabiosos contra los sindicatos y el sindicalismo en general tildándolos de poco menos que de mafiosos; y un clima de opinión constante contra cualquier posibilidad de que la convocatoria de la huelga avanzase. Una vez consumada la victoria todos los esfuerzos se han dirigido a hacernos creer que o bien había sido un fracaso o, desde los medios “progresistas”, que todos habían salido perdiendo, Gobierno y sindicatos. Los ataques más peligrosos son los que vienen de “la izquierda”, porque han de paralizarnos como sea para imponer los recortes hasta el final. Hace dos semanas, Wall Street y la City londinense ya advertían a Zapatero que mantuviera el pulso firme ante los sindicatos. Esta semana pasada Botín, el presidente del Banco Santander, y Díaz Ferrán, el presidente de la CEOE, han salido a la palestra para ofrecer su fórmula para salir de la crisis: “Si queremos ser más competitivos los españoles deben trabajar más horas y reducir sus salarios”. Dos claves Debemos ser conscientes de las dos claves que han permitido acumular este enorme capital en las filas populares: unir al 90% de la población que sufre los recortes, y la unidad sindical. A ambas cuestiones, nuestro partido ha contribuido modesta, pero cualitativamente. El viernes 18 de junio impulsamos la primera de las concentraciones de apoyo a la huelga, en 9 ciudades. Hasta el 29 de septiembre han sido 15 semanas (incluyendo el mes de agosto), más de un trimestre en el que cada viernes hemos celebrado concentraciones que han difundido la convocatoria de la huelga en 50 localidades repartidas por toda España. Una convocatoria unitaria, dirigida al 90% de la población, a todos los sectores: trabajadores, parados, jubilados, amas de casa, estudiantes, inmigrantes, autónomos, pymes …. Si los días previos a la huelga los sindicatos empezaron a hablar de una convocatoria en la que debía participar el 90% de la población, es porque nuestra orientación, aunque débilmente, se estaba abriendo paso. Posteriormente vino el manifiesto y la recogida de firmas. Un manifiesto que difundía junto con la convocatoria de la Huelga, los principales puntos de salida a la crisis basados en la redistribución, el ahorro y la inversión. Manifiesto en el que conseguimos combinar lo mejor de la vieja guardia del sindicalismo con una amplia representación de los secretarios generales actuales y en el que aparecían juntos sindicatos que jamás se unen en convocatorias públicas: UGT y CCOO junto con CGT, con USO, con el SOC, … El manifiesto a su vez arropaba a esa “unidad sindical de hecho” con un amplio apoyo social y popular expresado gráficamente en la página plagada de nombres de todas las Comunidades Autónomas. Podemos afirmar que nuestro manifiesto ha sido el único acto unitario público que han apoyado dirigentes de todos los sindicatos. Este camino señala las mismas perspectivas que se abren, y hacia dónde… La fortaleza de los enemigos en esta batalla y la furia con la que han atacado a la huelga en cada momento debe prevenirnos. La importancia que tiene avanzar en la unidad sindical por la base y la incorporación de cada vez más sectores populares que pertenecen a ese 90% es crucial. No podemos ni debemos dejar que aborten un proceso que todavía está en fase de gestación y que empezó a caminar el 29-S. Las Agrupaciones de Unidad Popular contra la crisis deben ampliarse y extenderse. Volver a las concentraciones de los viernes cogiendo como centro el programa-manifiesto y la reforma de las pensiones. Recogiendo firmas populares en torno a él y sumando a las concentraciones y a apoyar el manifiesto a los sindicatos, asociaciones y entidades en cada localidad. Un trabajo cuyo objetivo sea publicar un manifiesto en cada sitio, en la prensa local y periódicos gratuitos. Las fuerzas que ya se han acumulado en el país y que, en particular, hemos acumulado en torno a las Agrupaciones son un capital enorme para dar la siguiente batalla. Les corresponde a los sindicatos, que disponen de la fuerza para hacerlo, convocar movilizaciones generales de cara a la batalla de las pensiones. Pero tenemos que ser conscientes de que nuestros enemigos son fuertes y están muy bien organizados. No hay otra alternativa que organizarnos tanto y tan bien como ellos están organizados para hacerles frente.

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