10 millones de trabajadores -el 60%- cobran menos de 1.000 euros al mes

¡Nadie por debajo de 1.000! ¡Nadie por encima de 10.000!

Todos los nuevos datos publicados nos explican claramente para que ha servido la reforma laboral: para dar un brutal tijeretazo a los salarios de los trabajadores. Según el último informe de la Agencia Tributaria, obtenido a partir de la información de las retenciones, el 60% de los trabajadores, cobran por debajo -y algunos muy por debajo- de los 1.000 euros mensuales. Mientras que el tramo de rentas más altas -apenas 125.000 personas- han incrementado notablemente sus salarios en plena época de crisis.

El primer dato que nos proporciona la Agencia Tributaria nos habla de una enorme destrucción de mano de obra. Si en 2007 el total de trabajadores que cotizaban en España era de 19,39 millones, a finales de 2013 se había reducido hasta los 16,68. Casi tres millones de trabajadores arrojados al infierno del paro. Y condenados a sobrevivir con unas prestaciones por desempleo cada vez más reducidas.

Pero lo peor del informe es la constatación del incremento de la precariedad laboral. El salario medio ha bajado 100 euros durante el último año. Pero las “medias” esconden la realidad a la que se deben enfrentar muchos trabajadores. “Gracias a los salarios de miseria impuestos, trabajar ya no es sinónino de escapar de la pobreza”

9,9 millones de trabajadores cobraron como máximo 14.000 euros anuales, en catorce pagas que nunca superaron los 1.000 euros.

Pero la mayoría de ellos -7,7 millones- se quedaron en un salario de 752 euros mensuales. Y 5,7 millones -casi un tercio del total de trabajadores- apenas cobraron el Salario Mínimo Interprofesional, es decir 9.034 euros al año, que equivalen a 645 euros mensuales netos en 14 pagas.

Y esta es la situación de los trabajadores que cotizan. Una parte está condenada a la ilegalidad, con salarios todavía más bajos.

No es extraño que, como denuncian los sindicatos, esté aumentando la “pobreza laboral” -que ya afecta al 13% de trabajadores-. Es decir que, gracias a los salarios de miseria impuestos, trabajar ya no es sinónimo de escapar de la pobreza.

Mientras que a la inmensa mayoría de los trabajadores se nos rebaja el sueldo, los que más cobran se lo aumentan. El tramo de rentas más altas en el informe de la Agencia Tributaria -apenas 125.000 personas- cobran hoy 18.000 euros más al año que en 2007.

Y el FMI “advirtió” el pasado julio de que “la reforma laboral es insuficiente para crear empleo”, exigiendo un nuevo tijeretazo a los salarios.

Lo mismo que ha declarado la Comisión Europea, que tras imponer la reforma laboral, ahora afirma que es “insuficiente e injusta”, puesto que ha cargado el peso de la rebaja salarial sobre los trabajadores temporales.

¡Ya está bien! Exigimos una redistribución salarial. Donde nadie cobre por debajo de 1.000 euros. Pero también donde nadie pueda cobrar por encima de 10.000 euros mensuales.

Elevar el salario mínimo para la mayoría de trabajadores sobre la base de recortar el “salario máximo”, es decir los indignantes sueldazos que se auto-otorgan un pequeño puñado de banqueros, monopolistas o altos cargos del Estado.

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