Los responsables del robo a gran escala de Bankia

No están todos los implicados

Un informe que habla sin tapujos de falseamiento de cuentas por parte de los tres últimos administradores de Bankia, Miguel Blesa, Rodrigo Rato y el actual presidente José Ignacio Goirigolzarri. Que acusa de engaño consciente y premeditado, es decir, de robo y estafa a los ahorradores que invirtieron su dinero en preferentes y acciones de Bankia.

Que deja entrever la colaboración necesaria del Banco de España y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).“Una ‘recomendación’ del FMI que, en opinión de los expertos fue decisiva, precipitando la crisis de Bankia” Que revela la complicidad del último gobierno de Zapatero y el primero de Rajoy, de la anterior ministra de Economía, Elena Salgado, y del actual ministro, Luis de Guindos, de los partidos, sindicatos y organizaciones empresariales presentes en el Consejo de Administración, de los grandes bancos y gestoras internacionales como Deutsche Bank o Ernst & Young, responsables de las colocación de las acciones en la salida a Bolsa,…No estamos hablando de las “corruptelas” de unos consejeros que utilizaron sus “tarjetas black” para sufragarse lujos y vicios.Lo que el informe evidencia es que se ejecutó de forma planificada, con la participación coordinada de la oligarquía con las altas instancias del Estado y bajo mandato norteamericano del FMI, un gigantesco atraco a la población.Atraco que se tradujo en un “rescate bancario” -eufemismo para hablar de un gigantesco trasvase de riqueza desde nuestros bolsillos a las cuentas de beneficios del gran capital financiero nacional y extranjero- cuyo coste, sólo en el caso de Bankia, supera oficialmente los 30.000 millones de euros. Pero que de conjunto alcanza ya los 300.000 millones de dinero público inyectados en cajas y bancos para beneficio de unos cuantos bandidos financieros de aquí y de fuera.Todos los responsables deben de pagar por ello. Pero no es suficiente con enjuiciar, o señalar públicamente, a los consejeros que han utilizado las “tarjetas black” como un “sobresueldo ilegal”. Ellos son responsables, y deben pagar por ello, de haber cobrado más que suculentos sobornos y disfrutado de enormes privilegios por dar el “visto bueno” al atraco que ha supuesto todo lo relacionado con Bankia. Tampoco nos conformamos con que se utilice a algunos de los máximos dirigentes de la entidad, como Miguel Blesa o Rodrigo Rato, como “cabezas de turco” que oculten a los verdaderos responsables del robo.Exigimos que se investigue hasta el final. Que se lleve a los tribunales a todos los responsables del atraco. Y sobre todo exigimos una Bankia pública. No queremos que se la “rescate” empleando miles de millones que se roban a sanidad, pensiones, educación… para luego entregarla a precio de saldo a la oligarquía nacional o al capital extranjero.Queremos que los enormes recursos de Bankia -el cuarto banco español por activos- se destine a crear riqueza y empleo.El FMI dispara contra BankiaSin embargo, y a pesar de la amplitud y la contundencia del informe de los peritos, los grandes medios de comunicación españoles se han cuidado muy mucho de dar relevancia a uno de los apartados más importantes en que éstos fijan su mirada: el papel del FMI y el informe sobre el sector bancario español publicado justo dos semanas antes de la nacionalización de Bankia. “En el informe se habla sin tapujos de engaño consciente y premeditado a los ahorradores que invirtieron su dinero en preferentes y acciones de Bankia” En él se afirmaba que “con el fin de preservar la estabilidad financiera, es esencial que estos bancos, y en particular el de mayor tamaño, tomen medidas rápidas y decisivas para fortalecer sus balances y mejorar su gestión y su gobierno corporativo”. Una ‘recomendación’ del FMI que, en opinión de los expertos “fue decisiva, precipitando la crisis de Bankia”. El tono de los técnicos del Banco de España es muy duro con el organismo que ya entonces presidía su actual directora gerente, la ex-ministra francesa de Economía Christine Lagarde. “Es sorprendente que el FMI fuera capaz de apreciar un aspecto tan complejo como la gobernanza y que hiciera esta recomendación a una entidad de reciente constitución presidida por quien fue Vicepresidente y Ministro de Economía del Gobierno de España durante 8 años y posteriormente Director Gerente del propio FMI”. Quizá no tan sorprendente si recordamos lo que nuestro partido analizó en abril de 2012, que la caída de Bankia y su posterior nacionalización ponían a España en el camino del rescate financiero de la troika: “En torno a Bankia y al sistema bancario español se está librando ahora mismo una feroz batalla política soterrada. Y en ella se está decidiendo hasta donde va a llegar el proyecto de saqueo hegemonista sobre nuestro país. Todas las fuerzas del imperialismo se han lanzado en una misma dirección: atacar implacablemente a la banca española como paso previo a hacerse con una parte sustancial de ella. El FMI marcó el camino, señalando a Bankia como el eslabón débil donde golpear. Después Hollande reclamó un rescate europeo. A continuación fue Obama quien, con palabras más remilgadas, exigió lo mismo. Más tarde la OCDE pidió que se dejara caer a los bancos que no pudieran mantenerse. Están afilando los cuchillos para clavarlos en el sistema financiero español. Han olido la sangre y, como buitres, se disponen a abalanzarse sobre la presa.Y en un acto de cesión de soberanía sin precedentes, De Guindos entrega las llaves de la casa a quienes no buscan sino desvalijarla. Serán una auditora norteamericana y una alemana, los bancos centrales de las grandes potencias, el BCE y el FMI quienes a partir de ahora tendrán el control de la reforma financiera.En torno a este asunto hay en juego mucho más que 30, 60 o 90.000 millones de euros. Lo que parecía imposible, la intervención de España por la troika (FMI, Bruselas y Francfort) empieza a tomar la forma de rescate del sistema financiero. Y con él, la soberanía nacional se encuentra más cerca que nunca de desaparecer por el sumidero”.Dos años y medio después de aquello, el informe de los peritos al juez Andreu confirma punto por punto este análisis. Tras seis meses de investigación, los expertos concluyen que “no consta detalle de las medidas, ni justificación, ni explicación del razonamiento por el cual el FMI llegó a semejante conclusión”. Es decir, el FMI estaba señalando directamente a Bankia sin ofrecer ninguna explicación, cifra o dato del por qué. Pero es más, lo relevante para ellos no fue ni siquiera que se pusiera en el ojo del huracán a la cuarta entidad financiera del país sin dar un sólo argumento para ello, “lo significativo fue la urgencia con que se requería la medida y el hecho de su filtración, algo realmente sin precedentes”. De Guindos, sicario del Fondo MonetarioHace ya varios meses que el juez de la Audiencia Nacional que lleva el caso Bankia, Fernando Andreu, llamó a declarar a Luis De Guindos, actual ministro de Economía. Partiendo de un requerimiento presentado por UPyD, que el juez finalmente ha aceptado, y que consideraba “absolutamente imprescindible” que De Guindos explicara por qué se colocó por encima del Banco de España, “interfiriendo en la labor de supervisión del organismo”.” “El informe pericial es una bomba de racimo que afecta a todos aquellos que hicieron posible la mayor estafa financiera de lo que llevamos de siglo” La dirección de Bankia, todavía presidida por Rodrigo Rato, y el Banco de España, habían acordado un plan de saneamiento que permitía obtener unos beneficios por valor de 309 millones de euros.Tras reunirse en Bruselas con el presidente del BCE y con el comisario económico de la Comisión Europea, Luis De Guindos impuso una reforma financiera que obligaba a la banca española a un nivel de provisiones que, de habérseles exigido en ese grado, hubieran hundido a los bancos alemanes o franceses.Entonces, de repente, los “beneficios” de Bankia se evaporaron como por encanto, transformándose según la auditora norteamericana Deloitte, en 3.000 millones de euros de pérdidas. E inmediatamente el gobierno, con De Guindos como brazo ejecutor, intervino la entidad. Tras ella, la intervención del rescate financiero era ya inevitable. Desde entonces y como fijaba una de las 40 condiciones del memorándum de rescate, son los inspectores del Banco Central Europeo, y no los del Banco de España, los que auditan, controlan y fiscalizan a los bancos españoles, algo que París, Berlín, Londres o Roma jamás habrían consentido. Al enriquecimiento de unos cuantos oligarcas de aquí y de fuera se sumaba una degradación política y una pérdida de soberanía nacional sin precedentes. De todo esto tiene que responder alguien más que los corruptos gestores y directivos de Bankia y las cajas.Pero la cosa no termina aquí. La acusación particular del caso Bankia, presentada por UPyD señalaba en su denuncia que “se debería dilucidar si el informe del FMI conocido el 25 de abril, en el que señalaba como primordial el saneamiento de la banca y veía posible que el sector necesitara financiación pública, tuvo alguna influencia en su actuación”, refiriéndose al repentino cambio de actitud de Luis De Guindos frente a Bankia.En otras palabras, si el ministro de Economía español actuó en connivencia con el FMI para hundir a la banca española. El informe de los peritos del Banco de España no deja lugar a la duda: de Guindos actuó como ariete dentro del gobierno para abrir la puerta al mayor proceso de concentración de la riqueza bancaria que hemos conocido en nuestro país. La liquidación del sistema de cajas de ahorro -entidades semipúblicas y sin ánimo de lucro- y la entrega de sus valiosos y más que cuantiosos activos al gran capital bancario nacional y extranjero. Esto es lo que debe dilucidar el juicio. Rato, Blesa y todos los consejeros de Bankia deben pagar por sus desmanes, corrupciones y engaños, de esto no hay duda. Pero también debe esclarecerse, juzgarse y condenarse el papel jugado por de Guindos y la troika -con el FMI como punta de lanza- en uno de los mayores robos jamás perpetrados contra la población española y la riqueza nacional.

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